Mestre “invierte” pirámide de mandos para reordenar gabinete

ilustra mestre equilibrista[dc]E[/dc]l intendente Ramón Mestre autorizó retoques en su gabinete momentos después de que promediara su segundo año de gestión. En diciembre, el secretario de Finanzas Diego Dequino fue el único expulsado del organigrama de gobierno en el marco de una oxigenación de cuadros que solo se limitó a enroques de funcionarios en Secretarías clave. Con encuestas desfavorables en mano que marcan una caída de la consideración pública positiva de la gestión, el responsable del Palacio 6 de Julio ya no se conforma con recurrir a la omnipresencia en los principales despachos del municipio.
Para enfrentar los problemas que vive la actual administración se hace necesario repensar el esquema de mandos. Casi de manera espontánea, la necesidad de Mestre de mostrar resultados antes de que llegue el ocaso de su mandato desató rumores y presiones internas de aquellos que entienden que la variable de ajuste llegará con nuevos retoques en el organigrama. Por lo bajo, fuentes informadas indican que el secretario de Transporte, Juan Pablo Díaz Cardeilhac, correrá la misma suerte que el lavagnista Dequino.
Ciertamente, no han sido días fáciles para el funcionario que tiene a su cargo la misión de reordenar el servicio de transporte urbano, la piedra filosofal de campaña que debería situar a Mestre en el podio de los administradores de la Municipalidad y catapultarlo a otras esferas de la política. No obstante, miembros del consejo de ancianos y mestristas paladar negro señalan que no es momento de introducir nuevos cambios.
Díaz Cardeilhac seguiría por el momento en las tropas de Mestre, hasta nuevo aviso. Incluso, sigue tomando parte de gestiones en el rubro: ayer acompañó al intendente al encuentro con Mauricio Macri en Capital Federal para observar el funcionamiento del Metro Bus.
La necesidad de dinamizar el gabinete no estaría atada a la salida o bienvenida de nuevos miembros. La reunión “ampliada” de gabinete en el Holiday Inn, cuya existencia fue informada por este diario, no sólo fue una llamada de atención de Mestre a su equipo por “falta de dedicación” en sus tareas, sino también una invitación a dejar los despachos si no creen que reúnen la competencias específicas.
Pocos días después de la cumbre que encabezaron Mestre y el encuestador Luis Dall’aglio y en la que estuvieron presentes no sólo secretarios y subsecretarios, sino también funcionarios de tercera línea, bajó la primera orden concreta de Mestre con olor a escarmiento. Podría resumirse en la consiga “arriba, los de abajo” que no es otra cosa que un intento de reactivar el actual gabinete de gobierno invirtiendo la pirámide de mandos.
En concreto, Mestre dedicará especial atención a aquellos funcionarios de bajo rango que están en la línea de fuego. En otras palabras, no se trata más de quienes se desarrollan al calor de las demandas vecinales y ofician de primer filtro. La referencia incluye principalmente a los responsables de los CPC que asoman como las nuevas espadas del intendente.
La medida no sería caprichosa: la opinión de las terceras líneas puede resultar provechosa para establecer prioridades de gestión porque no solo conviven diariamente con los requerimientos de empleados y su gremio, sino también con las demandas de los contribuyentes, jueces de los progresos o estancamiento de la administración mestrista.
La tarea de sus secretarios es dar respuesta prioritaria a las demandas de directores de las áreas descentralizadas de la Municipalidad. “Mestre se cansó de los funcionarios de escritorio. Al menos el 50 por ciento de su tiempo tienen que estar en la calle, tomando contacto con la realidad y sus funcionarios a cargo”, completó un asesor quien no oculta la necesidad del intendente de un golpe de efecto para lograr un repunte de la imagen de su gestión.
El guiño a los responsables de los CPC no asoma como una respuesta a las acusaciones de holgazanería que lanzaron hacia sus superiores en la reunión de gabinete de hace pocos días. Funciona como una clara advertencia: o se ponen a trabajar o llegará un cambio de gabinete entre gallos y medianoche.