Sin margen para aumentar boleto, Mestre auxiliaría a empresas

DPP_0007La proximidad del acuerdo salarial en Buenos Aires entre las cámaras empresarias y el gremio que nuclea a los choferes de todo el país, incluidos los de Córdoba Capital, trae consigo un sainete ritual, propio de la liturgia de la época. Los archivos recuerdan que es usual que los directivos de las transportistas locales adviertan al municipio que no podrán afrontar el incremento. Las posibilidades son igual de costosas para los responsables de la conducción del Palacio 6 de Julio: aprobar un golpe al bolsillo del usuario del sistema a través del reajuste de tarifa o destinar fondos a subsidios, cuando prioridades en el municipio sobran.
Ramón Mestre no tiene margen político para autorizar un incremento. Hacerlo, equivale a inmolar su consideración pública, fraguada en parte por las denuncias por presunta corrupción que salpicaron a hombres clave del esquema de gobierno. El secretario general, Alberto Giménez, ratificó ayer la posición del intendente: no se va autorizar una nueva suba del boleto. Decisión que va a contrapelo de las promesas que hacían los radicales a las empresas que ganaron la licitación pública antes del cimbronazo.
La Fetap fue la primera en acusar recibo. Pidió 70 millones de pesos en concepto de subsidios municipales o el aumento de la tarifa a $6,10 pesos. Un incremento del 30 por ciento en los sueldos de los choferes dejaría atadas de pie y mano la rentabilidad empresarial, aseguran. El planteo de la cámara que integra Coniferal se realiza sobre el excedente (30%) que no queda cubierto por la Secretaría de Transporte de la Nación (70%).
Desde la Municipalidad intentaron ayer desdramatizar el sainete de cada otoño. Si bien negaron un reajuste del boleto, aseguraron que hay posibilidades abiertas para auxiliar a los empresarios si tienen dificultades para cumplir con sus compromisos salariales. El Fondo de Transporte aparece nuevamente como opción.
Cabe recordar que este acopio de fondos frescos sirvió para destrabar conflictos con la UTA, iniciados la mayoría al verificarse irregularidades en los pagos de haberes. Las empresas que accedían a este paliativo reintegraban el dinero con posterioridad a través de una modalidad de quitas en la recaudación tarifaria.
Los “préstamos” no satisfacen como respuesta al arco empresarial, pese a que desde la gestión no hablaron ayer de devoluciones de los fondos anticipados. Al fin y al cabo, ya no rige la ordenanza que prohibía los subsidios al transporte desde que se habilitó dinero a la UTE que formó en su momento Ersa y Autobuses Santa Fe.
Incluso, empresarios se agarran de presuntas declaraciones de miembros de Transporte del municipio, que hoy continúan en funciones, que daban cuenta de las dificultades que tendrían las empresas para pagar el aumento salarial sin subsidios. El aumento en un poco más del 29 por ciento del boleto en febrero pasado se mostraría insuficiente para cubrir el gasto salarial, sobre todo si se confirma la clausula gatillo para el segundo semestre del año que incluiría el acuerdo de UTA y FATAP que tuvo un nuevo round ayer por la tarde.

Asambleas en Autobuses
Los choferes de la empresa Autobuses Santa Fe sorprendieron ayer con asambleas que sacaron de circulación los coches que cubren las rutas 40, 43 y 45 desde las 11 horas de ayer hasta cerca de las 16 horas. Si bien mantuvieron una reunión ayer por la tarde para buscar una salida a los reclamos, delegados afirman que retomarán las medidas de fuerza si no se da respuesta de manera urgencia.
El delegado Claudio Tórtolo explicó ayer que la medida se llevó a cabo por “incumplimientos varios de la empresa”. Entre ellos destacó, la falta de ropa de trabajo, la mejora en las frecuencias y en las condiciones edilicias en la punta de línea de barrio 20 de Junio, entre otros puntos.