El blend noventoso

Por J.C. Maraddón
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Arrivals At MTV Europe Music Awards 2005Por el solo hecho de que se hará la primera edición argentina del festival Lollapalooza, con la presencia de intérpretes como Red Hot Chili Peppers, Soundgarden, New Order, Arcade Fire o Pixies, ya se podría hablar de que 2014 pinta como un año pródigo en visitas internacionales. Aunque los avatares de la cotización del dólar deberían indicar lo contrario, la cartelera de shows con artistas extranjeros no ha menguado sino que más bien se ha consolidado.
En mayo, por ejemplo, se producirá el desembarco en esta región del último fenómeno entre las boy bandas para adolescentes: los One Direction. Hasta ahora, estos idolatrados británicos llevan programadas dos funciones en el estadio de Vélez Sársfield, en tanto sus fans no se cansan de reclamar por las redes sociales que se agregue una tercera. Será, sin dudas, uno de los sucesos del año; y estará acompañado de las escenas de histeria que suelen ser frecuentes en este tipo de acontecimientos.
También en mayo, pero en este caso el domingo 18 de ese mes, se presentará otra vez en la Argentina el grupo estadounidense 30 Seconds To Mars, liderado por el –además- actor Jared Leto. Estos eternos cultores del rock alternativo vendrán a presentar en el Luna Park su disco más reciente, “Love, Lust, Faith and Dreams”, publicado el año pasado con la finalidad de recomponer su predicamento, después de cuatro años sin nuevas ediciones.
Y así como a las seguidoras de One Direction resulta muy simple catalogarlas porque conforman un colectivo mundial que adora al quinteto británico hasta la desesperación, en el caso de 30 Seconds To Mars se presenta como mucho más difícil, sino imposible, identificar cuál es el target. Porque en el momento de su aparición, allá por finales de los noventa, la formación sedujo a hordas de teenagers rockeros que tomaban a la escucha de sus canciones como un ritual iniciático para transformarse en melómanos.
No es tan fácil, entonces, presuponer que la banda mantiene su encanto dentro de esa franja de exjovencitos que ahora se han convertido en treintañeros de sofisticadas preferencias musicales. Gente que, probablemente, ya ha aplacado la rebeldía de sus peinados (si es que todavía tiene qué peinarse) y de sus piercings, para dedicarse a las obligaciones profesionales y/o familiares que corresponden a esta etapa de su vida.
A nivel mundial, 30 Seconds To Mars alcanzó su objetivo de recuperar terreno el año pasado con su cuarto disco de estudio. Temas como “Up In The Air” y “City Of Angels” continúan disfrutando de la rotación en las radios, ratificando así que la veta abierta por Jared Leto dista mucho de agotarse. No se detienen sus récords de ventas (tanto de álbumes como de tickets) y ése es un dato que basta y sobra para comprobar la vigencia del sonido que, con el paso de los años, apenas si ha sufrido algunas modificaciones.
Por mucha quinta pata que se le busque, el grupo no deja de ser el heredero de una manera de cantar y tocar muy propia de los años noventa, que fue la década en la que el grunge mejoró la calificación que había tenido hasta entonces el rock alternativo que se producía en los Estados Unidos. El toque distintivo de 30 Seconds To Mars es ese blend noventoso que , evidentemente, mantiene su atractivo en este segundo decenio del siglo veintiuno.
Ahora que regresan a la Argentina, estaremos más cerca de acceder al secreto de su éxito, en apariencia inoxidable al paso del tiempo. Una fórmula que lleva 15 años de suceso y a la que no parece preocuparle el envejecimiento de aquellos pibes que fueron sus admiradores en los comienzos.