Pretensión de sindicalismo alineado: más espacio en agenda del gobierno

ilustra agenda 2014[dc]H[/dc]abiendo acordado con la Provincia postergar el inicio de la discusión salarial hasta tanto se clarifique la situación económica, la CGT Regional Córdoba busca retomar protagonismo en la agenda política. La devaluación obliga a los gremios a recuperar la iniciativa y, a falta de poder establecer un parámetro para los próximos aumentos, incluir en el temario de José Manuel de la Sota algunas demandas que puedan amortiguar la preocupación central del sector obrero: la pérdida del poder adquisitivo por la depreciación de la moneda y la inflación.
La reunión de la semana pasada entre el gobernador y los dirigentes gremiales fue el primer paso en este camino, que no es explícito, sino que se trataría de una estrategia en virtud de las últimas medidas tomadas por la Casa Rosada. Una alternativa ante el escenario económico que evalúan en algunos sectores gremiales y que resta comprobarse. Y aunque, por ahora, se descarta que puede haber un nuevo encuentro, la central obrera que comanda Omar Dragún y José Pihen buscará instalar sus inquietudes en el principal despacho de la Casa Espejada.
Se trata de una movida política que en primer lugar intentará calmar el reclamo de los trabajadores. La imprevisibilidad trae aparejada la imposibilidad de neutralizar la demanda salarial. El reparto o la distribución de una cuota de poder político sobre la central, sumado a las respuestas del Ejecutivo serían una salida.
“El gremialismo es la columna vertebral de movimiento”, sintetiza una frase muy usada por dirigentes que apelan al ADN primigenio que acuñó Juan Domingo Perón con la clase trabajadora. En Córdoba (quizás como en todo el país) esta unidad, que significa poder- es decir capacidad de decidir sobre ciertos aspectos públicos- no responde a los cánones históricos del peronismo, donde la pata sindical ocupaba un 33 % de los cargo electivos. El sector obrero del PJ sólo cuenta en su haber con dos ministerio: Educación (Walter Grahovac) y Trabajo (Adrián Brito) y dos bancas (Pihen y Adelma Ponte, sin contar los que le corresponden por licencia). Apenas una minúscula parte de lo establecido por Perón.
Más allá de este dato, y con escasas excepciones entre sus filas (la UECP es más cercana al kirchnerismo en términos ideológicos aunque pragmáticamente está alineada con el Panal), la CGT Regional es parte –activa o pasivamente- el oficialismo provincial. Recuperar cierta posición política podría servir para contener la efervescencia interna. Tener participación y asumirse como actores activos del gobierno sería una alternativa, más allá de que sólo quede en lo discursivo.
En este sentido, la CGT se reunirá hoy -como todos los lunes- para realizar un balance su reciente visita al Panal. Posiblemente de allí surja un documento donde estén vertidas las conclusiones del encuentro y el comienzo de un plan de acción que los gremialistas han llamado “en defensa del salario”.