Advierten sobre el freno a la actividad

grafica61[dc]L[/dc]os economistas advierten que la receta de la devaluación aplicada por el Gobierno sumada a una inflación que no se reduce y a la suba de las tasas de interés (un mecanismo que busca generar interés por los depósitos en pesos pero impacta en el costo del financiamiento de las empresas) terminará pegando en el nivel de la actividad económica. El campo y la construcción, a lo sumo, mantendrán el ritmo de 2013 (que no fue bueno) mientras que la industria automotriz –motor del año pasado- empieza a sentir los problemas domésticos más los brasileros. Así planteado el escenario, presentan un escenario de estancamiento.
Desde la consultora Abeceb.com, Mario Lamothe, gerente de Análisis Económico, enfatiza que por el tipo de cambio y la suba de las tasas de interés la primera variable que se modifica es el consumo, que ha venido siendo el principal motor del crecimiento en los últimos años: “Es de esperar que se dé una caída en la demanda debido a que el salario real de los trabajadores tendrá una pérdida de poder de compra ante la inflación. Además, ya se venía de dos años seguidos de no crecer o sólo equilibrarse con relación al incremento de precios”. También se empieza a registrar un estancamiento en cuanto a la generación y sostenimiento del empleo. En una primera instancia habría una reducción de turnos en las industrias y de horas extras en el resto de los sectores.
Para el analista el golpe más negativo es para los sectores que denominamos “no transables”, es decir, aquellos cuyos productos no tienen una salida hacia la exportación; serán los primeros en sufrir la baja de la demanda interna. Los exportadores tendrán un beneficio en primera instancia porque recibirán más pesos con relación a los dólares que liquiden en el país pero a la larga también se podrían ver afectados por la suba de sus costos internos debido a la inflación. Sin embargo, aclara que la dinámica positiva de los exportadores no alcanzaría para impulsar a toda la economía en general.
En ese marco, no se puede esperar un crecimiento de la economía al menos en el primer semestre. Las consultoras ya comenzaron a corregir las estimaciones y, en el caso de Abeceb.com, proyecta una caída del PBI por lo menos para lo que serían los registros de la primera mitad del 2014. La firma Orlando Ferreres y Asociados estima que este año el crecimiento del PBI estará entre cero y 1,5 por ciento y que la inflación no bajará del 30%, aunque no superará el 40%. Para Ecolatina, la Argentina se encuentra ya en una situación de estanflación. En Elypsis las últimas proyecciones marcan dos escenarios, en el optimista habría una “moderada contracción” de la actividad hasta mitad del año y una posterior recuperación (el 2014 cerraría en cero). En cambio, si la inflación se acelera directamente podría haber achicamiento del PBI.
Para Carlos Melconian la apuesta del Gobierno a un dólar a $8 con suba de las tasas de interés requiere, para funcionar, una “recesión”. En declaraciones radiales dijo que hasta marzo va a intentar “canjear nivel de actividad por tipo de cambio. Busca reacomodar el desequilibrio cambiario y de reservas, pero no va a tener más remedio que caer en recesión. Estamos viendo la irrelevancia del aflojamiento del cepo”.
Planteó que hasta el 2007 hubo empresas que “traían dólares y el Banco Central les pedía que lo liquiden de a poco porque no podían sostener el valor del dólar”. A su criterio, el origen del problema de la economía argentina es la tasa de inflación. “Un país que tiene dos dígitos inflacionarios, no conserva su moneda”, sintetiza.
Lamothe apunta que, por ahora, el lado positivo que se puede destacar es que, desde lo monetario, se está actuando en forma “más acertada”. Señala que las decisiones están apuntando hacia la corrección del precio relativo más distorsionado y que creaba más problemas dentro de toda la dinámica económica, que es el tipo de cambio. Sin embargo, es claro que hace falta un plan ”más integral que abarque a los problemas centrales que tiene la economía hoy en día. Para lo que habría que empezar por un programa que ataque la inflación”.