Al Gobierno ya no le alcanza la cancha para patear problemas

DYN01.JPG[dc]L[/dc]a estrategia oficial para la economía ya no apunta a pasar el año, sino que ahora las decisiones se toman con un trimestre vista. Este acortamiento de la mirada genera que las inconsistencias acumuladas “en casi todos los casos se agraven, y que además surjan otras”, señala el último informe de Abeceb.com, consultora dirigida por Dante Sica.
El fin de año no fue bueno en materia política, económica y social. Luego de una leve mejora del humor de los mercados y de los empresarios ante los cambios en el gabinete nacional, que daban una mayor esperanza respecto de comenzar a poner fin a las inconsistencias que amenazan el corto plazo, la situación no sólo volvió a foja cero sino que es hoy peor que unas semanas atrás.
El recambio de figuras en el gobierno nacional, en especial la asunción de Jorge Capitanich y la salida de Guillermo Moreno, tuvo un efecto positivo en prácticamente todos los actores de la economía nacional, pero el efecto se diluyó muy rápido. Según Abeceb, las claves fueron primero con el desmanejo de las crisis con las policías provinciales y más tarde de los problemas energéticos. A lo que se sumó también la falta de anuncios que dieran sustento a aquella esperanza de resolución de las inconsistencias económicas, que incluso “chocó con la casi ratificación del mix de políticas que las han generado”.
Esto es particularmente cierto en lo referido a los subsidios al sector privado, en especial en la energía, cuestión que desde la consultora consideran desde un principio como el “test ácido” para probar la verdadera voluntad oficial de enfrentar los problemas, ya que la solución implica necesariamente pagar un costo político más o menos elevado, lo que dependerá de una correcta planificación, implementación y comunicación de los pasos a seguir. El discurso oficial ha vuelto a negar en medio del descontento social producto de los cortes de luz, “lo que no permite ser optimistas respecto de cambios en la política económica”, al menos en el corto plazo.
Según el trabajo esta situación pone al país ante un escenario más riesgoso que unos meses atrás: “Es que las oportunidades políticas y las de la economía no abundan, y el Gobierno ha malgastado una en un momento clave donde debía mostrarse receptivo del mensaje proveniente de las elecciones de octubre. El desgaste y la pérdida de credibilidad después de tantos años son altos, y las señales de un cambio que finalmente no fue hacen más difícil en ese escenario que exista una nueva oportunidad en el futuro próximo. Justamente en un momento donde lo que no sobra es tiempo, con la pérdida de reservas marcando los ritmos y acercando aceleradamente el horizonte, incluso con el maquillaje temporal de medidas de muy corto plazo como el acuerdo con cerealeras o las trabas a la importación de autos y electrónicos en el primer trimestre del año”.
Abeceb plantea que este tipo de instrumentos y respuestas del Gobierno también son toda una señal de alerta: “La estrategia oficial ya no apunta a pasar el año, sino que ahora las decisiones se toman con un trimestre vista. Este acortamiento de la mirada genera que las inconsistencias acumuladas en casi todos los casos se agraven, y que además surjan otras que se verá cómo se resuelven unos (pocos) meses más adelante. Si patear los problemas en lugar de enfrentarlos es ya de por sí una mala estrategia, patearlos cerca y tener cada vez más es peor aún”.
Para la consultora de Sica la probabilidad de un escenario más negativo crece y mientras más tiempo pasa sin soluciones “más alta” es esa posibilidad. ¿De qué se habla cuando se hace referencia a escenario negativo? Significa que se mantiene el status quo, e incluso que se profundizan las medidas distorsivas. El resultado es un deterioro acelerado de las principales variables macro, con una caída mayor de las reservas internacionales, una devaluación más acelerada con mayor traspaso a precios y salarios y, por ende, con más riesgos de pérdida de control nominal, presiones crecientes sobre el tipo de cambio paralelo, déficit fiscal creciente (por menor recaudación y mayores presiones sobre el gasto en subsidios), mayores dificultades financieras de las provincias, desaceleración (e incluso contracción) de la actividad económica, etc.
Abeceb entiende que la probabilidad de estas alternativas creció rápidamente en las últimas semanas y, si nada se hace, se acelerará. “También es claro que los ajustes en la economía Argentina sucederán tarde o temprano. Y que siempre que los terminó imponiendo el mercado los resultados fueron mucho peores en materia social y política que cuando se hicieron desde el Estado”, agrega y subraya que “hay tiempo para administrar y conducir los cambios que resuelvan las inconsistencias acumuladas en los últimos años e incluso las que se sumaron en las últimas semanas. Pero el tiempo no sólo no para, sino que se acelera”.