De la Sota, entre adhesiones nacionales y movimientos internos

Por Florencia Iglesias

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CASA ESPEJADA – PROVINCIA

En la Casa Espejada todavía se viven momentos de calma. No es que todo esté bien, a lo mejor se trata de la antesala al huracán, como solían decir los viejos relatores deportivos. De la Sota en silencio vuelve a dedicar buena parte de su tiempo y energía en permanecer fuera de la provincia, más que nada en Buenos Aires. Sus viajes ya no son intentos de diálogo con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ni tienen como objetivo mantener reuniones con funcionarios nacionales, aunque por allí hable en secreto con algunos de ellos. La Presidenta se va devaluando como figura de la política, va dejando de ser centro de la escena: ¿De qué sirve hoy una foto con ella en su despacho? Suena más a salvavidas de plomo que a otra cosa. Pero queda un año y medio de gobierno, muchas decisiones importantes deberá tomar y las mismas definirán no sólo los pasos que podrá dar el próximo presidente de la nación, sino en qué condiciones quedará el país.
De la Sota sigue arrimando su carro hacia Sergio Massa, por momentos a cara descubierta. Pero paralelamente observa sus reales condiciones a nivel nacional y las cosas que van ocurriendo alrededor del exintendente de Tigre. Sobre esto último hay un detalle no menor: Martín Insaurralde, jefe comunal de Lomas de Zamora, es el postulante a gobernador K que mejor mide, sin embargo es un secreto a voces que se pasaría a las filas del massismo en poco tiempo. Pero si esto ocurriera uno de los primeros socios de Massa, el diputado nacional y exintendente de Almirante Brown, Darío Giutozzi, podría irse del Frente Renovador ya que él sueña con ser postulante a mandatario provincial bonaerense. Es cierto que Massa suma muchas adhesiones pero se comienza a fisurar el bloque de alianzas que consiguió en el Gran Buenos Aires, y eso enciende una luz de alerta dentro de su trinchera.
Mientras tanto el diputado presidenciable que nació políticamente en la Ucedé del ingeniero Álvaro Alsogaray y que fue Jefe de Gabinete de Cristina, recorre el país sin descanso. En las últimas horas estuvo en Neuquén y sigue coqueteando con el santafesino Carlos Reutemann para que sea su candidato a vicepresidente de la nación en una posible fórmula.
Mientras tanto De la Sota dibuja su mapa de viajes, hace su recorrido e intenta sumar voluntades, en especial justicialistas enojados con los K que respetan la historia partidaria del avezado mandatario provincial. Claro que tiene una gran duda el cordobés, algo que siempre le costó: ¿Cómo reunir voluntades en la Capital Federal y más que nada en el Gran Buenos Aires? No será nada fácil.
Ojo: una cosa es ser parte del ´espacio amplio y plural´ que prometieron construir con Massa, pero otra es dentro de ese escenario contar con dirigentes y estructura que le responda y le permita ir dignamente a las PASO. En reuniones privadas se habla de que bajo ese formato de internas abiertas compitan los renovadores Massa, De la Sota y alguno de los Rodríguez Saá. ¿Podría sumarse alguien más? Puede ser. Allí jugarían dirigentes peronistas como el exmandatario entrerriano Jorge Busti, y hasta el chubutense Mario Das Neves que quiere recuperar la gobernación. Podrían participar también aquí dirigentes de raíz radical como el gobernador correntino Ricardo Colombi y el intendente bonaerense de Junín, Mario Meoni, por nombrar algunos. Un salpicón de voluntades reunidas con el fin de formar un frente bien anti k. Aseguran que esa es la receta ganadora para 2015. Habrá que ver.
Claro que la agenda de De la Sota no es sólo su proyecto presidencial. Hay bastante para renegar en Córdoba, ya sean temas de gestión o políticos.
En las cuestiones de gobierno se observa el silencioso pero activo protagonismo de la Primera Dama Adriana Nazario en el norte provincial, desplegando el programa de desarrollo para esa región que anunció el mandatario provincial hace algunos meses, que consiste en la implementación de programas sociales y también en la aceleración de obra pública. La riocuartense allí se apoya en dos de sus jóvenes alfiles: el titular de la Agencia Córdoba Joven, Franco Miranda y el funcionario de Desarrollo Social con rango de secretario, Edgar Bruno. Se decía en pasillos de la Casa Espejadas que ambos estaban en penitencia, pero una fuente inmediata a Nazario asegura que no es así y que están trabajando cerca de ella.
Por otra parte De la Sota intenta hacer algunos retoques en EPEC que no sólo significarían cambios de nombres en el directorio. Sobre este tema Diario Alfil anticipó en ediciones anteriores los primeros pasos dados por el mandatario. Aquí se apoya en el respetado y técnico ministro de Aguas y Servicios Públicos Fabián López.
Mientras tanto, como los viejos boxeadores, De la Sota muestra un movimiento de cintura impecable en su relación con el intendente radical Ramón Mestre. Remarcamos lo de radical porque últimamente Mestre se siente más protegido por el gobernador peronista que por muchos de sus correligionarios. Cosas de las interminables compulsas internas en el centenario partido.
El Gobernador se acerca, lo recibe y lo apoya a la hora de tomar medidas fuertes en medio de la crisis del transporte. Pero luego se aleja y marca diferencia diciendo por ejemplo que la empresa Ciudad de Córdoba nunca tuvo problemas con la prestación del servicio interurbano para la Provincia pero terminó siendo un caos con el servicio urbano en la ciudad.

Alboroto capitalino
En cuanto a la política mediterránea, lentamente comienza a alborotarse el justicialismo de la ciudad. Dirigentes de todos los sectores aseguran que el Gobernador jamás perderá energía en construir una opción viable en la ciudad tras el fracaso de su entonces socio Germán Kammerath. Tal como publicara ayer este diario, aunque De la Sota y hasta el propio Juan Schiaretti necesiten y pidan la unidad pensando en la nutrida agenda de 2015, al menos en Córdoba capital eso aparece como una utopía. El alto protagonismo que toma Olga Riutort en la ciudad y su acercamiento a Schiaretti calientan el ambiente y estimulan al resto de los dirigentes y militantes de los barrios a ponerse en movimiento. “Habrá interna al menos para elegir el próximo candidato a intendente del PJ” aseguran cerca del amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada. Eso podría alejar a Riutort en su intento de regresar. Difícilmente la mujer vuelva a participar de otra interna. No confía en ese mecanismo.
De la Sota no podrá descuidar lo que ocurra en el PJ de la ciudad y la provincia. De nada sirve buscar adhesiones para su proyecto presidencial en Corrientes, Catamarca o Neuquén, si no alinea su gente en Córdoba. No hay que olvidar que el partido de la mano de su presidente, el diputado nacional Carlos Caserio, recorrió hace algunos meses los departamentos del interior con el fin de “alambrar el PJ cordobés” ante el inevitable desembarco de candidatos presidenciables desde Buenos Aires como Massa, Daniel Scioli o Mauricio Macri.
El Mundial de fútbol aparece como un lejano recuerdo, la gente cada vez menos se amarga por los tres goles pifiados de los atacantes del equipo de Alejandro Sabella. Las agendas políticas sólo tienen en la mira el almanaque electoral del año que viene, gran parte de los habitantes del país esperan un cambio de política nacional, desde el encumbrado dirigente hasta Doña Rosa. El año que viene al menos en esta ciudad se elegirá desde un tribuno de cuenta municipal hasta el presidente de la nación. Casi nada.