El rayo verde

Por Ricardo Cabral
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2014-02-05RAYOROCKLa tormenta de verano, además de un fenómeno meteorológico, es una de las figuras poéticas más recurrentes en la literatura universal. Su carácter fugaz, repentino, violento, de irrupción intempestiva y antecedido por la calma, se ha convertido en temor. Hasta hace unos años la preocupación giraba en torno a la urgente desconexión de electrodomésticos, sellado de ventanas y dotación de velas de cera. Sólo se temía a los tsunamis en la cercanía de la costa o las crecidas de los ríos serranos.
La contribución al espanto sobreviene siempre del caudal de noticias. Radios, tevé y medios digitales propagaban la novedad: rayos en Gesell, Miramar, Mar del Plata, Buenos Aires y San Luis dejaron sin vida súbitamente a bañistas y transeúntes, provocando daños edilicios y de infraestructura en las playas. Y más allá, el Cristo Redentor con un dedo menos en Río de Janeiro, rayos en Oruro y Potosí, rayos en Melbourne, rayos surcando los cielos de todo el mundo. Y para coronar la secuela: palometas asesinas en el Delta.
Hace unos días, un paisano que custodiaba pan casero a la vera de la ruta que une Córdoba con Carlos Paz, detalló a una emisora local su visión sobre la poderosa descarga electrostática que mantiene en vilo a los vacacionistas del país: “En la Villa no tenemos ese problema y es por la protección del plástico en el cuerpo de chinitas y muchachos”. Creer o reventar. Tal vez es una cuestión de efecto aislante ocasionado por siliconas y otros agentes químicos dispuestos en el interior de esbeltas figuras bronceadas.
A otra cosa pero en la misma vía. Pasamos de una villa a otra de la mano de otro fenómeno, pero no meteorológico sino popular. Rayos Láser es un trío originario de Villa María, y su irrupción en el medio también puede considerarse intempestiva y en principio, producida durante una tormenta eléctrica de…sonidos. En tan sólo un puñado de años han alcanzado lo que a muchos grupos les toma una vida. Pero a no engañarse, lo de estos pibes no pinta fugaz y va acompañado de relámpagos y truenos.
Villa María es el primer lugar de la provincia donde el avant garde porteño y platense hicieron escala, acompañados de una escena en ebullición con Basura Discos al frente: una plataforma de música libre que opera desde 1999, y reúne el trabajo de artistas como Fer Mercadal y Benigno Lunar. Una sumatoria de factores que junto a la Licenciatura en Composición de la UNVM propiciaron de enclave para una nueva generación de músicos ligados a la canción, que encontrarían su reducto en Discos Del Bosque.
La casa virtual DDB fue la que desató la tormenta con la edición del disco de Rayos Láser, una carta de presentación plagada de temas pop con melodías plenas en belleza, sencillez y copadas por el hálito fresco de los nuevos días. El grupo integrado por Tomás Ferrero, César Seppey y Gustavo Rodríguez ingresó en 2012 a una compilación de Geiser Discos con la curaduría de Leo García, y más tarde fue acogido por el sello discográfico Pop Art para hacer pie en Capital Federal.
Antes de despuntar 2012 y en medio de presentaciones altisonantes, el grupo villamariense citó a sus amigos en Buenos Aires para presenciar un show en el descanso del barranco de la Biblioteca Nacional. Munidos a sus guitarras, tocaron una decena de canciones bajo un árbol, con una treintena de privilegiados espectadores que podían escoger el repertorio. Tal vez haya sido el origen o la simultánea gestación de su última entrega, el EP acústico “La noche del sur”, con producción de Tweety González.
Entre los relámpagos que acompañan la travesía de Rayos Láser se encuentran la nominación a MTV Europe Music Awards, la difusión en telenovelas -que no escatimaron en observar sus miembros cuando acompañaban alguna escena en disloque-, y la previa de grupos de la talla de Keane y Hot Chip. Mientras graban su nuevo largo, el EP se propaga de la mano de algunas reversiones de temas de su primer álbum, con preciosistas arreglos vocales y de cuerdas que celebran la canción en todas sus dimensiones.
El grupo es un fenómeno popular que por fortuna no se ata en su discurso ni en su repertorio a las livianas fórmulas que acompañan la difusión masiva. DDB, su casa, antepone la palabra “amigos” a la de “artistas” y eso es una buena señal. Esperamos que la repercusión alcanzada disponga la atención federal en la escena mediterránea, que hace rato ha macerado sus virtudes para adentrarse en el ojo de la tormenta. Una tormenta emocional y creativa que prevalecerá en tiempos de cosecha.

Los discos de Rayos Láser pueden descargarse gratis desde www.discosdelbosque.com.ar