Proponen difundir por internet debates del Consejo Superior

Por Gabriel Osman
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UNIVERSIDAD
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El Consejo Superior de la UNC sesiona regularmente el primer y el tercer martes de cada mes. Esos debates son de carácter resolutivo por ser el de la universidad un gobierno colegiado, aunque el cuerpo lo hace otras dos veces más y con la misma frecuencia, pero en comisión. Las decisiones que se toman, al menos las más importantes, son publicadas en la página institucional que tiene en internet la casa de estudios (www.unc.edu.ar).
Sin embargo, las resoluciones no contienen el proceso que las precede, su parto político, lo que dice cada uno de los consiliarios que participan en la discusión –los que apoyan una medida y los que se oponen-, a la manera de los diarios de sesiones que tiene el Poder Legislativo en cualquiera de las tres jurisdicciones del Estado. Una omisión porque el sistema universitario es un símil del régimen parlamentario, con el centro de gravedad del poder precisamente en estos cuerpos.
Muchas cosas que no se publican ni difunden serían seguramente de interés a una comunidad universitaria compuesta por no menos de 100 mil ciudadanos. Un ejemplo bien a la mano es la distribución de los recursos presupuestarios que se hace cada año, y que si bien no involucra al total de los recursos ni muchos menos –el 90% son sueldos y su reparto se hace en paritarias-, el 10% remanente para distribuir entre las trece Facultades es motivo de muchos tironeos, sea dicho esto de la actual y de cualquier administración anterior.
Hay un motivo más circunstancial que abona en dirección de un proyecto que hace poco presentó el ex candidato a rector en marzo de 2013, y hoy consiliario docente por Económicas y referente de la oposición, Alfredo Blanco. Los dos períodos de Carolina Scotto ( 2007-2010 y 2010-1013) fueron verdaderamente soporíferos, mientras que en el año que lleva Francisco Tamarit en el Rectorado los debates han recobrado sólo algo de la vivacidad e interés público que antes concitaban.
La iniciativa de blanco es escueta y sencilla, tal vez por su contenido de sentido común que obvia consideraciones complejas: políticas o económicas. Considera “necesario profundizar el acceso a la información” (…) y “una mayor transparencia y conocimiento de las cuestiones vinculadas al gobierno universitario”. A su vez, propone evitar erogaciones innecesarias utilizando el recurso ya disponible de la publicación virtual. Contiene sólo dos previsiones: disponer que Boletín Oficial electrónico que se publica en la página web de la Universidad, contenga el texto completo de las actas de las sesiones del Consejo Superior; que se precise si las referidas actas ya han sido aprobadas por el cuerpo o se encuentran a consideración de sus miembros.
Un “diario de sesiones” podría contribuir, incluso, a que en el Consejo Superior se discuta más (efecto escénico), algo que casi no sucede pese a tratarse de algo tan propio de una universidad.
Un beneficio marginal o no tanto sería la posibilidad de que lo que diga en un debate cualquier consiliario –también el rector, por supuesto- pueda ser contrastado con anteriores participaciones del mismo docente o estudiante. Este instrumento –al que se recurre mucho en la vida parlamentaria- podría colocar a los dirigentes universitarios en la misma incomodidad que estos colocan con presunta autoridad a los políticos profesionales. Dicho en palabras del argot político, “muchos no sobrevirían al archivo”.
Un ejemplo relativamente reciente viene a la memoria: cuando Scotto era decana de Filosofía y consiliaria de la oposición, tuvo innumerables participaciones críticas con el entonces rector Jorge González, pidiendo su intervención y la de su mayoría en el Superior para pedir la derogación del sistema de cupo en el ingreso a la carrera de Medicina. Ya rectora, Scotto no impulsó ninguna iniciativa para corregir este sistema. Hubo sí una flexibilización hace poco más de un año a instancias, cuenta y riesgo del decano Gustavo Irico.
Mirando hacia adelante, en algún momento llegará al recinto del Consejo Superior el proyecto de creación de una Facultad de Ciencias Sociales, a cuyo análisis se encuentra actualmente abocada –en forma no pública- una comisión. Es muy importante que se difunda esta discusión en el plenario del cuerpo, porque la “inflación” de Facultades que desde hace una década sufre la UNC aumenta sin muchas explicaciones los gastos burocráticos sin que aumente la oferta académica, que es lo importante.