Mestre apura gestión y pone la lupa en su gabinete

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

MEGALÓPOLIS
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[dc]“A[/dc]l que no le guste, que se vaya”, comenzó la conversación un avezado asesor del intendente Ramón Mestre. Sin grises, la enfática aseveración fue dedicada al recientemente oxigenado equipo de gobierno radical. Los funcionarios serían seguidos de cerca por el responsable del Palacio 6 de Julio, quien necesita resultados concretos de ahora en más.
El tiempo de cadencia para “detener la caída” estaría mostrando sus limitaciones. No sólo los vecinos necesitan ver sus contribuciones plasmadas en obras o en la recualificación de los servicios públicos, la UCR también precisa de un período de gobierno sólido que oficie de trampolín a espacios que fueron ocupados por el peronismo.
Con medio mandato por delante, la relación dialoguista y horizontal puesta en práctica por Mestre, a tono con las nuevas teorías de funcionamiento institucional, sería combinada con las de vieja usanza. El jefe del Palacio 6 de Julio está determinado a presionar a sus funcionarios para que las obras programadas se realicen o para que los programas de gobierno no queden a medias tintas, como los concursos públicos, por ejemplo.
“Si ya sabemos que la burocracia es pesada, no queda otra que andar con el expediente bajo el brazo, presionando secretarios y subsecretarios para que los asuntos avancen. Eso hacía Ramón B. Mestre”, recordaba orgulloso uno de sus funcionarios, hoy hombre cercano a Ramón Javier. La cita invita a pensar que el Intendente jugará a ser omnipresente en el Palacio 6 de Julio para arribar resultados perceptibles. ¿La unidad de partido? Deberá ser responsabilidad de sus autoridades, señalan fuentes mestristas. Las miradas caen sobre Alberto Giménez, secretario general del municipio y presidente de la UCR.
Con la dedicación exclusiva de Mestre a los asuntos del mundillo municipal y una nueva redefinición de las tareas para sus colaboradores, en el tercer año de gestión los siguientes pilares deberían estar resueltos: higiene urbana, obra pública y concursos. La piedra fundamental fue puesta con el nuevo sistema de transporte en las calles de la ciudad. Indudablemente, quedan varios problemas que resolver: recomponer el principio de autoridad con la polarizada UTA que ayer regaló un nuevo paro a los usuarios y mejorar las frecuencias del sistema, razón de ser de la intervención actual en el servicio. El éxito del reordenamiento del sistema es directamente proporcional a las posibilidades políticas de Mestre en el futuro cercano. En el Palacio 6 de Julio nadie duda de esta realidad. El as bajo la manga sería el Solo Bus, toda una novedad en materia de movilidad urbana.
En cuanto a obra pública, allegados a Mestre afirman que en poco tiempo largarán con las obras de desagüe y pavimentación. Contrariamente a lo que suele imaginarse en una gestión que dedica poco menos de tres cuartos de sus ingresos en sueldos, desde Finanzas del municipio aseveran que cuentan con una buena reserva de fondos para encarar las promesas de infraestructura. Allí se comprende la necesidad de Mestre de apurar a su equipo para que las faenas comiencen en lo inmediato.
Si bien la realización de obras subterráneas es requerida desde hace años, quizás la apuesta más importante para el tercer año de gestión lo representa la renovación del servicio de higiene urbana. En este punto, ya habría avances de la mano de la recompostura de las relaciones entre José Manuel de la Sota y Mestre. La Provincia ratificó la compra de los predios para el nuevo enterramiento con la condición de que Cormecor realice los estudios de impacto ambiental pertinentes. El titular del ente intermunicipal, John Boretto, confirmó a Alfil que en abril ya tendrán cerrado el proyecto que determina la modalidad y tecnologías que se aplicarán al tratamiento de los residuos que produce la Capital y una docena de municipios. Concluida esta etapa, ya es posible realizar un plan de inversión.
Acto seguido, encargarán el ponderado estudio de impacto ambiental. En dos semanas aproximadamente, determinarán si lo desarrolla la UNC o consultoras privadas avaladas por la Secretaría de Ambiente. De arrojar un resultado positivo, Cormecor ya estaría en condiciones de disponer de los terrenos en el segundo semestre del año. Aunque, está claro que sólo De la Sota y Mestre saben cuándo ocurrirá la compra de unos predios que fueron el objeto directo de fuertes cruces entre ambos. La operatoria es simple, pero el costo político será para ambos. El gobernador ya pasó por Monsanto. Requiere de tiempos que no son los de Mestre.
La adjudicación a las nuevas empresas que llevarán adelante la recolección esta casi resuelta. “Si Mestre quiere, puede perfectamente adjudicar en mayo”, aseguran desde la Secretaría de Ambiente. Claro que el debut del nuevo esquema quedará para el último trimestre del año. Una decisión astuta porque a Mestre le conviene en términos presupuestarios: mantiene un tiempo más el precio del canon a valores actuales y dilata una erogación en el rubro que se supone mayor aunque no por cuánto.
Finalmente, los concursos, la iniciativa de gobierno que abrió la puerta al Suoem para reclamar la efectivización de miles de contratados. El 7 de abril se realizará un nuevo intento más ambicioso: se buscarán cubrir 70 vacantes para el sector salud. Se sabe que los concursos del agrupamiento referido son específicos y no representan amenaza alguna para el gremio municipal. Apuntar a cubrir cargos altamente especializados fue la veta que la gestión encontró para debutar con la iniciativa que consagra la Carta Orgánica.
Lo cierto es que desde la Secretaría General están terminando con los perfiles de puesto no sólo del Agrupamiento Salud. Se avanza en los dos restantes: Educación y Agrupamientos Generales. En un año que Rubén Daniele se juega por coronar su último mandato y lograr pases a planta, será momento para que los funcionarios muestren sus dotes de negociadores. La advertencia fue hecha: a Mestre y a la UCR le urgen avances. Si no hay logros, ya conocen la puerta de salida.