Ernestina Pais y su freno a la televisión que duele y lastima

2014-01-09COLOR[dc]E[/dc]rnestina Pais admite que está feliz por prender la televisión en estos días y no encontrar ningún informe que la tenga como protagonista.
Lo dice porque el año pasado, la coequiper de Jorge Guinzburg en “Mañanas Informales”, la reemplazante de Mario Pergolini en el primer “CQC, Caiga quien Caiga” que incluía a una mujer, fue el centro de todos los análisis televisivos por su renuncia a la conducción del programa de América Tv “Desayuno Americano” al admitir que sufría de ataques de pánico.
La revista “Noticias” hizo su tapa esa semana con su foto y el título “Un trastorno de época”, dejando a la luz una enfermedad que motiva el 60% de las consultas psiquiátricas de los argentinos.
Pero Ernestina Pais hizo tratamiento y pudo sobreponerse a la enfermedad para comenzar a ver todo desde otra óptica. Paralelamente tuvo muchos ofrecimientos laborales y entre ellos eligió debutar como actriz en una comedia escrita y dirigida por José María Muscari y que se presenta durante todo el verano en el teatro del Sol 3 de Villa Carlos Paz, “Familia de mujeres”.
Muscari escribió un papel exclusivamente para ella, y así surgió una psicóloga que guarda un gran secreto y que tiene una hija cuya única aspiración es convertirse en una botinera (personaje interpretado curiosamente por Dalma Maradona).
“Me siento súper contenta con esta obra y creo que su mayor éxito es la gente que la hace. Tomé la decisión de irme de mi casa todo el verano para convivir con gente que conocí dos meses antes ensayando, y es una apuesta rarísima. Nunca hice teatro por lo tanto ni hablar de hacer temporada. Por eso que haya resultado un grupo tan copado, para mí es un punto muy importante para mi salud”, asegura Ernestina.
La conductora afirma que el trabajar en la comedia que también protagonizan Luisa Kuliok, Haydeé Padilla, Gladys Florimonte, Luisa Albinoni, Dalma Maradona, y Barbie Vélez “es algo que me hace bien, porque tiene un ritmo muy distinto al que estoy acostumbrada. Toda mi vida hice tele o radio a la mañana con lo cual esto es un cambio de horario. Terminamos de comer a las 2 de la mañana luego de la segunda función y es muy raro. Pero cuando me subo al escenario, siento que puedo dejar las cosas allí y no me llevo nada a mi casa que me haga daño. Eso es muy bueno”.
¿Eso es lo que le pasaba con la televisión? “Y en un punto la televisión fue agresiva, al menos hay un tipo de televisión que lo es. En la actualidad tiene una carga emocional muy fuerte. Las cosas que se dicen de mí que no son ciertas me lastiman y me voy a mi casa con todo eso, sufro, lloro… “

Un burrito de carga
Ernestina se confiesa como un “burrito de carga” y admite que le encanta la televisión. “No es que no hago tele en este momento porque no me gusta. No lo estoy haciendo porque en su momento no estaba en condiciones de soportar ese ritmo. Nunca había dejado un trabajo a los dos meses y medio de empezarlo, para mí era una decisión muy fuerte y pública además”, recuerda.
Sin embargo, recalca que lo que ocurrió tras su enfermedad no hizo que dejaran de llegarle propuestas laborales. “Yo tengo 18 años de trabajo. Cualquiera que haya trabajado conmigo sabe que soy un burrito de carga. De hecho, cuando pasó lo que pasó, mucha gente se puso muy contenta de que yo pusiera un límite, porque yo me voy de mambo con el laburo. Yo hoy por hoy me vine a instalar en Villa Carlos Paz durante todo el verano, pero dejé un piloto grabado en Buenos Aires. Tengo propuestas de radio y también para tele. Pero por ahora, si todo sigue así, que va bien, me parece que va a ser un año de teatro”, asegura la conductora devenida en actriz.

Una enfermedad que se cura
Después del ataque pánico, aquel que la hizo bajar del proyecto como “Desayuno Americano” -un magazine matutino ya instalado y que necesitaba de una conductora durante los meses en que Pamela David se dedicaba a la maternidad-, Ernestina Pais dejó a la luz una enfermedad casi tabú para los argentinos.
“El ataque de pánico es el mal de la década, y es muy común en un mundo que te exige dar el 200 por ciento todos los días, sin importar si estás mal, enferma, si murió tu madre… Todo eso no importa porque tenés que seguir produciendo. Los trastornos de ansiedad, del cual el ataque de pánico es sólo un tipo, lo padece más del 50 por ciento de la gente de diferentes maneras. No es una cosa rara. Lo que pasa que la gente no lo dice porque le da vergüenza”, reflexiona Ernestina.
“Pero tampoco lo dice en un primer momento porque quien lo padece no puede comprender lo que le está pasando. En un punto pensás que te volviste loca. ¿Cómo no puedo ir a trabajar?, ¿cómo me da miedo manejar el coche, si hasta ayer lo hacía? Es realmente algo difícil de asimilar. Pero mi mensaje a la gente es que es una enfermedad que se cura. Hay medicación específica para eso. Lo importante es no tener miedo de decir lo que les pasa”.