Fondos nacionales: para Córdoba fue la “década perdida”

1 slide[dc]L[/dc]a coparticipación fiscal y el crecimiento de las transferencias discrecionales de la Nación a las provincias están bajo la lupa ya que cada vez más las jurisdicciones pierden en el reparto de la torta. Un estudio elaborado por los economistas Nadín Argañaraz, Ariel Barraud y Valentina Bulgarelli del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) muestra que por el impacto de las decisiones políticas en los giros de recursos desde la administración central, para Córdoba esta fue la década “perdida” en términos de este tipo de transferencias.
El trabajo enfatiza que el sistema de transferencias de recursos “no presenta un fuerte avance en el objetivo de igualar las capacidades de gasto por habitante” en las distintas jurisdicciones. Si bien la distribución de la coparticipación mediante los coeficientes de la Ley 23.548 (de 1988 y todavía vigente) y sus modificatorias “remedia en parte la gran variabilidad de los recursos propios provinciales, la dispersión sigue siendo elevada” y aumenta más al considerar las transferencias no automáticas. Todos los economistas coinciden en que estos envíos no son aconsejables y en que es preferible que la mayor parte de los fondos se distribuyan automáticamente.
Del reporte se desprende que Buenos Aires es la provincia cuyo coeficiente efectivo de coparticipación es el más elevado, cuestión institucionalmente reglada por la Ley de coparticipación. Le siguen Santa Fe y Córdoba. Sin embargo, por el lado de las transferencias no automáticas, la distribución secundaria (entre provincias) se aleja “sensiblemente” de la de la coparticipación y si bien Buenos Aires sigue siendo la que más dinero recibió de estos envíos en comparación al resto, otras muestran fuertes aumentos en su participación en comparación con la que ostentan de fondos automáticos.
Es el caso, por ejemplo de Santa Cruz, La Rioja, Jujuy y Chaco, que junto a Misiones y en menor medida Ciudad de Buenos Aires son las que recibieron entre 2003 y 2013 más fondos que los que hubiesen correspondido si los envíos discrecionales se hubiesen repartido como los automáticas. El aumento en la participación es fuerte en Santa Cruz y La Rioja: la primera obtiene un coeficiente de distribución para las transferencias no automáticas un 240% más alto (más del triple) que su coeficiente de coparticipación. La Rioja, por este esquema, casi duplica su participación.
Buenos Aires recibió durante toda la década $25 mil millones a precios actuales en fondos no automáticos. Para Santa Cruz, por ejemplo, el diferencial acumulado en el período sería de unos $16 mil millones, monto que es suficiente para construir unos 1.600 km. de autopista, o unas 53 mil viviendas de 60 metros cuadrados.
Entre las provincias que más participación perdieron se encuentra como caso más claro Santa Fe, que recibió transferencias no automáticas en una proporción mucho menor; el diferencial se traduce en unos $11 mil millones menos a valores actuales, lo que representa 1.100 Km. de autopista o más de 37 mil viviendas.
Para establecer correlaciones entre provincias también es útil considerar la densidad poblacional y el nivel de ingreso que cada una genera, lo que permite comparar grupos homogéneos desde el punto de vista socioeconómico. Aún así hay fuertes diferencias entre provincias en cuanto al beneficio/ perjuicio que le generó a cada una que las transferencias discrecionales se repartan con criterios diferentes a los utilizados para distribuir los fondos automáticos.
Las diferencias son muy marcadas dentro de cada grupo y entre ellos. En promedio cada habitante de la provincia de Buenos Aires (la más favorecida de manera agregada) obtuvo durante la década 2003-2012 un beneficio derivado de la forma particular de distribución de los fondos discrecionales de $1.595, a precios actuales. Mientras tanto, cada santacruceño se vio beneficiado en toda la década por el equivalente a $66.242. En el mismo grupo de provincias que Santa Cruz (altos ingresos y baja densidad poblacional) se encuentra Tierra del Fuego, cuyos habitantes recibieron $14.637 menos cada uno en el periodo.
En el resto de los grupos también se aprecian disparidades fuertes. En el caso de las provincias de menos recursos y baja densidad poblacional, se encuentran fuertes ganadores (La Rioja, con $19 mil por habitante) con provincias que claramente hubiesen preferido el reparto de los fondos discrecionales por medio de los coeficientes de coparticipación. Una es Catamarca, que al conjugar una situación en la que es fuerte beneficiaria en el reparto de fondos automáticos pero a la vez tener baja participación en los fondos no automáticos enviados a provincias, muestra un diferencial negativo equivalente a $14.705 por habitante.
“Las transferencias no automáticas no corrigen, sino que aumentan, las desigualdades provinciales existentes, sumando discrecionalidad al reparto de fondos entre niveles de gobierno, lo cual siempre resta transparencia”, sintetiza el informe.