Confirmado: Scotto dejó su banca (decepcionó y no explica)

tapaAnoche se confirmó lo anticipado por diario Alfil en su edición del lunes pasado: Carolina Scotto renunció a su banca de diputada nacional cuando había transitado ocho meses en el cargo, dejando como balance una actuación pálida, vacía, casi inexistente.
Un paso fugaz por la “alta política”, como la luz de un fósforo, como flor de un día, como un amor de estudiantes.
Una de las dirigentes que para muchos significó la llegada de aire fresco en la política de Córdoba, que sumó más del 15 por ciento de los votos como candidata el año pasado, que en las últimas encuestas aparece segunda en la intención de voto a intendente de la ciudad detrás de Olga Riutort e incluso por encima de Ramón Mestre.
Quien fuera la primera mujer rectora de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), fundamentó su renuncia sin especificar, aduciendo “razones personales”. Lo cierto es que ella desde la mismísima campaña electoral ya venía mostrando ciertos enojos con el kirchnerismo y otros actores y modos de la política.
Los primeros enojos de Scotto fueron en actos partidarios o de campaña. Ella, la rectora de la UNC, no podía compartir escenario o micrófono con cualquier dirigente aunque ambos coincidan en el apoyo al gobierno nacional kirchnerista. Eso hizo un poco de ruidito en algunos sectores K, especialmente en los peronistas que la miraban con desconfianza.
Luego se molestó por quedar detrás del árbitro internacional Héctor Baldassi en la acumulación de votos en las legislativas pasadas. Dejaba de ser titular de la Casa de Trejo para dedicarse a la “alta política” y debutaba perdiendo con un referí.
Pero el suceso resonante que marcó un antes y un después en la relación con su propio bloque fue el día en que los altos mandos K decidieron que la presidencia de la Comisión de Educación de Diputados fuera para Martín Gill y no para ella. Para aquellos que no lo conocen, Gill fue rector de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), funcionario de la cartera educativa nacional, y tiene domicilio en la ciudad cabecera del departamento San Martín. Después de esa frustración nada fue igual.
Scotto nunca dio pie con bola en la Cámara Baja. No se le conocen proyectos propios, en el recinto casi ni se le recuerda cómo era su voz.
Un paso insignificante, mínimo, decepcionante de Scotto por el Congreso de la Nación.
Traicionó a la propia presidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner, quien la eligió para que sea su espada principal en Córdoba, uno de los distritos más anti k del país. Traicionó al 15 por ciento del electorado que la eligió por su consigna “hablemos de Córdoba”. No habló de Córdoba, ni siquiera habló con los medios para decirles porque se iba. Apenas un papel escrito con un par de oraciones que sólo les llegó a los medios amigos de ella. En eso siguió sí mantuvo hasta último momento el formato kirchnerista.
Las renuncias en política muchas veces marcan el final de la trayectoria de los dirigentes. Claro que no todos los escenarios son los mismos.
Difícilmente Scotto pueda remontar su carrera política fuera del tupperware universitario. Pero este diario también adelantó que la esperaría la UNC y la favorecería el calendario electoral en Filosofía. Dicha facultad debe elegir al sucesor del decano Diego Tatian en diciembre.
El Congreso de la Nación es una jungla, no hay protocolos, y pasan desapercibidos desde dirigentes que fueron presidentes de la Nación hasta gobernadores e intendentes.
Scotto habrá evaluado que podría ser mejor volver a un territorio conocido como el universitario que demostrar si tiene o no condiciones para jugar en primera. Descendió Scotto. No estamos hablando precisamente de fútbol.