Chantaje UTA: $1.400 o debut de nuevo servicio con paro

ilustra curling con mestre
Intendente Ramón Mestre y secretario general de UTA Alfredo Peñaloza.

Faltan muy pocos días para que debute el nuevo sistema de transporte de la ciudad y el clima está sumamente enrarecido a juzgar por los comportamientos públicos de los actores principales. Algo parece no estar cerrando entre las partes.
Gremialistas amagando con paros; empresarios pidiendo plata públicamente; funcionarios criticando a ambos y un Concejo Deliberante esperando que venga el intendente Ramón Mestre de Rusia para aprobar otra vez -en esta ocasión con mayoría indiscutible- un aumento de boleto.
La antesala del “reordenamiento” que cambia números, letras y colores en las cenefas de los ómnibus es intrincada, tanto como los intereses que se enfrentan.
Botón de muestra. Hace días que la cúpula de la Unión Tranviarios Automotor viene reclamando por todo lo que puede y ayer llegó la primera “apretada” de verdad, es decir, un vaticinio de paro total.
Hoy se reúne el cuerpo de delegados para definir la medida. Piden que les paguen 1.400 pesos que acordó la entidad a nivel nacional con los empresarios (Federación Argentina de Transportadores de Automotor de Pasajeros). Es un motivo, sí, pero también una excusa para presionar por algo que probablemente no tenga que ver con la cuestión “paritaria”.
Es que éste no sería un paro más. Sería una quita de servicios justo en el lanzamiento de la apuesta más importante de gestión que proyectó la Unión Cívica Radical, versión mestrista. Todos son conscientes que a dos años y tres meses de gobierno la percepción sobre la figura de Mestre como ejecutor depende de generar algo experimentado como positivo por la gente.
Pero todavía nadie dijo -ni el secretario General de UTA Alfredo Peñaloza, ni el vocero, Adrián Lentini- lo que ya se hace circular para enloquecer los despachos del Palacio 6 de Julio: paro el 1 de marzo.
Basta imaginar el cuadro que compondría el intendente pronunciando su discurso en la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, arengando la tropa con frases triunfalistas sobre el “reordenamiento” del transporte y de fondo, los bombos de la UTA y los pasajeros sin poder viajar.
“Nos juntaremos con los delegados y veremos qué decisión tomamos”, dijo Lentini ayer al referirse a la posible medida para el jueves 27. Y pocos descartan que la expresión no se repita para analizar un paro justo el 1 de marzo.

Presión empresarial
Los números del quórum parecieron no jugarle una buena pasada al radicalismo en la sesión del 4 de febrero y la suba de boleto de $4,10 a $5,20 se vio frenada por disposición judicial. Era imaginable que la apuesta del oficialismo para “exponerse” políticamente de la manera en que lo hizo tenía que ver con presiones empresariales: las prestatarias privadas perdieron ya un mes de aumento.
Ayer todo quedó claro. La firma que mejor reputación tiene en el sistema, Coniferal, salió abiertamente a pedirle a la Municipalidad un subsidio de 5 millones de pesos por el aumento que no puede ser operado por la cautelar que rige hasta la semana que viene.
“Los retrasos tarifarios que se produjeron durante los primeros días de este mes hicieron que las empresas estén casi en el colapso financiero. En el caso de Coniferal, ha solicitado un subsidio no reintegrable de 5 millones de pesos hasta que la tarifa se actualice”, señaló el directivo Gustavo Mira.
Que Coniferal lo diga, implica que las 3 prestatarias acuerdan. Por lo tanto el subsidio sería de al menos 15 millones. Y no es descabellado pensar que la transferencia de fondos ocurra. No sería la primera vez que la actual gestión refrendaría algo así.