Nueva estrategia de Riutort: frentismo

p05-1[dc]O[/dc]lga Riutort habría tomado la determinación de no embarcarse más en proyectos electorales solitarios, o mejor dicho, sin otro acompañamiento que sus militantes. El presente panorama político, los últimos resultados y otras variables -por ejemplo la economía proselitista- parecen haberla llevado a un replanteo de la estrategia de cara al futuro, léase, 2015. Eso ya es una novedad en el tablero local.
Se ha escuchado entre los suyos hablar de necesidad de tender líneas, abrir puertas, para después decidir, cuando corresponda, la canasta donde jugar. “Si se encabeza, mejor”; “acoplamiento, también puede servir, dependiendo de las condiciones”, se escucha en los pasillos del Concejo Deliberante.
Aquí aparece el juecismo, en rutinarios diálogos con el olguismo -vía directa- y ahora, con “interconsultas” más frecuentes. Así es. Luis Juez y Riutort estaría manteniendo fluidas conversaciones por estos tiempos.
No hay que soslayar el hecho de que los dos son dirigentes que tienen su base electoral y de militancia en capital. La fortaleza.
No hay que olvidar tampoco que ambos tienen grandes problemas para armar en el interior. La debilidad.
Las limitaciones de un sueño conjunto serían, lógicamente, cuestiones de liderazgo. ¿Juez secundando a Riutort en una fórmula? ¿Viceversa? Pocos lo imaginan algo tan lineal. Por eso, las formas de un hipotético acuerdo electoral deberán ser más imaginativas, intrincadas, a los fines de encontrar la conveniencia para ambos.
¿Kirchnerismo adentro? ¿Kirchnerismo afuera? Otro de los interrogantes que aparecen. Habría que bajarla a Carolina Scotto, admiten ambas partes. A la rectora no le vienen mal los cargos legislativos y las cuestiones declarativas, al fin de cuentas. El barro no es para todos. Ni para todas.

El contexto
Desde su salida de Unión por Córdoba, la otrora poderosa secretaria General de la Gobernación ha sido una verdadera piedra en el zapato del peronismo oficial. Dos elecciones en capital le bastaron para demostrarle al justicialismo su capacidad de “veto”, doblegando a las fórmulas dispuestas por José Manuel De la Sota y Juan Schiaretti (Roberto Chuit en 2007, Héctor Campana en 2011). Y aunque eso jamás le alcanzó para llegar a la intendencia, su objetivo, si gozaba su performance en las urnas de buena salud.
Pero en la última parada electoral, o sea, en los comicios legislativos de octubre pasado, su hándicap menguó ostensiblemente. Aun con los escándalos mediáticos del narcotráfico, que en definitiva impactaron contra Unión por Córdoba y de perfil rozaron a la UCR, no logró mantener las cosechas anteriores. El porcentaje de votos en la ciudad se acercó al juecismo (versión sin Juez). Fue un Baldassi de agua para su militancia.
Tal contexto inició una temporada de interrogantes que ahora empiezan a tener ciertos atisbos de respuesta. ¿Es el plan repetir las dos experiencias electorales municipales pasadas? ¿Qué sucederá con los cuadros y los pocos espacios y cargos para sobrellevar la estructura?
La onda “frentista” es un producto mismo de la contingencia. El dialogó con el juecismo, con el giacominismo, con sectores vecinalistas y hasta con el peronismo golpeado de capital tiene que ver con la visión, ahora diferente, del olguismo.
El límite es claramente Ramón Mestre y el radicalismo. No así el de Juez. Que va y viene.