Sólo Bus, la gran apuesta de Mestre

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Por Gabriel Osman
gosman@diarioalfil.com.ar

[dc]E[/dc]l identikit de los problemas municipales se puede dibujar en cuatro trazos. Dos históricos e indelegables, que son los servicios de transporte y de recolección de residuos, más otros dos con un desarrollo patológico: la hipertrofia del sistema de salud, que inició su crecimiento en la última dictadura militar (Hospital de Urgencias), prosiguió Ramón Bautista Mestre (Hospital Infantil) y remató Daniel Giacomino (Hospital del Sur), a lo que se agrega la inmanejable planta de agentes que nos supo legar Luis Juez y que -si sus sucesores logran contener la natural pulsión de los políticos a designar empleados- tardará años en licuarse.
La solución de los dos últimos está fuera del alcance del actual y de cualquier intendente resolverse, debiéndose apenas conformarse con administrarlos limitar su impacto. Muy pocos de los 10.000 empleados municipales están en condiciones de alejarse de su escritorio y competir con posibilidades mejores en el mercado laboral local. A su vez, la Provincia que no está en condiciones objetivas de absorber a los dos grandes y costosos efectores de salud de alta complejidad.
Por esto, la suerte de esta gestión deberá jugar y apostar donde puede ganar. En términos relativos, la basura es el servicio más manejable. Más allá del proceso licitatorio en marcha, la actual prestación tiene un razonable nivel de aceptación de los cordobeses, y todas las novedades que vengan tras el vencimiento de la prórroga de los actuales contratos -31 de octubre- deberían ser para sumar.
La gran apuesta, entonces, será el transporte que, más allá del rediagrama de recorridos, traerá como novedad el “Sólo Bus”, una especie de “subterráneo de superficie”, exitoso en sus distintas modalidades en muchas ciudades latinoamericanas (las soluciones macros en estas latitudes, como los subterráneos, no tienen ni remotas posibilidades fiscales, pese a la reciente y fugaz promesa kirchnerista).
A fines de los ’80, el padre del hoy intendente intentó algo parecido con un símil de aquellos tiempos que fueron los trolebuses, pero el intento actual perfecciona aquella idea en varios aspectos. Cuando aparecieron, los trolebuses fueron de propiedad municipal y concesionada su explotación a un privado, que obtuvo la exclusividad de las grandes avenidas, en desmedro de los ómnibus: el monopolio de las vías con gran corte de boletos resultó un subsidio indirecto y, también, el desfinanciamiento del resto del transporte colectivo.
Esto duró lo que duró Mestre en el gobierno. Con la llegada de Rubén Martí se hizo evidente –para siempre- el déficit estructural de los trolebuses, porque la Municipalidad volvió a colocar colectivos convencionales en las grandes avenidas. La explotación de los troles duró un poco más en manos privadas y finalmente fue a parar al único lugar donde puede ir una empresa perdidosa: el Estado (el municipio, en este caso).
En el proyecto que Mestre pretende estrenar el 1 de marzo –no sería extraño una nueva postergación por los plazos exiguos y el sacudón de precios que trae la devaluación- evita la competencia entre el sistema estándar y las cinco líneas del Sólo Bus, ya que se repartirán, con alguna simetría, entre las cuatro prestatarias del servicio: Coniferal, Ciudad de Córdoba, Ersa y Autobuses Santa Fe.
Otra diferencia –también no conflictiva en otro sentido- son los recorridos de Solo Bus. Los de los trolebuses fueron inicialmente desde barrio pericentrales hasta el centro, el área más congestionada y de peor velocidad comercial. Las cinco líneas programadas inicialmente del Solo Bus llegan, en el mejor de los casos, a tocar el centro (Sabattini hasta casi antes de la Terminal de Omnibus y Rafael Núñez hasta el empalme con Caraffa).
Hay algunas señales que son tomadas muy en cuenta en la Municipalidad a la hora hacer esta apuesta al transporte. Muchos factores son atendibles para intentar explicar las diferencias de resultados entre las PASOS y las legislativas. En el exiguo plazo de dos meses la UCR pasó de perder en 10 de las 14 seccionales de Córdoba y luego triunfar –por márgenes discretos pero triunfo al fin- en las 14. Entre estos factores ellos deben contabilizarse las 200 unidades nuevas que el municipio incorporó al servicio.
Adicionalmente, de lo que hay para elegir en el equipo municipal, que no es mucho, Transporte lleva la delantera. En el gabinete hay cuatro secretarios con experiencia y pasado en la función pública municipal: Mariano de Juan (Desarrollo Urbano), Néstor Costamagna (Salud), Juan Pablo Díaz Cardeilhac (Transporte) y César Ferreira (Subsecretario de Transporte). Estos dos últimos están directamente aludidos en el proyecto.