Las joyas de las Madres

diapasonCuando en los años noventa se privatizaron las empresas del estado, se hablaba de “las joyas de la abuela”. Se quería significar que constituían un ahorro precioso y cuya venta era inconveniente y de última instancia. Este proceso de privatizaciones fue apoyado por el voto popular y también por muchos de los que años después abominaron de él. Por ejemplo, Néstor y Cristina.
Pues bien, pasados los años ya nos hemos olvidado de los problemas que nos traían las empresas públicas. Nadie se acuerda de nada y las privatizaciones, desde el gobierno y desde el progresismo oficialista es condenado como una “entrega del patrimonio nacional”. Volvieron las estatizaciones. En nombre de la patria y en defensa del patrimonio nacional. Y estamos volviendo a estatizar. “Recuperar” es el verbo que se utiliza.
Pero esta vez la gama es más extensa y va desde el fútbol por TV hasta… la Universidad de las Madres, curioso emprendimiento donde se prevé que haya alumnos que se hagan doctos en derechos humanos. Las Madres, antiguas luchadoras por sus hijos desaparecidos, se transformaron en hábiles emprendedoras, apoyadas en su condición y estatus. O no tan hábiles, a juzgar por los resultados que estamos viendo.
Primero fue lo de Sueños Compartidos, un emprendimiento que recibió millones y millones de fondos públicos y que terminó con el escándalo de la pelea entre Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender. El dinero fue lo que esta vez desapareció. Se esfumó en el aire. Nadie sabe cómo ni cuando. Y no hay delito. Ni presos. Son, apenas, fondos públicos.
Ahora llegó el turno de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, una institución seguramente creada para generar trabajo para militantes oficialistas y que ha llegado a un límite en que no puede sostenerse por sus propios medios. En consecuencia, es preciso pasársela al estado para que se haga cargo de sus deudas y sus gastos futuros. Por eso, el Senado trató y aprobó que la deficitaria Universidad pase a manos del estado, para que éste afronte sus deudas y pague todo lo que haya para pagar.
Es un antiguo concepto acerca de lo público, que ha regresado a la cultura política nacional. El estado banca todo y da de comer a los militantes oficialistas. Si uno se queja de este mamarracho, puede ser acusado de ser enemigo de los derechos humanos y de las Madres de Plaza de Mayo. En consecuencia, partidario de la dictadura militar.
La aprobación del proyecto contó con el apoyo de los dos senadores por San Luis, que habían negociado con el oficialismo la instalación de una universidad en la ciudad de Merlo.
La vinculación de los desaparecidos y los derechos humanos con hechos como éste y el de Sueños Compartidos, la relación de aquellas sensibles banderas con personajes como Schoklender no ha sido obra de ninguna conspiración mediática sino, simplemente de la decidida acción de las Madres, encabezadas por Hebe de Bonafini.
Pero así son las cosas por ahora. Corren tiempos de despilfarro y desaprensión respecto de los fondos públicos. Estas cuotas de dispendio y manchancha se acumulan y llevan a ajustes posteriores.
Es el sino de la economía argentina. Cuando tenemos dinero, no lo cuidamos, lo despilfarramos. Y ante el ajuste, le echamos la culpa al neoliberalismo.
Así nos va.
DVG