De la Sota recibe hoy a Scioli: turismo y 2015

sciolicordoba_76569[dc]E[/dc]sta tarde a las 20 horas llega el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien tendrá como anfitrión a su par cordobés, José Manuel De la Sota. La información fue confirmada por fuentes cercanas al ex deportista náutico.
Está previsto que ambos mandatarios, representantes de dos sectores bien diferentes del PJ, se saquen una foto en el Panal, con la estudiada idea de “acortar distancias” entre el mundo kirchnerista y el no-K.
Han leído encuestas, quizás también perciban el clima político. Por eso montan la instantánea: en medio de dos meses signados por turbulencias sociales y macroeconómicas se dan cuenta que la imagen que suma no es la de conflicto sino la de acercamientos. Esto explica el encuentro, tiempo atrás impensado (basta recordar que De la Sota aparecía alineado con “enemigos” del kirchnerismo, como Francisco De Narváez, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo).
La excusa será, como hace poco más treinta días en La Plata, la firma de convenios de colaboración mutua para fomentar el turismo, con incentivos y beneficios vehiculizados a través de los respectivos bancos provinciales (Bancor – Bapro).
Luego de la escena institucional, los dos partirán hacia la Fiesta de las Colectividades en Alta Gracia y dejarán verse en transmisiones televisivas.

Clima pos saqueos
Las semanas posteriores a los días de protesta policial, que nació en Córdoba y se extendió a buena parte del país, la dirigencia política leyó claramente el agotamiento del sistema dual amigo-enemigo que desde hace una década viene fogoneando el kirchnerismo.
La licencia por enfermedad de la presidenta Cristina Fernández y la aparición como vocero de Jorge Capitanich, ablandando el estilo K, acortó las distancias. Fue en medio de ese nuevo contexto, a mediados de diciembre, cuando se produjo el primer encuentro entre el gobernador de Buenos Aires y el de Córdoba.
“Después de varias conversaciones en privado, a buen resguardo de la celosa vigilancia de la Casa Rosada, Daniel Scioli y José Manuel De la Sota acordaron convenios de reciprocidad turística e insinúan para 2014 un principio de ampliación política y representativa de los gobernadores peronistas”, escribía Clarín por entonces.
Ese “principio de ampliación política” se vio plasmado, inclusive, en el discurso que el primer mandatario cordobés efectuó con motivo de la apertura de sesión de la Legislatura, donde no solamente habló de “colaboración”, sino que además lanzó un programa de inclusión juvenil complementario al plan “Progresar” que fuera comunicado por Cristina Fernández días atrás (programa “Confiamos en vos”, para jóvenes entre 14 y 24 años con becas de 600 pesos).
En el mismo sentido “colaborativo”, cabe recordar un hecho que habló a las claras de una suavización del paradigma K-anti K por estas tierras. En enero, De la Sota tuvo un principio de protesta policial que fue disipado de un plumazo a través de la coordinación entre Nación y Provincia para el envió de 1200 efectivos de gendarmería. Ya no había ruidito en las líneas, como el 3 y 4 de diciembre, cuando la impertinencia entre los dos niveles de gobierno dejaron desprotegida esta ciudad.

Conflicto de proyectos
Hay un hecho político inocultable, aunque en el encuentro de hoy nada se diga. Scioli quiere ser presidente; De la Sota también. La tensión existe, entonces, intrínsecamente. Pero no se manifestará de ninguna manera por ahora.
El proyecto del mandatario bonaerense al sillón de Rivadavia se recorre por la vía de la unción kirchnerista. Aunque claro, de una manera bastante solapada. Scioli fue vicepresidente de Néstor, suele definirse dentro del “proyecto nacional y popular”, pero ha recibido estoicamente desprecios verbales del gobierno central: es a partir de allí que se diferencia en la percepción del electorado. Sin dudas, Scioli es el relevo que le garantizaría a la presidenta una “jubilación” sin que le revisen bajo la alfombra.
Por su parte, De la Sota vio su posible camino en el antikirchnerismo peronista. Esa fue la idea con que asumió su tercer mandato como Gobernador de Córdoba. Durante dos años le rindió frutos la pelea por la Caja de Jubilaciones con Nación y un posicionamiento duro, mentado a través de medios de comunicación nacionales. Sin embargo, la aparición de los conflictos policiales -primero la vinculación con el narcotráfico y luego los saqueos que fueron contagiosos para el resto del país- lo complicaron. Ahora tiene un plan “dulcificador”, a tono, como decíamos, con las encuestas. Y tiene un oponente más, Sergio Massa, que además viene a Córdoba a frecuentar a su ex idilio Ramón Mestre -el intendente del radicalismo recaudador- y a tratar de sumar algo en tierras donde poco tiene.