El gasto puede bajar 4% del PBI sin afectar funciones básicas

Ante las opiniones que se suman respecto a que el Gobierno, por ahora, estabilizó el mercado cambiario a base de medidas financieras otordoxas (como la suba de tasas de interés, obligación a los bancos de vender sus dólares, aumento de los encajes y colocación de deuda para absorber pesos) y sigue sin tocar el nivel de gasto público, el ministro Axel Kicillof salió a reclamar hace unas semanas que le digan “qué quieren bajar; ¿Quieren bajar las jubilaciones?; ¿quieren que se paren las obras públicas de los pueblos, las centrales de energía, el plan Procrear?, ¿les molesta la AUH’”. Frente a ese desafío los economistas de la consultora Muñoz y Asociados salieron al ruedo planteando qué retoques a partidas del gasto público devolverían sustentabilidad al frente fiscal.
El planteo de los expertos arranca calificando de “desmesurado” el incremento del gasto público primario durante la gestión kirchnerista. Esas erogaciones pasaron de representar el 11,9% en el primer trimestre de 2003 al 23% del PBI en el último trimestre del año pasado (es decir, 11,1 puntos porcentuales más). Incluso, si se toma el PBI nominal actualizado, ese valor sería del 26%. En líneas generales, todos los rubros subieron en forma “sustancial”, aunque los “motores” del alza son obra pública, seguridad social y transferencias al sector privado.
La consultora advierte que ni la Asignación Universal por Hijo (AUH) ni las jubilaciones deben recortarse para bajar el gasto público, como tampoco el destinado a Educación (aunque el grueso de ese renglón está en manos de las administraciones provinciales). Entre las partidas que podrían ajustarse incluyen las transferencias al sector privado, que en 2013 representaron el 4,8% del PBI. La mayor parte de ese ítem lo constituyen los subsidios a empresas de transporte y energía que se fueron instalando para “compensar el atraso tarifario”. El informe subraya que la AUH “también está atrasada, pero representa apenas el 0,4% del PBI”.
La consultora estima que con el recorte a las empresas –“en general regresivos e inequitativos”- el renglón de Transferencias podría achicarse en dos puntos porcentuales del PBI “sin afectar las ayudas orientadas a familias con fuerte impacto social”.
Además de ese recorte que, en realidad, es pedido por todos los economistas, Muñoz y Asociados entiende que también hay espacios para ajustes en el renglón Gastos de Consumo y Operaciones, los que representaron históricamente alrededor del tres por ciento del PBI y hoy en el último trimestre de 2013 alcanzaron el 5,3% del Producto. Este incremento –según los analistas- “no parece tener otra explicación que el sostenimiento de un aparato burocrático ineficiente y burocrático”.
Los autores del reporte enfatizan que, “sin meterse en los nichos de corrupción que engordan el presupuesto estatal”, se puede recortar cuatro por ciento del PBI “sin afectar las funciones básicas del Estado y con un sentido progresista”.
Los últimos trascendidos afirman que la propuesta de Economía para achicar subsidios de tarifas eléctricas apuntaría a eliminar –de manera progresiva- la mitad de los fondos destinados a ese fin, que cerraron el 2013 en $ 140 mil millones. Lo que está en claro es que no habría tijeretazo a los destinados a jubilados y, posiblemente, a los que tienen salarios menores a los $15 mil (el mismo segmento que quedo exento de Ganancias). Las mismas informaciones plantean que la presidenta Cristina Fernández resolvería el tema cuando termine la discusión de paritarias. Hay que recordar que el 60% de los salarios formales se discuten entre este mes y mayo.
La propuesta que recibió la Presidenta incluye diferentes opciones, como reducir los subsidios conforme al consumo, a la capacidad de pago de impuestos o a zonas geográficas. Algunas ya habían sido utilizadas en diferentes intentos que nunca terminaron de concretarse.