Felippa: “A las advertencias respondieron con amenazas”

Ércole Felippa, titular de la UIC
Ércole Felippa, titular de la UIC

Con duras críticas de los empresarios a la administración nacional y el reclamo de que no está abierta al diálogo, sino que ante las advertencias de problemas responde con “amenazas o aprietes” finalizó el VII Coloquio Industrial organizado por la Unión Industrial de Córdoba (UIC). El Gobierno reaccionó ayer planteando que deben aportar soluciones y no “hacer política”. Del cierre participó José Manuel de la Sota, quien apuntó que los argentinos –no sólo está gestión-  “hemos logrado que se haga Justicia con los torturadores, pero ahora debemos lograr que se haga Justicia con los corruptos porque la corrupción mata”. Subrayó que el próximo Presidente tendrá que “pacificar” la Argentina y enfatizó que la actual crisis no es producto de la falta de acuerdo con los buitres sino que viene de antes.
Ercole Felippa, presidente de la UIC, planteó en su último discurso con ese cargo que la entidad quiere “una sociedad diferente” donde la industria tenga un rol distinto ya que es clave para “hacer justicia social; la necesidad de una mayor inclusión social nos debe ocupar como argentinos”. No hay antecedentes en el mundo de países que hayan avanzado en ese campo sin desarrollo de la industria: “Pensamos en una sociedad más comprometida, que no sea indiferente a los hechos de violencia, a la corrupción, a la pérdida de valores; que revalorice a hombres y mujeres que generan trabajo que es la única forma de tener desarrollo sustentable”.
Pidió por una sociedad que no sea “extremadamente facilista porque si no se abona el terreno para los gobiernos populistas, que no permita que se le mienta permanentemente –y hasta parece que nos gusta-, terminamos cayendo a patrioterismos ineficaces que no nos llevan a ningún lado”.
Felippa recordó que hace años la UIC venía advirtiendo por la pérdida de competitividad y señalando la necesidad de correcciones económicas para no caer en la recesión. “Dijimos también que se requerían medidas para controlar para controlar la inflación para no entrar en crisis –subrayó-.Y la respuesta fueron amenazas, persecuciones, aprietes”.
El empresario –que hace dos años después de un crítico discurso de cierre del Coloquio, recibió inspecciones de la Afip- planteó que hoy se vive la “reseca después de la borrachera” en referencia al consumo sostenidos en base a anabólicos. Se refirió a la necesidad de prepararse para el cambio “de época” que atraviesa el mundo y, en ese aspecto, sostuvo que las soluciones “no vendrán de proyectos mesiánicos si no de la consolidación de las instituciones”.
A su criterio, hoy es más importante hablar de cómo generar riqueza más que de cómo distribuirla. Apuntó que habrá que encarar también una lucha “frontal” contra la pobreza y analizar qué pasó que 11 millones de argentinos están en la pobreza, con el agravante de la “infantilización” de esa condición: “El crecimiento económico sólo no alcanza; se deben generar oportunidades para la mejora de la calidad de vida de la gente. El desarrollo requiere de capitalización institucional, expansión con equidad y crecimiento económico, si no están los tres factores conectados, no hay avance”.
La integración al mundo “no es una opción si no una obligación” y recalcó que enviar materias primas “no alcanza”; se debe industrializar la exportación para tener más empleo: “El centro de la nueva agenda debe ser el ciudadano, sino no hay programa económico o productivo que funcione”.
Felippa no pasó por alto el conflicto con los buitres: “Más allá de las razones que asisten al Gobierno y de su legitimidad –dijo-. No podemos estar subidos a una montaña rusa sin saber cómo vamos a terminar. Hay que trabajar para lograr acuerdos, dejar de demonizar a los empresarios; no somos los culpables de que haya inflación o desocupación”.
Héctor Méndez, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) –a quien ayer el ministro Axel Kicillof reclamó “no hacer política”- insistió en reclamar por la presión tributaria que se soporta; recordó que la nacional pasó del 29,1 al 37,4 por ciento del PBI entre el 2004 y este año. Pidió una “armonización” impositiva; “hace falta una solución consensuada”.  Con un tono menos crítico que en sus últimas declaraciones, pidió un Estado “moderno e inteligente”.

Pedido de diálogo
De la Sota tuvo como eje de su discurso la necesidad de que haya diálogo. Sostuvo que se debe abandonar la idea del “voy por todo”, de que la sociedad debe convertirse en esclava de la ley (“estamos acostumbrados a presidentes que gobiernan por decreto para no debatir sus ideas, pero también la sociedad desobedece”) y de que “hay que animarse a disentir”.
El Gobernador repasó algunas de las medidas que tomó para tratar de “ayudar” a la actividad económica “usando a fondo” las herramientas “limitadas” de las que dispone la Provincia. Al hablar del futuro indicó que hay que armar una agenda para los próximos 30 años y –distinguiéndose del kirchnerismo- ratificó que el socio estratégico de la Argentina debe ser Brasil.
Afirmó  que sueña con un país “integrado” y subrayó que “el vivir con lo nuestro ya fracasó, la crisis económica que vivimos hoy no es culpa del juez Griesa proviene de que carecemos de una política de desarrollo económico”. En un repaso de algunas acciones de su Gobierno, lamentó que la Nación “no nos pague lo que nos debe” porque no pudo extender el Plan Primer Paso.
Durante el discurso no faltaron algunos toques de campaña, como plantear qué planes sociales debe haber a futuro, el trato a dar a los exportadores y la armonización tributaria. Se mostró esperanzado “porque hemos tocado fondo y hay que empezar a dar vuelta la página”. Indicó que el “país de las camisetas que hizo futbolera a la política, se terminó. Qué le importa a un cordobés si el intendente es radical, el gobernador peronista y la Presidenta es…no sé”.