Soja: con inflación no se acelera liquidación

p15El campo sigue siendo para el Gobierno uno de los sectores que “amarroca” y complica las cuentas del país. Lo afirma en función de que quedarían unos 14 millones de toneladas de soja sin vender distribuidas entre las distintas instalaciones de almacenaje. Se trata de una cifra inusualmente alta. Un informe de Juan Manuel Garzón, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea, si el patrón de ventas hubiese sido el histórico, las existencias deberían aproximarse a las ocho millones de toneladas en esta época del año.
Garzón plantea que un tipo de cambio muy atrasado junto con la modalidad elegida por el Gobierno para corregir el problema, gradualista hasta el salto devaluatorio de las últimas semanas, incrementaron los incentivos a retener la soja. Entre marzo y agosto del 2013 las ventas promediaron las 4,3 millones de toneladas mensuales, entre setiembre y noviembre bajaron a 2,3 millones de toneladas y en los últimos dos meses a 1,6 millones de toneladas.
Si los productores mantienen el ritmo de ventas de los últimos meses, las divisas potenciales que podrían generarse estarían en un rango de entre 1.600 y 2 mil millones de dólares para el bimestre febrero/marzo. Por el contrario, si decidiesen cerrar el ciclo 2012/2013 con existencias similares a las de la etapa previa deberían volcar al mercado unas nueve millones de toneladas en el próximo bimestre (4,5 millones mensuales), que representan unos US$ 4.590 millones a los precios externos actuales.
Para Garzón el escenario hipotético de aceleración en las ventas tiene baja probabilidad de que ocurra: “A pesar que el Gobierno ha anunciado una paridad de equilibrio en el tipo de cambio y que la política monetaria se ha vuelto considerablemente más restrictiva, queda pendiente la implementación de un programa consistente para atacar el problema inflacionario y reducir el posible paso a precios del salto devaluatorio”.
En enero el precio de la soja subió un 26% en el mercado a término de Buenos Aires (MATBA, posición Soja Rosario Disponible) y un 48% si se compara con fines del mismo mes de 2013. Con precios de exportación relativamente estables, la oleaginosa e ha revalorizado en forma importante gracias a la devaluación. El precio interno de maíz (MATBA) subió un 10% en el último mes y un 28% respecto un año atrás. “En este caso la devaluación ha servido para amortiguar una importante caída en el precio internacional del cereal”, comenta el economista.
Por su parte, el kilo vivo de novillo en el mercado de Liniers ha subido un 15% en el último mes y un 39% en el último año. Nótese que la soja y el novillo se han valorizado en términos reales (mejora de precios relativos), no así el maíz, considerando una tasa de inflación anual del 30% a enero de 2014.
Para Garzón está claro que un tipo de cambio de $8 por dólar mejora la situación patrimonial de los productores y alivia el negocio agropecuario, en particular la producción de soja, donde los precios internacionales acompañan. La paridad cambiaria establecida por el oficialismo genera hoy un poder de compra interesante de la oleaginosa en el mercado interno.
Pero la cotización de la soja se proyecta a la baja en el mercado externo y la inflación doméstica puede acelerarse; no está asegurado entonces que el mayor oxígeno alcance para la próxima campaña productiva. “Si el Gobierno desea una respuesta favorable de la oferta exportable debe tratar que en los próximos meses los precios internos de los productos agropecuarios se mantengan relativamente altos en relación a los precios de los restantes bienes y factores de la economía”, advierte Garzón. Para lograrlo debería reconocer “cuanto antes” el problema inflacionario, “explicitar un programa monetario y fiscal consistente con metas descendentes de inflación y lograr el compromiso de acompañamiento de los distintos actores”.

Alivio en segundo trimestre

Los especialistas aseguran que entre abril y junio recién el Gobierno tendrá un alivio de la mano de las liquidaciones del campo; en ese período la pérdida de reservas del Central podría frenarse para tomar nuevamente impulso en el segundo semestre. Este es un año cargado de vencimientos de deuda, lo que agrega más presión sobre la existencia de dólares.
El último trabajo de Idesa señala que, si bien las reservas del Central duplican en términos nominales el nivel del 2001, ajustadas por inflación de precios en las importaciones “apenas superan el nivel que había cuando cayó la convertibilidad”. El agravante es que el coeficiente de importaciones (porcentaje de importaciones en relación al PBI) prácticamente duplica al que prevalecía en el 2001. “Esto indica que la crisis de divisas que sufre el país es severa lo que evidencia la necesidad de cambios de estrategia”, señala.
Enero mostró una aceleración en la caída de las reservas internacionales a pesar de la fuerte devaluación del dólar oficial. Ese mes se aplicó una devaluación del 23%, cuando en todo el año pasado la devaluación fue de 33%. Las reservas cayeron en aproximadamente U$S 2.500 millones sólo en un mes. En un país con un mercado cambiario único y libre, el nivel de reservas en el tiene poca entidad porque las importaciones se pagan con las divisas que obtienen los exportadores quienes las transan libremente en el mercado de cambios. Pero cuando el mercado cambiario está fuertemente intervenido, como ocurre en la Argentina, las reservas pasan a ser una variable de alta relevancia, ya que de ellas dependen las posibilidades de sostener las importaciones que son esenciales para mantener el nivel de actividad productiva.
Idesa enfatiza que el poder de compra de los U$S 28 mil millones actuales de reservas es apenas un 22% superior al que tenían los U$S 15 mil millones del 2001. En la actualidad el coeficiente de importaciones es mucho mayor. En el 2001, las importaciones representaban apenas un 8% del PBI mientras que hoy representan cerca del 15%; es decir que la economía es mucho más dependiente de las importaciones.