Cambios de perfiles y enojo de mestristas relegados

BANCA 32
BANCA 32

[dc]E[/dc]n materia legislativa poco y nada vino ofreciendo la agenda del Concejo Deliberante últimamente.
El oficialismo tenía demasiados problemas en el Departamento Ejecutivo como para avanzar con sus ediles sobre cuestiones de cierta trascendencia.
En todo caso, y aprovechando la sequía, la oposición agarró el hacha y comenzó a dar en las temáticas corrupción y transporte, justamente las raíces enfermas del mestrismo por estas semanas. Mayormente fue a través de los micrófonos. Pero también hubo labor parlamentaria alguna. Los muchachos, “todos juntos triunfaremos”, pidiendo explicaciones a la Unión Cívica Radical sobre la plata de los fondos de afectación específica que creó la actual gestión comunal (Ej.: El que se financia con la tasa del agua que implica el 10% de cada factura de Aguas Cordobesas). Así se vio la reedición de la foto panperonista de capital.
Lo que si sucedió por estos días es un cambio acentuado en algunos perfiles del hipermestrismo en el Concejo. Empezando por quien conduce el cuerpo. Es que Marcelo Cossar ha adoptado la estrategia -o quizás el intendente se la ha hecho adoptar- de dejar pasar el agua abajo del puente Lavalleja, ese que está al frente del departamento de la Fundación Ramón Mestre, donde se formaron los cuerpos técnicos que asumieron en la administración radical tras ganar las elecciones y que hace días fueron eyectados del Palacio 6 de Julio por motivos de conocimiento público.
Cossar fue elegido por voto popular. Igual que Mestre. Inamovible entonces, a diferencia de Pablo Ostanelli, Mariano De Juan, Facundo Cortés Olmedo, Juan Pablo Díaz Cardeilhac. Y como inamovible, lo que recomienda el manual de lo “gurúes” del asesoramiento político es guardarse por un tiempo. No hay mal que dure cien años. Si no, pregúntenle a Olga Riutort que después ganó el juicio contra el periodista que la habías implicado en el tema bonos. Pero no le pregunten al del injusto contraejemplo: Eduardo César Angeloz.
La cuestión es que el viceintendente busca rearmarse para las afueras de su partido (para la gente) y para adentro. Le será una labor dura, porque además, ahora debe lidiar con un nicolacista presidiendo del bloque radical del Concejo. Eduardo Conrad. Y ya se sabe que negociar con el ersepiano de la seccional novena no suele ser fácil.
Hablando de Roma, cabe destacar que la noticia cayó como un baldazo de agua fría en algunos mestristas que apostaban con quedarse con la presidencia de bloque, dejada por Javier Bee Sellares, que fue convocado a asistir por tiempo no determinado al segundo piso del Palacio 6 de Julio con camión hidrante.
El párrafo anterior, al que refiere el título de esta columna, tiene que ver con un edil que jugaba sus cartas a dirigir la bancada por capacidad y por beesellarista. Sí. Ese. No se equivoca usted.
Había otro con ganas, más alto. También le hubiera gustado. Pero fuentes del Ejecutivo sostuvieron que, al margen de la presión ejercida por el ersepiano, tampoco hubiera cerrado por sus motes de orador.
En definitiva, hoy hay malestar en los 9 mestristas que forman parte del grupo de 16 ediles votados en la boleta Mestre-Cossar en septiembre de 2011. Es lógico ¿no?
Por todo esto (un Cossar temporalmente con perfil bajo; concejales mestristas ofuscados y un nicolacista conduciendo), el desenvolvimiento futuro del oficialismo en el cuerpo legislativo de la ciudad es toda una incógnita. El esquema, como señalamos, ha cambiado mucho.
Sin embargo, también hay que apuntar que los grandes proyectos, los más onerosos, los más polémicos, ya salieron en la primera mitad de la intendencia de Mestre. Superpoderes, pliegos de licitación, convenios urbanísticos polémicos, subas de impuestos muy por encima de la inflación, etcétera, etcétera, ya fueron diligenciados (y a pesar de haber tenido que justificar todo eso, Bee Sellares, parece ser el menos desgastado del grupo que gobierna). Es probable que no pase mucho en lo que queda hasta el 10 de diciembre del 2015. Apenas algunos que otros incrementos del boleto urbano.