España, salida lenta de la crisis

Por Gabriela Origlia
Especial desde Madrid

SPAIN-POLAND-DIPLOMACY[dc]A[/dc]unque el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, está convencido de que “lo peor ya pasó” en Europa y de que las las reformas emprendidas en España en los últimos dos años posibilitan la “esperanza” de salir de la crisis, la realidad todavía es dura y los datos son apenas alentadores. Hoy los Reyes llegan con la esperanza de los comerciantes de que sus ventas aumenten entre el dos y el cinco por ciento después de tres años continuos de bajas. A tal punto se busca dar un impulso al consumo que los negocios adelantaron las tradicionales “rebajas” unos días y ofrecen descuentos que van entre el 15 y el 50 por ciento.
Los españoles no están persuadidos de que el despegue finalmente llegue; la mayoría cree que hay crisis para algunos años más. En ciudades importantes como Madrid, los locales vacíos en zonas donde antes era prácticamente imposible encontrar uno son moneda corriente; los negocios –de todos los tamaños- cierran porque aseguran que los números no dan. Como frutilla del postre para un consumo que no arranca, el Gobierno resolvió congelar el salario mínimo en 645 euros y también el indicador (Iprem) que sirve de base para el pago de subvenciones y del subsidio de desempleo. El año pasado el alza fue del 0,6%. La justificación de la medida es que hay un contexto económico de “contención de precios” (es decir, no hay inflación) y, además, de que conviene ganar menos pero mantener el nivel de empleo.
Hace horas se difundió que el desempleo bajó de enero a diciembre en 146.293 personas, con lo que el total de “parados” es de 4.701.338 (la tasa es del 25,9%, todavía la más alta de la Eurozona). Así el 2013 fue el primero desde que empezó la crisis en que baja la cantidad de desempleados que se registran en las reparticiones públicas. Con este índice arranca el año “de la recuperación”, como plantea Rajoy.
El Gobierno apunta ahora a avanzar con una reforma que genera mucho malestar entre los gremios y que busca atacar el desempleo de los menores de 25 años, que es del 54,3%. La clave es simplificar los contratos a tiempo parcial. El principal motivo de oposición sindical es que se incentivará el empleo de trabajadores con un periodo de prueba de un año sin indemnización.
Los españoles aseguran que ya ni siquiera el “club de los mil euristas” es mayoritario. De esa manera se cataloga a quienes cobran mil euros mensuales y que, al comienzo de la crisis, eran el porcentaje más importante de los trabajadores. Ahora sostienen que los ingresos medios están entre 700 y 750 euros. Los “mil euristas” causan envida al resto. También, por supuesto, sigue el recorte de las horas extras. Además, en muchas casas, las jubilaciones pasaron a ser un aporte clave para sostener el hogar.

Con alzas
Aunque el año comenzó sin mejoras en el mínimo salarial, si hay subas en algunos de los principales servicios, como el de la tarifa de las luz, los boletos de trenes (el ferrocarril de cercanías es muy usado por los trabajadores) y los peajes de las autopistas. La factura de la electricidad llegará con un incremento promedio del 2,6% mientras que los pasajes ferroviarios aumentaron el 1,9% y los peajes, el 1,85%. Por ahora, en el primer trimestre del año, no hay alzas de teléfono y gas.
Por supuesto, para quienes no tienen datos de lo que era España antes de la crisis, todavía genera asombro la cantidad de gente que hace compras o que –en estas mini vacaciones por las Fiestas de Fin de Año- hace turismo interno. Sin embargo, los comerciantes subrayan que hoy venden la mitad que antes del 2008. Los regalos elegidos son los más baratos, las estadías más cortas, y las giras gastronómicas (tradicionales y muy apreciadas por los españoles) acotadas.
Los datos marcan que la economía española salió en el tercer trimestre del 2013 de la recesión –la más larga de su democracia- ya que creció el 0,1% después de nueve trimestres de contracción. El consumo es la variable que menos dinámica positiva presenta. El fundamento es que los ingresos cayeron, que las perspectivas del mercado laboral no son optimistas y que todavía se registra un alto endeudamiento de las familias.
Desde 2008, cuando estalló la crisis, España cayó dos veces en recesión: al final de ese año, cuando su economía decreció por primera vez en 15 años, y a mediados de 2011. La primera vez salió en el arranque de 2010, pero la alegría duró poco. El gran interrogante es qué pasará ahora.