Monsanto deberá reelaborar estudio de impacto ambiental

KD9L2851[dc]L[/dc]a comisión interdisciplinaria que comandó el secretario de Ambiente, Germán Pratto, rechazó el estudio de impacto ambiental que presentó la empresa Monsanto para el procesamiento de semillas de maíz en Malvinas Argentinas, por lo que la firma deberá reelaborar el trabajo y levantar las objeciones, entre las que se destaca que “en el desarrollo del proceso productivo no se cumple con los requisitos básicos de gestión integral de residuos”.
Las objeciones a Monsanto se formularon oficialmente y notificaron públicamente ayer a través de un comunicado de la Casa de Gobierno, en el que se señala que se “recomienda no autorizar el estudio de Impacto Ambiental de la Planta de Acondicionamiento de Semillas de Maíz, en la localidad de Malvinas Argentinas, presentado por la firma Monsanto Argentina”.
El dictamen señala que “toda actividad productiva es susceptible de generar impacto ambiental, por lo cual es sustancial establecer, identificar y contemplar las medidas de mitigación respecto al impacto que tendrá en el medioambiente”, completando el señalamiento al indicar que “al no identificarse los impactos relevantes y sus consecuentes medidas de mitigación en el estudio presentado por la firma, no puede considerarse el mismo como instrumento técnico válido que permita su correspondiente aprobación.
La reacción de la empresa fue inmediata, señalando en un comunicado que “en Monsanto estamos dispuestos a elaborar un nuevo estudio de impacto ambiental, más amplio y exhaustivo, para cubrir con todos los requerimientos y expectativas de las nuevas autoridades provinciales como también de los vecinos de Malvinas Argentinas”.
Ratificó también que “no avanzaremos con la construcción de la planta acondicionadora de semillas hasta que el nuevo estudio de impacto ambiental haya sido debatido en audiencia pública y aprobado por la autoridad provincial correspondiente”.
El activismo ambientalista puede valorar como un triunfo la decisión del gobierno pero también Monsanto lo puede tomar como una nueva oportunidad para llevar adelante su emprendimiento, si se tiene en cuenta que a los efectos prácticos la construcción de la planta y mucho más su entrada en funcionamiento, estaban paralizadas por el accionar de los piquetes ambientalistas.
Es muy probable que la empresa haya sacado cuenta de varias novedades que se han producido y que es oportuno un nuevo momento para replantear el emprendimiento. Entre estas novedades deben contabilizarse el recambio de autoridades en la Secretaría de Ambiente, la promesa del gobernador De la Sota de actualizar la legislación ambiental y la realización –según los cambios normativos prometidos- de una audiencia pública en la propia ciudad sede del proyecto, con una disposición probablemente muy distinta al clima social de una ciudad como Córdoba, con un fuerte activismo ambientalista.
Más lejana a las vigilias empresarias pero también gravitando en la decisión del gobierno, debería computarse la valoración que De la Sota hace de la percepción social que tiene el proyecto, no debiéndose descontar algunos sondeos de opinión orientativos. En orden a esto, el gobierno sabe que necesita descomprimir algunos frentes ante otras urgencias, como la inminencia de las consecuencias que acarrea la política económica nacional, con dos derivaciones decisivas: paritarias con los estatales y necesidades financieras adicionales.