Fetap pide “retractación” a Mestre o $70M en subsidios

DPP_0008[dc]E[/dc]l intendente Ramón Mestre “entendió el mensaje” y sabe que su gestión no resistirá -hasta que las aguas se calmen- medidas impopulares por más necesarias que sean. La reactualización del precio del boleto es una de ellas. En un contexto de inmediata necesidad de dinamizar la gestión, es que deben leerse las declaraciones recientes del responsable del Palacio 6 de Julio.
Mestre decidió ir a contrapelo de las promesas que habían hecho sus alfiles en el preludio de las inversiones exigidas para el debut del nuevo sistema de transporte que, incluyó, la compra de 430 unidades. En declaraciones mediáticas, cuando el fin de semana XL desplazaba la atención hacia el ocio, el intendente se dio el lujo de reavivar el raid de anuncios reactivadores que comenzaron apenas se conoció el cambio de gabinete. Fue el momento elegido para volver sobre sus pasos e informar que no habrá otra reactualización del boleto en el año.
El baldazo de agua fría se derramó sobre el arco empresarial que espera la resolución de la paritaria de los choferes nucleados en UTA. Las horas que separan el cierre del acuerdo salarial (previsto para hoy) con el anuncio de Mestre, fue más que sugestivo para los directivos del sector. Desde estas páginas habíamos señalado que no demorarían en llegar las reacciones.
Fue la Fetap la que abrió fuego. “Estamos a días de cerrar la paritaria nacional con aproximadamente un 30% de incremento. Luego bajará a todas las jurisdicciones como es sabido. Lo grave es que en la tarifa de 5,30 pesos no está contemplado el aumento salarial para el 2014”, disparó Gustavo Mira, vicepresidente de la cámara empresaria, en los micrófonos de Cadena 3.
El reclamo se sitúa en el 30 por ciento del costo total por la reactualización salarial de los choferes que no queda cubierto con los subsidios que envía la Secretaría de Transporte de la Nación. Las opciones que ofrece el empresario para enmendar la necesidad política de Mestre son previsibles: si no puede aumentar la tarifa (sería brusco sugerirlo explícitamente), mejor sería que autorice sin demoras una ayuda financiera.
“Insistiremos ante el Ejecutivo municipal para que subsidien el transporte, para que el boleto no se incremente y poder hacer frente a los pagos salariales”, completó Mira. El mensaje encubre conflicto. Una vez que se autorice el aumento en Buenos Aires para los trabajadores del sector no tardarán en observarse los efectos prácticos de la decisión del intendente. Los mecanismos de presión por parte de la UTA reforzarán el pedido empresarial apenas surja la primera dificultad para cumplir con los compromisos salariales.
Sobran ejemplos recientes para ilustrar cómo la UTA suele ser muy funcional a los intereses de la patronal cuando hay una demanda que no fue satisfecha por poder concedente. Lo cierto es que el descontento de la Fetap ya se hizo público. Incluso, se animó a cuantificar el presunto daño.

En cifras
Mira calculó que con una suba de haberes cercana al 30 por ciento –el sueldo inicial bruto sería de 13.500 pesos aproximadamente- el municipio debería concederle de sus arcas una suma de 70 millones de pesos anuales. De esta manera, el sostenimiento de la masa laboral dejaría de ser un problema.
Fuentes de la Secretaría de Transporte del municipio, ahora a cargo de César Ferreyra, descartaron de plano el requerimiento empresarial, al tiempo que defienden la confección del cálculo vigente. Atrás parece haber quedado el retoque del 15 por ciento prometido para el segundo semestre del año. Igual, la disconformidad ya databa desde su misma aprobación. Cabe recordar que el responsable de Fetap aseguró que su tarifario iniciaba en 6 pesos.
Por el momento, la gestión no tiene previsto tratar de manera formal el reclamo de Fetap. Esperarán el cierre de la paritaria y su correspondencia o no con subsidios nacionales para iniciar el análisis de la presentación empresaria.