El municipio vuelve a la normalidad: caos gremial

Por Yanina Passero
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ilustra gremlins atacan muniCon la ruidosa protesta en la mañana de ayer de los inspectores de Tránsito en el cuarto piso de la Municipalidad se respiraba el aire propio de la cotidianidad en el Palacio 6 de Julio y sus reparticiones. Todo parecía indicar que luego de la tormenta que obligó a Ramón Mestre a descabezar cinco Secretarías fundamentales, alumbraría la “calma” ayudada con la renovación de funcionarios y una seguidilla de anuncios de impacto: inversiones en alumbrado y bacheo, más la pausa dialoguista de las obras del Solo Bus sobre la avenida Rafael Núñez.
Los funcionarios que no pudieron asumir el lunes prestaron juramento al compás de tambores y palmas (mezcladas con el sonido de cristales rotos) de los municipales que mantienen un conflicto abierto con las autoridades de la cartera que ahora dirige César Ferreyra. El reclamo es también tradicional y de rutina: exigieron insumos, el pago de deudas salariales y equipamiento
La novedad de la jornada fue el sorpresivo levantamiento de los afiliados del Surrbac que operan en el predio de enterramiento, gestionado por la estatal Crese residual. Desde las 6 de la mañana y hasta pasado el mediodía frenaron el ingreso de camiones para denunciar la falta de tratamiento de líquidos tóxicos y las consecuencias evidentes para los trabajadores. La medida fue levantada tras abrirse una mesa de negociación.
En resumidas cuentas, los gremios vinculados con el municipio vuelven a reclamar el protagonismo que habitualmente detentan en la agenda de los alfiles de Mestre. Hogar, dulce hogar. Una vez más, el cronograma del día debió ser modificado sobre la marcha para concentrar esfuerzos en la resolución de los conflictos.
El anuncio referido al Sólo Bus que haría el responsable de Transporte, en el marco de las novedades que se irán comunicando para reactivar la gestión, fue postergado por la protesta de la Policía Municipal que incluyó una presentación judicial por disturbios iniciada desde la Asesoría Letrada. La noticia pudo ser oficializada momentos después de que la situación de conflicto fuera descomprimida.
Como se evidencia, más allá de las renovadas estrategias que aplique la gestión para dinamizar su gobierno, se mantiene intacta la dinámica usual de la especial relación que mantiene la triada compuesta por autoridades, gremios y empleados. La reconstrucción del principio de autoridad que prometió Mestre al asumir sigue en la lista de asuntos pendientes. Como es natural, gremios fuertes como SUOEM, UTA o SURRBAC son avezados lectores de la realidad y afines a desarrollar juegos propios cuando la oportunidad se presenta.
No sólo los secretarios generales sino el vecino común conocen que no han sido semanas fáciles para Mestre y la dirigencia de la UCR que no pierde la esperanza de pegar el salto al Gobierno de la Provincia. Si bien el Intendente aseguró que “comprendió el mensaje” y procuró llevar el discurso a la práctica, el reacomodamiento supondrá tiempo. Todo cambio requiere de adaptación y esta máxima no excluye al nuevo gabinete.

Flaqueza y fondos
La vulnerabilidad de la gestión fue olfateada por los responsables de los sindicatos mencionados, sino recuérdese que la UTA fue la primera en dar el batacazo apenas debutó el nuevo sistema de transporte. También, que las arcas públicas cuentan con fondos frescos que no tienen otro destino que el shock de inversiones que se viene comentando. También trascendió que echarán manos a fondos fiduciarios que no fueron utilizados.
No es descabellado pensar en ese marco que los gremios municipales intentarán hacer uso de esa información. Tras una observación rápida se evidencia que las protestas sindicales que tomaron protagonismo ayer tienen como sustrato común la exigencia de mayores inversiones.
A fuerza de presión buscarán “modificar” el esquema de prioridades de Mestre.