14 y medio

diapason[dc]D[/dc]espués de más de medio siglo de revolución, Cuba intenta avanzar en el terreno de la libertad de prensa. Cuando decimos Cuba no nos referimos al gobierno de los hermanos Castro sino a los cubanos de a pie, simples ciudadanos cansados de escuchar una voz única, repetida, mentirosa y fatigada del Granma, único diario cubano desde hace más de 50 años.
El proyecto está encabezado por Yoani Sánchez y ambiciona relatar la realidad política, social y económica de la isla, con criterio periodístico e independencia del gobierno castrador de los Castro. Comenzó hace un par de días pero ya tropieza con los primeros problemas: el hackeo, el desvío hacia otra dirección web y varias agresiones que por el momento se limitan a lo cibernético. Hasta el momento, estos golpes han podido ser conjurados y los periodistas cubanos están logrando sostener en la red su revolucionario proyecto, el periódico web llamado 14ymedio.
Es una ironía: una revolución que se originó en la rebelión popular contra una dictadura sangrienta, en 50 años no logró restablecer libertades elementales. Al contrario: se ha preocupado especialmente por conculcarlas, ya sea fusilando, encarcelando, golpeando a quienes reclaman aquello que fue uno de los postulados revolucionarios hace medio siglo.
Si logra permanecer y sostenerse, la iniciativa de Yoani y sus amigos periodistas, está llamada a ser uno de los símbolos más significativos y representativo de los nuevos tiempos que inexorablemente están llegando a Cuba. La revolución se cae a pedazos, como los edificios y residencias magníficos que heredaron y que no han podido siquiera mantener en pie.
Un país que vive de la limosna ajena demanda cambios que lo pongan en producción, pueda dignificar con el trabajo a su gente y reconquistar las libertades esenciales perdidas en medio de discursos revolucionarios que, a la postre, resultaron un fiasco.
Y ahí están estos 11 periodistas encabezando una dura batalla en medio de la, intuimos, todavía indiferente población isleña que de a poco se irá sumando a los nuevos tiempos de libertad y producción.
Internet está sacudiendo a las dictaduras de todo el mundo. El viejo sueño de la libertad de expresión se vuelve realidad con las redes sociales, las páginas web y la interconexión planetaria. Ahora, los cubanos toman fotos y nos cuentan lo que pasa en su país en apenas segundos, sin que los dictadores puedan hacer demasiado para impedirlo.
Una hojeada ligera al sitio del nuevo diario (www.14ymedio.com) revela inteligencia, agilidad, frescura, agudeza. Periodismo del mejor, que contrasta con el ladrillo indigesto que tiene por única preocupación recordar efemérides supuestamente gloriosas e informar cada día de las excelencias de la revolución y sus líderes.
La verdadera revolución está llegando: poder pensar libremente y poder expresarlo sin censura en la prensa. Es un gran paso para comenzar a cambiar el gran fiasco de la revolución socialista.
Seguimos con singular interés y ansiedad los pasos que dan los jóvenes, valientes y talentosos periodistas que se animan allí, en las barbas del dictador impotente y exhausto.
DVG