Oportunidad perdida

Por Gabriela Origlia

[dc]P[/dc]or el ciclo Voces Federales de la Fundación Mediterránea ya pasaron los tres principales anotados en la carrera hacia la presidencia 2015. Mauricio Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli tuvieron la oportunidad de desplegar propuestas, planes, ideas y hasta equipo ante buena parte del empresariado cordobés. Ninguno aprovechó la oportunidad.
Está claro que a los candidatos –y ninguno de estos es el caso- puede simpatizarles más o menos el ambiente empresario, pero lo cierto es que sin los hombres de negocios no se construye un país. No se trata de hacer lo que piden ni de complacerlos, sino de fijarles las reglas con que tendrán que invertir y, como lógica consecuencia, crear trabajo.
Hasta ahora quienes fueron a los almuerzos pensando en llevarse alguna señal de por dónde vendrá lo que sucederá al kirchnerismo no salieron más que con obviedades. Los opositores –Massa y Macri- contaron lo que no repetirán pero no dijeron cómo lo cambiarán; se limitaron a algunos conceptos de sentido común. Scioli –ni kirchnerismo puro ni candidato de la vereda de enfrente- se limitó a comentar que no se construye “empenzando siempre de cero” y dejó alguna frase de ocasión sobre que el oficialismo avanzó en temas como la estatización de Repsol. Entre los tres un menú que dejó a todos con ganas de más.
En lo que hace a mostrar a sus acompañantes, Macri fue con todo su equipo de economistas; Massa llegó con el ex ministro Miguel Peyrano y Scioli estuvo acompañado por Guillermo Nielsen y Santiago Montoya (discutible decisión la de hacer subir al estrado al titular del Bapro y dejar al ex secretario de Financiamiento en la mesa).
Los comentarios generalizados apuntaban a la pobreza de las presentaciones. La duda que domina es si tienen propuestas concretas y por ahora los candidatos se miden entre ellos como si estuvieran en un partido de truco o directamente la realidad es que no tienen programas concretos y diseñados para ofrecer. Lo cierto es que la expectativa generada en todos los casos fue inversamente proporcional a la impresión lograda.