Paga el próximo y también se beneficia

capitanich_conferencia_280514_1_ef_42833[dc]E[/dc]l ministro Axel Kicillof tiene su primer logro en negociaciones internacionales, después de 11 años cerró un acuerdo con el Club de París que permitirá regularizar la deuda argentina con el grupo de US$ 10 mil millones. El monto será cancelado de manera total en un plazo de 5 años, con un pago inicial en concepto de capital de US$ 650 millones en julio próximo. El otro objetivo alcanzado por el Ministro es que el FMI no participa ni formó parte de las condicionalidades en la negociación. El arreglo es positivo por donde se lo mire, aunque no deberían esperarse en lo inmediato impactos en los niveles de inversión, actividad y empleo ya que hay cuestiones internas de peso que condicionan esa evolución. Lo cierto es que se abre un nuevo capítulo que habrá que definir cómo se aprovecha.
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, afirmó que Argentina honró sus compromisos defendiendo sus convicciones”, concepto que reiteró el propio Kicillof subrayando que esos principios fueron los que le “permitieron” al país “crecer al 6% anual los últimos diez años”. Planteó: “No nos íbamos a comprometer a hacer pagos que presionen a la economía y no nos dejen crecer”. Los primeros pagos se harán en julio, de US$ 650 millones y en mayo de 2015 se cancelarán otros US$500 millones, más intereses. La siguiente cuota será en mayo de 2016. Los intereses acordados son del 3% para los saldos de capital durante los primeros 5 años y se fija un criterio de pagos adicionales en caso de incremento de las inversiones provenientes de los países miembros del Club. Si esas inversiones fueran insuficientes Argentina podrá posponer los vencimientos hasta dos años más totalizando 7 años de plazo, con el consiguiente incremento del costo financiero en alrededor de un 1% adicional para el período completo.
En el documento con que el Club anunció el acuerdo, se señala que durante la reunión la delegación argentina proporcionó una “descripción de la situación económica y financiera de su país y presentó las medidas implementadas por el Gobierno tendientes a fomentar el crecimiento inclusivo y fortalecer la fortaleza frente embates a externos”. Los miembros de la institución celebraron los “progresos” hechos por la Argentina hacia la “normalización de sus relaciones con los acreedores, la comunidad financiera internacional y las instituciones tras la crisis de 2001”.
Un comunicado de Economía subraya que con el acuerdo “Argentina cierra un capítulo más de la triste historia del sobreendeudamiento que condujo, inevitablemente, al default” y que “el esquema de pagos acordado reduce sensiblemente el costo financiero de esta deuda impaga, que actualmente acumula intereses y punitorios a una tasa promedio cercana al 7%”.
La evaluación del impacto inmediato que podría tener el acuerdo varía de acuerdo a quién la haga. Por ejemplo, el economista y ex director del Banco Central, Arnaldo Bocco, lo calificó de “histórico” y lo consideró “un apoyo relevante y un reconocimiento de los avances; todo un mensaje a la Corte Suprema de Estados Unidos”, que en dos semanas debe definir si toma o no la la demanda contra la Argentina de los holdouts. Para otros, como Jorge Remes Lenicov no habrá una modificación importante del escenario en el corto plazo. Carlos Melconian entiende que “no es un avance frente a no haber hecho nada” y sostiene que el Gobierno está en “una acelerada etapa de terrible blanqueamiento”, pero que “es insuficiente porque que todavía le falta decir que van a hacer con sus cuentas fiscales”.
“El Gobierno ha dado en estos últimos meses un giro muy abrupto, pero todavía le falta el giro mayor. Porque el único que no pone nada es el Gobierno, ha hecho un ajuste al salario, a la tasa de interés, al crédito, pero lo que no se sabe y lo que no se dice es que hace con sus cuentas fiscales”, opina.
Los analistas, en general, coinciden en que el arreglo abre una oportunidad para que sea aprovechada por el Gobierno aunque son cautos a la hora de evaluar si lo hará ya que ya tuvo una posibilidad con el arreglo con Repsol y otra con el cambio de equipo económico.