Fábrega de manual

Por Gabriela Origlia

p04-1Horas antes de que el ministro Axel Kiciloff cerrara el acuerdo con el Club de París -que podría permitirle al Gobierno acceder a dólares de préstamos- el titular del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, habló ante 300 empresarios y puso algunos temas en blancos sobre negro. Por un lado, buscó convencer (y, al parecer, lo hizo) de que seguirá en su cargo y, por otro, repartió algunos conceptos que son de manual y que son los mismos en los que insisten (para enojo del oficialismo) economistas que están en otras líneas políticas.
Dijo de manera clara que las tasas bajarán cuando la inflación mensual esté por debajo del 2% mensual. Es decir, ratificó que sostendrá el cambio de política que empezó en enero y que no se había querido instrumentar antes. Fue, precisamente por ese error “básico”, que el kirchnerismo colaboró con el drenaje de dólares de las reservas: durante meses con su política monetaria empujó a los argentinos que podían a comprar dólares ya que no les ofrecía ninguna alternativa de ahorro en pesos. Poner plata en un plazo fijo era, directamente, resignarse a que la inflación se comiera los ahorros.
Es una anécdota –al menos para los empresarios que siguieron la exposición- que Fábrega negara diferencias con Kicillof, quien pide tasas más bajas para reactivar la economía. “Anécdota” porque saben que rechazarlas no es más que una cuestión de forma. El Gobierno –como se ha dicho varias veces desde este mismo espacio-está en la encrucijada integrada por dólar versus tasas. O, lo que es lo mismo, dejar que suba el paralelo y evitar un freno más profundo de la actividad. Ante el primer movimiento de baja de un punto de las tasas, el blue tomó empuje. Por supuesto, colaboró con esa dinámica los rumores de que Fábrega dejaría su puesto. Es que, para buena parte de los agentes económicos, el mandamás del Central es hoy el “racional” del equipo económico, mientras que Kicillof se caracteriza más por su voluntarismo.
Fábrega directamente dijo que el Central bajaría las tasas de interés “si los precios se ubican por debajo del 2% mensual”. Insistió en que “la evolución de los precios marca el carril para que nosotros hagamos el camino de la tasa de interés”. Dos conceptos de primer año de la carrera de Economía que, una parte del equipo económico, parece desconocer y que la decisión política directamente ignoró durante varios años en un hilo que terminó llevando a las medidas que hoy se deben aplicar porque no hay otra.
Otro concepto que dejó Fábrega es que el salto devaluatorio de enero se resolvió por una decisión del Gobierno que buscó recomponer la competitividad cambiaria, empujar las exportaciones de las economías regionales y frenar la pérdida de reservas. Los abogados dirían que, a confesión de parte, relevo de prueba. Hasta ahora tanto Kicillof como Jorge Capitanich insistían en mencionar las “fuerzas del mercado” como ánimas malditas que habían presionado por una devaluación. Lo de Fábrega frente a los empresarios fue puro pragmatismo.
También mencionó que los acuerdos externos pueden colaborar para que vuelvan los dólares y regresen las inversiones. Sabe que tienen que ser acompañados de señales internas que, hasta el momento, siguen demoradas. Este mismo miércoles se conoció que el déficit fiscal del primer trimestre se triplicó y que no alcanzan las asistencias de Anses y del Central. El gasto sigue creciendo al 40% y el Central sigue siendo el instrumento con que el kirchnerismo –aunque Kicillof reniegue- intenta ordenar un escenario que él mismo, con su obcecación, generó.