Mundo K cordobés dividido entre Scioli y Randazzo

KD9L0304[dc]L[/dc]a carrera por la sucesión en la Presidencia de la Nación no es propia de la oposición al kirchnerismo. En el espacio de poder que lidera Cristina Fernández hay varios anotados. Los precandidatos que no disimulan sus apetencias personales son el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. Pero en la nómina también se encuentran el mandatario de Salta, Juan Manuel Urtubey; el de Entre Ríos, Sergio Urribarri; y los parlamentarios Julián Domínguez y Aníbal Fernández.
Lo cierto es que el mundo K observa con posibilidades concretas a los dos primeros. Pese a que existe un consenso generalizado de que será Cristina Fernández de Kirchner quien ungirá a su sucesor –al menos así lo dio a entender recientemente- los alineamientos en el reducto kichnerista local ya comenzaron y cobraron celeridad desde que Scioli pasó por Córdoba.
Si bien los pronunciamientos de cada agrupación no serían tajantes, fuentes kirchneristas que no disimulan las internas afirman que ya es posible observar un mapa de posiciones que adquiere una característica bipolar. La tarea en común de los referentes de las distintas tribus k que funcionan en la provincia tienen por objeto común erigirse como referentes en Córdoba, como auténticos interlocutores, de ambos dirigentes.
Por el momento, unos y otros buscan concretar reuniones con los armadores de Scioli o Randazzo en Buenos Aires o copar discusiones transversales en el kirchnerismo. Un ejemplo de esto podría la activa actuación del diputado nacional Martín Gill, quien estaría distanciado de Eduardo Accastello, en la discusión con autoridades de Transporte a cargo de Randazzo por la reactivación del ferrocarril Belgrano Cargas días atrás.
En el mismo sentido, se ubica el intento de pequeños sindicatos cordobeses que responden al ministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango. Nucleados en la agrupación que erige el armador de la pata sindical del sciolismo, Descartes, dirigentes gremiales dejaron constituida recientemente la Mesa Gremial-Delegación Córdoba.
Tanto Scioli como para Randazzo no tienen en la provincia, de fuerte raíz antioficialista, un sustrato sólido. Ambos referentes iniciaron fuertes incursiones -y prometen otras en el corto plazo- con el objetivo de sondear el terreno y plantear una estrategia de armado que aún no ha sido develada. El ministro buscó rodearse del sindicalismo k, hoy representado por el secretario general del SURRBAC, Julio Mauricio Saillén. La oportunidad llegó en el locro por el 1 de mayo en donde se pudo ver a Randazzo en el lanzamiento de las 62 Organizaciones en Córdoba, rodeado de representantes locales del Frente para la Victoria como Gill, Martín Fresneda (DD.HH.) y Gabriela Estévez (Anses Córdoba). Las agrupaciones Kolina dirigida a nivel nacional por la cuñada de la presidenta, Alicia Kirchner, y Evita, y agrupaciones peronistas más pequeñas son algunas de las que ponen más fichas a Randazzo.
Días más tarde, Scioli pasó por la provincia en traje de presidenciable sembrando la ambigüedad que lo caracteriza: guiños al PJ y al oficialismo nacional para no desentonar. El intendente de Villa María ya oficializó su acercamiento al resistido Scioli en las filas K. Los elogios de Accastello fueron generosos y ya no se muestra en eventos kirchneristas.
La ortodoxia de La Cámpora se mantiene ajena a la dinámica, quizás a la espera de órdenes formales de la Presidenta. Lo mismo ocurre con el espacio que erige como referente a la diputada nacional Carolina Scotto. La exrectora de la UNC –aseguran sus alfiles- “prefiere mantenerse ajena a ese juego” y priorizar el trabajo territorial y la generación de propuestas legislativas. “Todos porotean, pero después ninguno tiene base electoral”, dicen en clara estrategia de diferenciación un armador del scottismo.