Tamarit híper pragmático: retiene votos en Asamblea con ayuda peronista

Por Gabriel Osman
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SIN CONCURSO UNIVERSIDAD

Quien se asoma a la UNC con el modesto objetivo de retener aunque sea un mapa de la política universitaria, toma el riesgo de no comprender absolutamente nada. A los efectos prácticos se comporta como un agujero negro de esos que estudia la cosmología, que no entregan información (luz), pero al revés: es tanta la información que es imposible ordenarla. Esto es así porque la universidad pública está completamente permeada por intereses externos a la vida académica, exactamente al revés de las previsiones que en su momento redactó el ya vetusto programa de la Reforma del 18.
De la elección del claustro de graduados (dos representantes por cada una de los trece Consejos Directivos y tres consiliarios al Consejo Superior) que se realizó el jueves puede decirse, en términos generales, que el rector Francisco Tamarit retuvo el poder en el cuerpo electoral (la Asamblea Universitaria) y en los Consejos Directivos con un pragmatismo extremo: apeló a sus vínculos con el gobierno nacional para que de la delegación de la AFIP llegaran varias Trafic con egresados para quedarse con una banca que no tenía en Ciencias Económicas, y a sus habilidades para captar votos peronistas (el aborrecible peronismo cordobés, en el relato K), sumando el apoyo del presidente del Colegio de Abogados.
Alejandro Tejerina es un profesional peronista influyente en la Facultad de Derecho y de movimientos bamboleantes y piruetas a menudo sorprendentes. El arco completo de sus actividades parece homologado a la lógica de bufete de abogado: no importa el cliente ni el delito, lo decisivo es el cachet.
Tejerina a la carta: el presidente del Colegio de Abogados ha jugado de manera distinta en los tres momentos electorales en los que tuvo que expedirse. Hace dos años mandó a pegar en la boleta a consiliarios que impulsaba el Rectorado; en la Asamblea Universitaria de marzo de 2013 votó a Alfredo Blanco para rector; y ahora volvió a sumar al oficialismo rectoral. ¿Qué le ordenará su consejero cuando deba votar al próximo rector? Sólo se podrá ver en ese momento siguiendo el hilo de sus negociaciones, que no necesariamente van en línea con sus adhesiones políticas manifiestas.
El jueves hubo, además del caso de este hombre del derecho y de lo dicho sobre la Facultad de Económicas, otros movimientos que deben computarse.
El primero y más visible fue la derrota de la Facultad de origen de la vicerrectora Silvia Barei, Lenguas. Aquí el AIEL logró las dos bancas en juego. Pero hay que hacer algunas aclaraciones. Esta formación es una fracción de la oficialista La Bisagra, como que integró “La Bisagra Disidente”, que en marzo de 2013 no votó a Tamarit en primera vuelta pero sí en segunda; que votó a Barei para su primer mandato de decana pero no en el segundo. Saber si votará en junio para el Decanato a Elena Pérez (oficialismo) o Fabián Negrelli (oposición) es un verdadero acertijo.
En Odontología el oficialista Gefo se quedó con las dos bancas. La situación es idéntica a la precedente pero con una precisión: en 2011 el Gefo llevó como aliados a referentes del gobierno provincial (Carolina Islas, titular del Instituto Provincial de Odontología, que mandó a votar a Blanco en marzo 2013) y a grupos nucleados alrededor de funcionarios municipales (Adrián Slavin, aún director del Servicio Odontológico y cuadro de La Franja Morada). Ahora, en cambio, son dos puros del Gefo.
En Arquitectura hubo un movimiento de resultados neutros para el Rectorado pero no para la Franja. El oficialismo decanal estaba 1-1 en este claustro y quedó 1-1. La foto del Directivo que surgió del turno electoral de mayo de 2011 fue con una banca para el Rectorado y otra para el Colegio de Arquitectos, que también apoyó a la decana Elvira Fernández; ahora, el oficialismo rectoral conserva la que tenía y la otra fue a poder de los estudiantes radicales.
En Químicas pasó algo parecido. El Rectorado contaba con un voto y el otro era de la Mara (MNR disidente). El rector retuvo el suyo y el otro fue a parar a la Franja Morada. (En la elección de marzo 2013 ninguno votó a Tamarit).