Ersa presiona; Mestre insiste en repartir líneas vacantes

Por Gabriel Osman
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ilustra ERSAEn horas se conocerá el decreto de Ramón Mestre adjudicando los corredores 20 y 70 del transporte urbano de pasajeros que, aunque sigue cubriendo la empresa Ciudad de Córdoba hasta el 31 de julio, quedaron vacantes cuando el intendente, el martes de la semana pasada, diera por caída la preadjudicación a esta empresa.
El parto de la decisión en el municipio no es fácil. La demora del referido decreto es indicativa de esta dificultad. La razón está al alcance de cualquiera que conozca mínimamente la actividad: las líneas de los dos corredores serán readjudicados a las otras tres empresas, no tienen la misma rentabilidad y todos pujan por llevarse las mejores.
Una prueba de la puja de estos intereses fue la demostración de poder empresario que ayer hizo una de ellas, Ersa, al presentar públicamente 110 unidades 0 kilómetros, mostrando su aptitud y solvencia para hacerse cargo de los corredores caídos. No obstante esta exhibición, la Secretaría de Transporte ratificó anoche que los corredores serán distribuidos entre las tres empresas: la citada Ersa, más Autobuses Santa Fe y Coniferal, la única del viejo sistema que aún sigue en pie.
Nadie en el municipio ha querido hablar de esta exhibición de fuerza de Ersa, pero es probable que no la consideren oportuna en el medio del parto del o de los decretos de adjudicación de las líneas. Además, tamaña cantidad de unidades son excesivas para asumir la tercera parte de las obligaciones que aún tiene Ciudad de Córdoba. Una explicación posible es que los colectivos presentados ayer no son sólo para Ersa y que varias de esas unidades pueden ir a parar en alquiler a algunas de las otras empresas.
La buena noticia que queda para los usuarios es que gran parte de los recorridos que Ciudad de Córdoba presta con la flota más desmejorada del servicio, serán cubiertos con colectivos 0 kilómetro. Debe considerarse que lo que se presentó ayer públicamente es más de la mitad de la flota que Mestre exhibió con bombos y platillos el 31 de agosto pasado, vísperas electorales.
En este juego de presiones, los delegados de Ciudad de Córdoba y la UTA, en ese orden, han sumado lo suyo para que el intendente adjudique las líneas vacantes a Ersa. El interés es íntegramente gremial: los trabajadores no quieren perder poder, algo que tendería a licuarse si se distribuyen entre las otras empresas.
El viernes de la semana pasado se reunieron con el intendente autoridades locales y nacionales del gremio de los choferes para “negociar la transición”. Es probable que quedando involucrado un paquete importante de puestos de trabajo, este sea un tema de legítima vigilia gremial. Pero también estuvo presente la modalidad de la readjudicación de los corredores 20 y 70: no es inocuo para el poder gremial la licuación o no de delegados como los de Ciudad de Córdoba, con una incipiente presencia de activistas de izquierda, siempre más radicalizados en sus protestas.
Esta situación se tradujo en un abrupto paro impulsado por delegados de Ciudad de Córdoba la semana pasada, que luego se extendió a las otras empresas y que finalmente fue conjurado por la rápida declaración de ilegalidad que le tributó a Mestre la administración delasotista. La presión ahora ha variado –de exigir la permanencia de Ciudad de Córdoba ha mutado a una transferencia completa a Ersa- pero los objetivos y motivaciones gremiales no son muy distintos.
No obstante todo este juego de presiones, la Municipalidad insiste en que las líneas vacantes serán distribuidas entre las tres empresas que desde el viernes serán las únicas prestadoras del servicio. Habrá que esperar los decretos en cuestión y, también, tener en cuenta que Coniferal es la empresa que ya había quedado con “saldo a favor” en el proceso de licitación y adjudicación inicial.