Toda la vida tiene música hoy

Por Santiago Pfleiderer
san.pflei@gmail.com

anima3[dc]L[/dc]a primera vez que escuché cantar a Mariana Laura Piatti fue a comienzos del año 2010. Proyecto Aphostol, la banda liderada por Jorge Imberti, había incorporado –luego de algunos cambios- a Mariana en la voz y a Taufi Flores en la batería, además de contar con la ya consagrada presencia del bajista sureño Sebastián Teves. En esos días, y en el estúpido afán de comparar, pensaba que la voz de Piatti se parecía un poco a la de Lula Bertoldi (cantante de Eruca Sativa), que tiempo antes también había colaborado con Proyecto Aphostol. Luego me di cuenta de que no: la voz de Mariana Piatti era una piedra de uranio, radiactiva y poderosa, incomparable. El grupo en cuestión se había presentado en un bar que quedaba en la avenida Colón, frente a la Jefatura de Policía, brindando un show demoledor. Luego de ese espectáculo le perdí el rastro a la banda durante un buen tiempo.
Misteriosamente, de tanto deambular y ser habitué de algunos lugares, la noche y el rock se alinearon para darle forma a algunas coincidencias, y comencé a reencontrarme con Mariana Piatti en recitales de músicos amigos en común. De esa forma llegó a mis manos Chroma, el primer disco de Anima Terra, una banda que me prometía altos momentos dosificados de buen rock.
Quizá el humo, el cemento y las distorsiones de la ciudad no sean el lugar adecuado para remitirse a ciertas experiencias y sensaciones que tienen que ver con lo más profundo del ser. Aunque la música, en el fondo, todo lo puede.
Anima Terra nos remite directamente a un concepto ancestral y elemental: el movimiento, el pulso, el ritmo, la vitalidad de los elementos de la naturaleza. El rock, en este caso, se convierte en una danza oscura abrumada por los cortes verticales de la ciudad, sus paredes, sus postes y sus calles, como si la fuerza abrasadora del cosmos latiera en cada paso al igual que en la profundidad selvática u oceánica de nuestro planeta.
Existe un documento ocultista, basado en las enseñanzas del hermetismo, titulado Kybalión en el cual se reúnen siete principios herméticos: Mentalismo, Correspondencia, Vibración, Polaridad, Ritmo, Causa y Efecto, y Generación. El segundo de estos preceptos, la Correspondencia, declara lo siguiente: como es arriba, es abajo, y como es abajo, es arriba. Esta visión especular del cosmos se da en tres planos: en el Físico, en el Mental, y en el Espiritual. Se podría resumir diciendo –a grandes rasgos- que cada elemento de la naturaleza vive en su unidad y en su multiplicidad, todos en uno y uno en todos. Estos delirios metafísicos son a los que me remitieron de manera directa los temas de Chroma, este disco de Anima Terra, que procura de una manera sagaz hacernos dar cuenta de las conexiones más profundas de la mente con todo aquello que nos rodea, sin decirlo del todo, claro.
Mariana Laura Piatti (voz y guitarras), Gisela Zárate (bajo), Ignacio Moyano (guitarras) y Facundo Rodríguez (batería) son los cuatro elementos que conforman Anima Terra. El grupo se formó hace aproximadamente cinco años, y en el año 2011 lanzaron su primer EP homónimo. Después de un tiempo necesario llegó a nosotros Chroma, el primer larga duración. Este es un disco que reúne trece temas ondulantes, fuertes y oscuros donde la calidad de las letras nos hace detener a pensar y a bucear en nuestras profundidades inexploradas. Como si fuera a propósito, los títulos y las letras nos dan la pauta de un nacimiento, de algo que surge y se desarrolla en pleno movimiento gestando nuevas aristas inconclusas de una vida que pueden ser miles. La banda es una locomotora rítmica y sonora, nos atrae con interesantes juegos armónicos y melódicos desde sus guitarras, como un sendero zigzagueante que pretende llevarnos a un lugar poco iluminado. Claro que la voz de Mariana Piatti también se comporta, en ese sentido, como un instrumento más. La fuerza y el caudal sonoro de Anima Terra se deben a una búsqueda estética que coquetea con una propuesta de rock alternativo y con la solidez de lo clásico, un maridaje ideal para dejarse llevar por las tentaciones del rock.
Anima Terra, el alma de la Tierra. Si decimos que todas las cosas tienen movimiento, un pulso vital y universal, y que todos los elementos son uno en la multiplicidad, podemos asegurar que la vida está dada por la música.