Aguad se independizó de Mestre: formó núcleo propio

p03-1
Aguad dijo que Marea Radical pretende “devolver al radicalismo su verdadera esencia”. “Hay que pelear por los desposeídos, que es la nave insignia de los radicales, y que hoy muchos la abandonaron”, afirmó.Respecto de las negociaciones en la UCR, Aguad parece el menos esperanzado: “Están estantacadas”, enfatizó.

Ahora, la Unión Cívica Radical tiene ocho núcleos provinciales, siempre que el Comité apruebe a los tres nuevos; Marea Radical, Córdoba con Todos y Asamblea Radical, se suman a los cinco que ya existían: Confluencia (mestrismo), Fuerza Renov ador a (nicolacismo), Morena (negrismo), Identidad Radical (becerrismo) y Línea Córdoba (angelocismo).

Todos estos grupos podrían participar de la interna del 10 de agosto, pero el avance de las negociaciones sugiere que se concluiría en un acuerdo.

Nadie quiere una lucha en las urnas en este momento, por lo que desde el inicio de las negociaciones hubo un espíritu gregario inhabitual en la Unión Cívica Radical.

Confluencia conservaría la presidencia del Comité Central, ya no con Alberto Giménez sino con Jorge Font -un aliado del intendente Ramón Mestre desde los primeros tiempos- que es bien aceptado por el resto del quisquilloso mundo radical. Habría consenso en la UCR para que el mestrismo se quede con el presidente. Hacia abajo comienzan los tironeos.

En la lucha por las vicepresidencias, que son dos, Miguel Nicolás y el mestrismo aspirarían a retener las suyas, lo que entra en colisión con la oferta que se le habría hecho a Juan Jure para que también secunde con un di r igente riocuartense al presidente de la UCR. Alguien tendrá que perder.

El mestrismo podría ceder la mayoría de los secretarios del Comité en el altar de la unidad. De todas maneras, querrá conservar la amplia ventaja que les lleva a los demás en el Congreso Provincial (lógico: éste es el organismo partidario que aprueba o rechaza las alianzas electorales).

A estas negociaciones le falta la guerra de nervios que adorna cualquier proceso radical, pero predomina la idea de llegar a un acuerdo. Sin embargo, hay algunos cabos sueltos. Las mayores incógnitas pasan por qué harán Jure -aunque se crea que cierra con una oferta que incluya una vicepresidencia- y Aguad, dos de los que enviaron señales con la constitución de sus grupos internos. De Jure se teme que trate de aprovechar el escenario de una interna provincial para que su figura se haga más conocida, ya que actualmente está muy condensada en Río Cuarto.

En los últimos días, Jure se mostró cercano al legislador aguadista Rodrigo de Loredo, y hasta circuló la versión de que podrían compartir una lista en la que el riocuartense sea candidato a presidente del Comité Central de la provincia y el capitalino a titular del Comité Capital. Otras opiniones surgidas del propio y flamante Marea Radical

invitan a pensar en el abstencionismo como respuesta a lo que entienden, pese a todo, que es un amarretismo mestrista.

Hasta ahora, Aguad había necesitado orbitar a la estructura interna de Mestre en aquella formación inorgánica llamada panmestrismo, y que también incorporaba a Nicolás. Así, sus candidaturas dependían de Mestre; ahora, Aguad podrá pelear sus pretensiones con armas propias. Aguad dijo que Marea Radical pretende “devolver al radicalismo su verdadera esencia”. “Hay que pelear por los desposeídos, que es la nave insignia de los radicales, y que hoy muchos la abandonaron”, afirmó. Respecto de las negociaciones en la UCR, Aguad parece el menos esperanzado: “Están estantacadas”, enfatizó.

Y advirtió: “El radicalismo es un partido con dirigentes de centroizquierda y votantes moderados de centro”.