De la Sota renueva su vínculo con Mestre y se reafirma el odio K

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[dc]E[/dc]l gobernador José Manuel de la Sota levantó su perfil político hace algunas semanas. Ocurrió apenas le mostraron una encuesta en la que su imagen positiva subió algunos puntos después del porrazo que se pegó la noche del 3 de diciembre, cuando el motín policial dejó a la población en manos de los delincuentes que cometieron robos y saqueos en todos los barrios, especialmente de Córdoba capital. Por este tema ya fueron condenados un par de delincuentes y expulsados de la fuerza un grupo de policías cómplices. Podrían registrarse más novedades en las próximas horas sobre este tema.
Con su imagen algo recompuesta el Gobernador volvió a intensificar sus viajes a Buenos Aires, encabezó un acto en Avellaneda, se fotografió con sus pares Daniel Scioli (bonaerense) y Antonio Bonfatti (santafesino) en una exposiciónn rural, y apareció en muchos medios periodísticos de alcance nacional destacando sus principales programas de gestión como el Boleto Educativo y el Programa Primer Paso (PPP).
Pero hubo dos hechos que significaron un fuerte ingrediente político: en una semana se reunió dos veces con el Ramón Mestre y el jueves participó de la “autoconvocatoria” de gobernadores justicialistas.
Respecto de los encuentros con el intendente radical, uno fue en Buenos Aires, y significó una especie de “armado de agenda de temas para tratar”. Pero cuentan que el más espeso ocurrió el viernes pasado en el amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada que hoy habita De la Sota. El titular del Palacio 6 de Julio llegó apenas acompañado de su chofer y se encerró por espacio de dos horas con el Gobernador. No hubo testigos. Cuentan cerca del mandatario provincial que hablaron de temas de gestión pero también de política.
El intendente se fue contento porque la Provincia confirmó la donación de los terrenos para que funcione allí el predio de enterramiento de la basura que genera poco más de una docena de municipios del Gran Córdoba. Obviamente que cruzaron palabras por el incómodo caso de la financiera CBI que salpica a funcionarios de ambas administraciones. También repasaron el estado actual de la política en Córdoba y sus vínculos con los principales referentes nacionales, de la proyección nacional de De la Sota, de los objetivos políticos de Mestre, del futuro del bipartidismo en la Provincia, de los posibles riesgos de que una tercera fuerza irrumpa al igual que tras la crisis de diciembre de 2001. Algunos pueden apresurase y hablar de un nuevo capítulo del ´Pacto del Panal´: ¿En 2015 PJ a la Provincia y UCR en el municipio? Una exageración a esta altura. Lo cierto es que ambos titulares de ejecutivos retomaron el diálogo y en algunos temas se defenderán espalda con espalda.
Yendo a cuestiones únicamente peronistas, el jueves pasado De la Sota aceptó reunirse con el resto de los gobernadores de ese signo político.. Fue en Buenos Aires y solo faltaron el entrerriano Sergio Urribarri (encabezaba una misión comercial en Japón) y el puntano Claudio Poggi (decidió no ir y pidió que el partido convoque a una interna para elegir sus autoridades).
La Liga de Gobernadores justicialistas suele tomar forma cuando hay un gobierno nacional que llega a su desenlace con cierta debilidad. Esto aterró a Cristina y por eso le ordenó a Carlos Zannini que apareciera en el encuentro. La llegada del Secretario Legal y Técnico de la Presidencia significó el retiro de De la Sota de la reunión. Era lógico.
La Casa Rosada aceptó en un principio que se junten los gobernadores PJ para fortalecer el partido y así intentar aislar a Sergio Massa, para que se frustre su intento presidencial. Parece que tantos presentes en la reunión, ya sean kirchneristas o no K aunque todos justicialistas, asustaron a Cristina que mando a Zannini de inmediato. Su presencia fue inesperada para todos y quién sabe qué impacto causará de ahora en más en ese espacio. Probablmente haya pensado Cristina: “Una cosa es que se reúnan los mandatarios provinciales para reorganizar el partido con fines electorales para beneficio propio, y otro que resuciten una Liga de Gobernadores que resalte la debilidad en el final de gestión”. Difícilmente vuelvan a reunirse todos esos mandatarios otra vez.
Un funcionario provincial bien informado asegura que el Gobernador seguirá con su partitura: jugar a nivel nacional mirando el calendario electoral de 2015, mostrar una alta exposición en los medios de comunicación porteños de alcance nacional, mantener en la provincia el diálogo cordial con el intendente Mestre, y reafirmar su condición de justicialista opositor a Cristina. Otro dirigente encumbrado del justicialismo mediterráneo comentó que “si el peronismo a nivel nacional quiere una fórmula ganadora deberá sumar un sector del partido que sea crítico K”. Por eso desde Balcarce 50 no quieren que Scioli se amigue con De la Sota. El bonaerense tiene claro que para ser Presidente en 2015 no podrá llevar como compañero de fórmula a otro kirchnerista porque de esa manera tendrá grandes dificultades en la segunda vuelta.
Lo ocurrido el jueves a la noche en Palermo recuerda la frase que dijo un alto dirigente peronista cordobés apenas asumió De la Sota su tercer mandato en diciembre de 2011: “Si el kirchnerismo no le dio plata al ´Gringo´ (por Juan Schiaretti) menos le va a dar al ´Gallego´ (por De la Sota)”. Así fue al menos hasta ahora. No hay que olvidarse que Zannini ordenó “no” enviar la Gendarmería a Córdoba aquella noche triste de saqueos a comienzo de diciembre.
Todo pinta para que los gobiernos de Cristina y De la Sota lleguen a su final sin que antes se genere un canal de diálogo. Mientras tanto en el medio sufren los ciudadanos.