“New deal” entre oficialismo y oposición (¿mestrismo contranatura?)

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BANCA 32 – CONCEJO DELIBERANTE

El mestrismo genético bajó allá por diciembre de 2011 con ese estilo parlamentario que a esta hora de la labor está siendo repensado. Bajada de línea, férreo abroquelamiento, discusiones expeditivas, mayorías simples, palo y a la bolsa.
La oposición debutó por aquel entonces fragmentada por la interna peronista. Esa interna que puso al intendente en el sillón donde está, dividiendo el voto que -aunque sumado linealmente- hubiera dado al menos 10 puntos ventaja del PJ sobre la Unión Cívica Radical.
En ese principio Unión por Córdoba jugó al colaboracionismo, con la venia de la vieja Casa de las Tejas. El bloque Eva Duarte de Riutort hizo las veces de enemigo del oficialismo y el juecismo apeló a una posición intermedia desplegándose mejor en los medios que en el recinto, con informes taquilleros para sobrellevar su bajo número de representantes (dos).
En el marco de tal esquema de relaciones fue que se discutieron y votaron los temas principales. Salieron con “mano de yeso” los “superpoderes” del intendente -que le otorgaron capacidad de contratar y subcontratar servicios públicos a sola firma-, toma de empréstitos, licitaciones y grandilocuentes convenios urbanísticos.
Sobrevino ya a mitad de mandato un “ruidito” en la línea entre el Panal y el Palacio 6 de Julio (narcoescándalo, Paso, Legislativas). A tono, Unión por Córdoba dejó su colaboracionismo y se situó en un rol más áspero. Eso lo enroló tácticamente con el resto de la oposición, cabe recordar, toda peronista (hasta Esteban Dómina y Daniel Juez del Frente Cívico así se autodefinen).
Y en la primera de cambio, cuando la UCR generó per se el primer huequito, zarpazo. Todo el peronismo en conjunto formó una especie de UTE legislativa. Fue en febrero de este año, cuando al radicalismo le faltó un concejal para aumentar el precio del boleto y colocó al filo del reglamento un suplente para reemplazar un titular que no tenía licencia (Guillermo Farías). La foto del día siguiente: Unión por Córdoba, olguismo y Frente Cívico en tribunales pidiendo nulidad de la sesión. Léase, doble costo político para el mestrismo que debió armar la escena de nuevo para incrementar el pasaje en los albores del cambio de sistema.
La relación entre oficialismo y oposición tocó fondo por esas semanas. Inclusive, el viceintendente, con razón normativa y singular tacto político, descontó del sueldo el día del quórum discutido, cuando ningún peronista pisó el recinto.
El presidente del bloque radical Javier Bee Sellares comenzó a pivotear desde entonces. Los tres bloques no radicales aceptan que ahora hay otra tónica. Los cargos rentados y el orden de autoridades de comisiones no se tocaron. Y además se vio -siempre según bocas opositoras- una disposición al diálogo diferente, tanto que ahora se vienen incluyendo ajustes señalados por la oposición en proyectos del Ejecutivo, como el que permite construcción en altura en calles principales y preserva la identidad de zonas residenciales.
La gran duda es si el sostenimiento de tal situación es factible, o va en contra de la mismísima forma política de ser del mestrismo. ¿Contranatura?
El vaticinio a corto plazo -nunca se sabe las vueltas de la política- parece ser el de un funcionamiento más deliberante, a juzgar por las nuevas señales. Quizás la teoría mestrista de relacionamiento con todo lo que no es mestrismo esté tendiendo a cambiar, en sentido moderador.
Eso no quita que el juego de roles no sea el lógico, el de oficialismo versus oposición. Por eso lo más probable es que hoy a las 16 el secretario de Transporte, Juan Pablo Díaz Cardeilhac, sea peloteado por todo el espectro opositor en la comisión correspondiente del Concejo para dar cuenta del nuevo sistema de ómnibus.
Y en otro orden de cosas, también es posible que se “auto inmole” para despegar al intendente de las críticas. Aseguran fuentes del Palacio 6 de Julio que Díaz Cardeilhac daría a entender en esta oportunidad que él mismo tomó las decisiones fundamentales del llamado “reordenamiento” del transporte. ¿Ciclo cumplido para el secretario?