“La Libanizada”: kirchnerismo cordobés como antes

p06-1En las fotos del plenario que la militancia kirchnerista llevó a cabo ayer en la Ciudad Universitaria hasta puede parecer que todo era armonía, que las diferencias eran mínimas y que el futuro próximo se vaticinaba claramente legible.
La presencia del secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, y su arenga nacionalistas proporcionaba tal sensación de unidad. Él no es candidato, mal podría serlo con la negativa percepción pública de la que goza, sin embargo todos los presentes se inclinaban porque aceptan sin chistar dos cosas: su posición de poder (el presidente en las sombras) y fundamentalmente, su discurso hípercristinista más allá de cualquier argumento racional.
Pero cuando se apagan las luces de los escenarios tan bien logrados del kirchnerismo cinematográfico, aparecen ciertas fisuras. O mejor dicho, reaparecen. El mundo K en Córdoba fue signado al inicio y un poco bastante más por un conglomerado de agrupaciones que no se soportaron entre sí, y que repetían, en general, la competencia entre las figuras y figuritas nacionales del poder que gobierna. Léase Alicia Kirchner, Daniel Scioli, Florencio Randazzo, el propio Zannini, etcétera.
El buen resultado electoral de octubre pasado, donde el Frente para la Victoria cosechó 15% a nivel provincial llevando como candidata a diputada a Carolina Scotto, había limado asperezas. Todo marchaba. Pero las cosas han cambiado, al calor de los porrazos que viene sufriendo el gobierno nacional y de la llegada de una nueva fase agonal en lo que respecta al plano interno, en vistas a las elecciones 2015.
En este punto se mezclan dos cosas. Una es la pugna por la sucesión de la esposa de Néstor. Otra la falta de presencias estelares a nivel local, tanto para la gobernación de Córdoba como para la intendencia.
Los pleitos se multiplican desde lo más importantes hasta lo chiquito. Basta con mencionar que todo el kirchnerismo local terminó enojado con Randazzo porque cuando inauguró el centro de documentación rápida en la Estación Belgrano contrató (cargos) a unos 30 militantes de La Cámpora y el resto quedó afuera.
Otra: ahora aparecieron los uribarristas en la capital -porque Cristina juega a varias bandas y uno de los que quiere ser es el gobernador de Entre Ríos- y algunos que se consideraban sciolistas, al ver al bonaerense despegarse cada vez más del poder K van migrando de a poquito, intentando que se note.

El plano localista
Pero respecto a la política provincial y municipal las cosas están más complicadas y eso contribuye al retorno al estado de minis tribus. Las agrupaciones kirchneristas locales se encuentran en un momento de dispersión similar al del inicio, cuando hubo que construir poder de arriba para abajo.
Sobre candidaturas y liderazgos, no hay acuerdo ninguno, ni nombres aglutinadores. Por ejemplo, el primer candidato a gobernador anotado, Eduardo Acastello, es altamente resistido. Sus formas y sus repetidos intentos de ser el candidato de Unión por Córdoba provocan recelos, caen mal entre las huestes.
Tampoco el ilustrado (“ilustrado” escribimos, no “pintado”) Martín Gill; ni el políticamente correcto Martín Fresneda son vistos como potenciales aspirantes a la Casa de las Tejas por sus perfiles tan alejados del peronismo.
Carolina Scotto tiene el mismo problema. Es de difícil peronización, y esto pesa a la hora de enfrentar una hipotética candidatura a intendente en esta capital. Para peor, en el Congreso es una mano de yeso más a pesar de sus laureles (exrectora de la UNC y candidata del 15%) y ha expresado su reticencia a lidiar con la difícil realidad municipal.
En el acto de sábado, Scotto apenas pasó a saludar y desapareció. A pesar de que había bastante espacio en el palco, eludió subir por motivos que se desconoce, siendo que el evento era justamente en el lugar que la hizo conocida como dirigente política. Por el contrario, el ex jefe comunal Daniel Giacomino se mostró, pero por el momento no se sabe si aspira o no ser contendiente para la Municipalidad.