Pensar mal, ¿no estará bien?

Por Gabriela Origlia

griesaEl Gobierno nacional insiste en que necesita tiempo para resolver la negociación con los buitres y que sólo lo tendrá si el juez Thomas Griesa acepta reponer el stay. El magistrado ratifica que no lo hará. Así están las cosas a horas de que Argentina entre a un nuevo default (o como quiera que las agencias internacionales lo bauticen, según advirtió la presidenta Cristina Fernández). Mientras tanto las encuestas revelan que la pelea “buitres o patria” redunda políticamente a favor del kirchnerismo. La imagen positiva de Fernández volvió a superar el 40% desde que esta “gesta” ocupa la escena. Teniendo en cuenta que el oficialismo supo –históricamente- sacar provecho de las peleas épicas, ¿no habrá también algo de actuación en esta oportunidad, un intento de capitalizarla políticamente?
Por supuesto que entrar en default complicará más la situación económica, pero no hacerlo tampoco será una solución a problemas que se vienen arrastrando desde hace ya varios años y que nada tienen que ver con los buitres, como son el déficit fiscal, los crecientes inconvenientes energéticos, el cepo y la inflación. En las últimas semanas el discurso oficialista se centra en la pelea legal y ni por asomo se ocupa de estos otros aspectos que ya golpean duro a la actividad económica y al poder adquisitivo.
En las últimas horas hasta referentes súper críticos del Gobierno, como Roberto Lavagna (el ex Ministro ahora es parte del equipo de Sergio Massa), admiten que si bien entrar en cesación de pagos es negativo, peor sería no hacerlo y terminar abriendo la puerta a más reclamos de bonistas. La lectura es: si no hay acuerdo y la solución pasa para el 2015 (cuando la cláusula Rufo ya no tendrá efecto) habrá que pasar la segunda parte del año sin financiamiento externo. A lo sumo, habrá que echar mano al swap acordado con China. No será fácil, pero tampoco el contexto será de una crisis comparable a la del 2001.
El ministro Axel Kiciloff dijo que estaba “todo estudiado”. Tal vez se refería a algunas cuestiones básicas como que, sin dólares que provengan de colocaciones externas, el Tesoro seguirá financiándose con emisión del Central; las tasas no podrán bajar porque sino nadie querrá pesos y la inflación seguirá en los actuales niveles, que marcan un 40% anual. Es decir, más de lo mismo. Si el Gobierno anunciara oficialmente que tomará parte de los U$S 11 mil millones del crédito chino disponible para afrontar sus compromisos, la reacción –previsible- del mercado sería de desconfianza y más presión sobre el dólar. Pero, con dinero chino a mano, se podrán usar las reservas para responder. A lo mejor este círculo es lo que está “estudiado”.
El mundo financiero global cayendo a pedazos por la decisión de la Justicia estadounidense –que desde la Presidenta al Canciller- predijeron en los foros internacionales no se dio simplemente porque después de la experiencia argentina todas las reestructuraciones de deuda contemplaron la situación. Los discursos en estos organismos sirvieron para alimentar la “lucha épica”, pero nada más. Las sentencias –como ya se sabía- no se modificaron.
Los buitres son, hoy por hoy, la causa que le permite al kirchnerismo recuperar iniciativa política. Si no hay arreglo, no sólo la Nación quedará afuera de los mercados; también los gobernadores tendrán que archivar sus planes de financiarse internacionalmente. ¿No los convertiría la situación en más dependientes del Gobierno central? A la fila la encabeza el bonaerense Daniel Scioli. Claro que toda esta lógica incluye cierta maldad. Está basada en pensar que al oficialismo sólo le interesa su supervivencia política y no el largo plazo del país. Que sólo está pensando en llegar a diciembre de 2015 y no en limpiar el terreno a su sucesor. Que con una economía ya anémica, está dispuesto a resignar una mejora si eso le permite ganar oxígeno político. Son todos pensamientos cortoplacistas e interesados. Pero tal vez existan.

Con o sin default: escenarios para la Argentina

La consultora Abeceb.com difundió sus proyecciones para las principales variables de la economía nacional, tomando en cuenta un escenario base de acuerdo con los hold outs y un escenario negativo de default.
Una caída del 3,5% del PBI, la inflación anual alcanzando el 41% y una retracción del consumo del orden del 3,8%, son las principales variables con las que terminaría el 2014 en un escenario con default.
En un marco positivo –acuerdo con los hold outs- los mismos indicadores para este año son: una caída del 1,5% en el PBI, una inflación del 34,5% y una reducción del consumo privado real del 1,8%.
Las perspectivas para 2015 con la primera hipótesis (de cesación de pagos) prevén una merma del 0,5% del PBI; una inflación del 24,1% y una retracción del consumo del 0,8 por ciento. En cambio, si se asume un acuerdo, el año próximo exhibiría un crecimiento del 1 por ciento en el PBI; una inflación del 26,4% y una recuperación del 1,2% en el consumo privado real.
Las implicancias de entrar en un default incrementarían la restricción externa, alejando la posibilidad de acceder al financiamiento en los mercados voluntarios de deuda y aumentando el riesgo país, explica el informe. Tras los recientes eventos, abeceb asigna una probabilidad de 40% a este escenario, versus 60% de chances que se logre un acuerdo.