Argentina: un país difícil para el Papa

Por Rosendo Fraga
para nuevamayoria.com

DYN001.JPG[dc]E[/dc]l éxito político obtenido por el Papa en Medio Oriente dista de la reticencia con la cual fue recibido su mensaje en el país. La importancia se dio en materia de política simbólica, al lograr que los presidentes de Israel y la Autoridad Palestina lo acompañaran a rezar frente al Muro de los Lamentos. Pero también alcanzó un resultado concreto en materia diplomática, al aceptar Shimon Peres su ofrecimiento de que ambos viajen al Vaticano para intentar salvar el diálogo de paz, que se viene dilatando en forma agónica desde hace años. Su condena al holocausto y su definición de que es necesario trabajar en pos de la solución de “dos estados” para resolver el conflicto dieron el marco político respecto al alcance de su propuesta. El mismo día en Buenos Aires, el Arzobispo de la Ciudad (Poli) pronunció una homilía en el Tedeum que se realizó para celebrar la fecha patria -el primero al que asistió un presidente kirchnerista en nueve años-, abogando por la “cultura del encuentro”, el diálogo y la conciliación. La respuesta de la Presidente fue que aceptaba la “unidad nacional pero no para volver atrás” y tampoco “cualquier unidad”; agregó que “el futuro vino para quedarse y lo vamos a seguir llevando adelante” y que “sólo con el pueblo se construye una Nación”.
También hizo una analogía de las críticas que recibe con las injusticias sufridas por Jesucristo. Al mismo tiempo, los cánticos de la militancia oficialista en la Plaza de Mayo fueron fuertemente agresivos hacia la oposición, la que no atinó a responder políticamente al mensaje de Monseñor Poli. El confuso episodio registrado con el saludo del Papa por el 25 de Mayo ratifica que no le resulta fácil influir sobre la política argentina.
La primera vuelta de la elección presidencial colombiana tuvo un resultado similar al que hoy parece probable en la Argentina: cuatro fuerzas compitiendo por la Presidencia. El primer lugar, con 29,2% de los votos, lo obtuvo Zuluaga, el candidato apoyado por el ex presidente Uribe. Se impuso así al Presidente Santos -que iba por la reelección- que obtuvo 25,6%. El tercer lugar lo tuvo una candidata de centroderecha del partido conservador con el 15,5% y el cuarto la candidata de la coalición de izquierda con 15,2%. El quinto lugar fue para el candidato del Partido Verde (Peñaloza), quien sólo dos meses atrás disputaba en los sondeos la segunda vuelta con Santos. Que el primero no llega al 30% de los votos es lo que hoy muestran las encuestas en Argentina; que dos facciones enfrentadas del oficialismo compitan en la segunda vuelta es un escenario posible en Argentina (¿Scioli y Massa?); que una expresión de centroderecha (Macri) y otra de centroizquierda (FAP-Unen) no lleguen a la segunda vuelta pero eviten la polarización, manteniendo un caudal propio importante, es también un escenario probable; lo mismo el hecho de que el oficialismo nacional retenga un mínimo de la cuarta parte de los votos. La política de alianzas para la segunda vuelta colombiana es en consecuencia un fenómeno interesante a observar desde la perspectiva argentina. Pero hay que registrar que, con un electorado con baja polarización, es más fácil un rápido cambio de escenario. Es lo que ha pasado en Colombia con Zuluaga, que dos meses atrás estaba en cuarto lugar y ahora pasó al primero, y con Peñaloza, que del segundo lugar pasó al quinto. Pero la gran diferencia con Colombia es que hay voto voluntario y en esta elección la abstención llegó al record del 60%.
La división dentro del oficialismo se profundiza entorno a la estrategia electoral para la sucesión y la gestión de gobierno. El liderazgo de Cristina es indiscutido y mantiene alineados a la mayoría de los gobernadores y también a la mayor parte de los intendentes. Hoy cuenta con una sólida mayoría parlamentaria, como lo evidenció la semana pasada la aprobación por el Senado de los conjueces para la Corte. Pero mientras un sector del Kirchnerismo asume con realismo que Scioli es el mejor candidato para disputar la elección -aunque no represente la “continuidad ideológica” del proyecto K-, otros sectores se inclinan por un candidato propio, como podría ser el gobernador de Entre Ríos (Uribarri) o el ministro de Interior y Transporte (Randazzo). Esta última tendencia lo ha evidenciado públicamente Carta Abierta -expresión de los intelectuales que apoyan al oficialismo-, al criticar la candidatura de Scioli. Los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires se reunieron el fin de semana en Los Toldos, pero sin adoptar definiciones respecto al apoyo a uno u otro candidato. El caso del Vicepresidente Boudou también divide a los K. Mientras hay quienes opinan que, de ser procesado, debe pedir licencia para evitar el costo de un Vicepresidente en esta situación y en ejercicio durante el período electoral, otros piensan que debe ser defendido para dar una señal clara de que el gobierno no entregará a sus funcionarios ante procesos judiciales por corrupción. Abandonar el acuerdo con Irán, por el cual el gobierno viene pagando un alto costo, es otra cuestión que divide opiniones en el Kirchnerismo.
Mientras tanto en la oposición, sus tres ejes siguen desarrollando su propia estrategia en forma separada. Massa presentó dos millones de firmas que ha reunido contra el proyecto de reforma del Código Penal orientada por Zaffaroni. Ha dicho que buscará llegar a cinco millones, pretendiendo se convoque a una consulta no vinculante. Sigue siendo el candidato cuyo discurso se mueve más en sintonía con las urgencias de la gente. El FAP-Unen presentó su espacio en la provincia de Buenos Aires el 22 de mayo y dos días después los presidenciables volvieron a reunirse, esta vez en San Nicolás, conmemorando el sentido de unidad nacional del acuerdo firmado por los gobernadores en dicha ciudad después de la batalla de Caseros. Mostraron diferencias, pero también voluntad de mantener la unidad electoral del espacio y de postergar cualquier acuerdo electoral con el PRO. En esta fuerza, Macri volvió a dar señales de proximidad con el oficialismo. Las más relevantes fueron en el Senado, donde el bloque macrista votó a favor de proyectos oficialistas como la estatización de la deuda de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo y el acuerdo para que Juan Abal Medina sea embajador ante el Mercosur. Esto generó un duro enfrentamiento verbal entre los titulares de los bloques de senadores del PRO (Michetti) y la UCR (Morales).
En conclusión: el éxito obtenido por el Papa en Medio Oriente y las reticencias con las cuales es recibido su mensaje en Argentina confirman que no le resulta fácil influir en la política local; el resultado de la elección presidencial colombiana es un buen ejemplo de lo que sucedería si se votara en el país hoy, con cuatro opciones electorales compitiendo que van del 29 al 15% de los votos; si bien el liderazgo de Cristina es indiscutido en el oficialismo, se evidencian diferencias respecto a la estrategia electoral y la gestión de gobierno y la oposición sigue funcionando con tres ejes diferenciados (Massa, Macri y el FAP-Unen), sin posibilidades de convergencia entre ellas en el corto plazo.