Córdoba: 43% del gasto primario financiado con giros nacionales

[dc]L[/dc]as finanzas públicas provinciales tienen su futuro atado a las paritarias y, por supuesto, a la evolución de sus ingresos. Un informe del Iaraf, dirigido por Nadín Argañaraz, señala que las negociaciones salariales están “fuertemente” condicionadas por el nivel de autonomía fiscal de cada jurisdicción. En el país coexisten distritos con niveles de recursos estatales más cercanos a los países desarrollados con estados similares a los países pobres de América del Sur. La causa más profunda de estas desigualdades está asociada con niveles de desarrollo muy dispares de las provincias, pero también con el esquema de generación y reparto de los recursos fiscales vigente, que centraliza la mayor parte de los impuestos en la Nación. En el caso de Córdoba, por ejemplo, el 43% de las erogaciones primarias está financiado por envíos automáticos federales; ocupa el sexto puesto entre las provincias más “autónomas”, detrás de la Capital Federal, Neuquén, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.
Los recursos provinciales se componen básicamente de los ingresos propios, y de los provenientes de la coparticipación, cuya fórmula fija se constituye como el primer factor determinante de las desigualdades en el financiamiento. La importancia de estos giros –señala el informe- puede medirse a través del porcentaje del gasto provincial que permiten financiar. Para el Iaraf, un indicador relevante en la actualidad, es el ratio entre el gasto en personal y los ingresos nacionales automáticos que recibe una jurisdicción, entendiendo por tales a la suma de la coparticipación y el Fondo Federal Solidario, que si bien no forma parte del esquema legal de coparticipación, es también una transferencia automática y diaria.
En el caso de Córdoba el porcentaje del gasto en personal cubierto por envíos automáticos federales es del 109%; en la lista la Capital Federal apenas cubre el 21% de ese ítem con dinero nacional y San Luis está al otro extremo con el 246%. Mendoza y Santa Fe –jurisdicciones comparables a Córdoba- registran 82 y 101 por ciento, respectivamente. El indicador da una idea de la restricción a la autonomía fiscal que tiene una provincia ya que si se destina una proporción elevada de recursos al pago de remuneraciones, se dispone de menos dinero para otros fines.
Hay que recordar que en las provincias, sueldos y salarios es el principal gasto fruto del tipo de funciones a cargo de este nivel de gobierno: educación, salud, y seguridad son todas actividades intensivas en el uso de fuerza laboral. Si se mira toda la geografía nacional, los envíos automáticos son suficientes para cubrir todo el gasto en personal en 16 de las jurisdicciones. Desde el Iaraf aclaran que la relación es presentada a manera ilustrativa, ya que las transferencias automáticas constituyen para las provincias un ingreso general, que como tal es utilizado para encarar los diferentes gastos y no solamente el de personal.
Si se tomara el caso hipotético extremo en que cada gobierno destinara todo el incremento en la coparticipación (más el Fondo Solidario) respecto al año anterior para destinarlo íntegramente a incrementar su partida de personal, los aumentos de este rubro oscilarían entre un 6% en la Capital y un 74% en San Luis, en un escenario en el que los fondos automáticos muestren en 2014 un incremento interanual del 30%, como lo hicieron en 2013.
La intención del estudio es señalar los diferentes grados de esfuerzo que tendrían que llevar a cabo las distintas provincias para otorgar incrementos salariales, y cómo los mismos están fuertemente correlacionados con la autonomía fiscal de cada provincia: mientras para las negociaciones algunos gobiernos provinciales pueden “sentarse” más cómodos sobre el aumento esperado de los fondos automáticos que gotean diariamente desde el nivel nacional; otros deben planear cómo financiar dichos aumentos con fondos propios y/o moderación en otras partidas del gasto.