Baja exposición de Cossar frente al municipio; contraste con actuación 2013

Marcelo Cossar
Lo único que se sabe, es que mientras tanto, radicales y peronistas rezan para que la ola de calor anunciada llegue después que el intendente de su receso.

[dc]H[/dc]oy sucede prácticamente todo lo contrario a lo que ocurrió el verano pasado, mientras el intendente Ramón Mestre estaba de vacaciones. Era enero de 2013 y el radicalismo municipal -léase mestrismo- se mostraba exultante, voluptuoso, al estilo fausto que tanto agrada.
El viceintendente Marcelo Cossar, por entonces como ahora al frente del municipio, iba al Centro Cívico a entregar el documento Nº 068/13 para anunciar que “La ciudad de Córdoba necesitaba un acontecimiento de esta envergadura, con un producto que es nuestro como el cuarteto”; posaba en el palco del Carnaval Cuartetero 2013; destapaban una estatua del cantante fallecido Rodrigo Bueno junto al gobernador José De la Sota, máximo representante de un peronismo al que el futuro también le depararía amargos momentos. Amor clasificado.
“Cossar toma alta exposición frente al municipio (venia de Mestre; señal interna)”, titulaba este matutino por entonces. El intendente había privilegiado al vice dejándolo figurar y hacer. Era además un claro comunicado interno para quienes también tenían (o tienen) sueños políticos propios, como el edil Javier Bee Sellares y el secretario de Gobierno Facundo Cortés Olmedo.
Esta vez fue diametralmente diferente. El jefe comunal salió de licencia pero todos en el radicalismo municipal se guardaron. Inclusive el número dos. Una cuestión de orden. Orden en el sentido de mandato, no justamente en la acepción del vocablo que usa la Municipalidad, es decir, la de acomodar.
Hubo una bajada de línea para que nadie tomara relevancia, ni se expusiera, ni hablara mientras el intendente no está. El magro resultado electoral en capital, las estocadas mediáticas de Canal 10 sobre el presidente de Concejo Deliberante, la ruptura de cierto dinamismo orgánico en el interior del gabinete municipal y por supuesto el clima enrarecido por las cuestiones sobre el narcotráfico y la policía lo explican. Tiempos de crisis. Además, Provincia viene recolectando costos políticos: mejor poner la cabeza debajo de la tierra, teorizan en el mestrismo.
Este suceso de la ola de calor que complicó el suministro de agua sirve para ejemplo. Claro ejemplo: Cossar se esconde y avisa que no dirá nada hasta que no llegue su jefe de Brasil; Bee Sellares asegura no saber nada; De Juan, más explícito, afirma que no puede informar. Por ende, no se sabe que tan bien o que tan mal le cae a la gestión municipal este aviso peronista de querer traspasar el control del servicio de Aguas Cordobesas a la ciudad. Tampoco si le conviene a la gente. Nada queda claro. Ya van 4 días desde que el gobernador tiró por televisión la bombucha. Y Jorge Lawson, el nuevo comunicador delasotista dice que va “en serio” la propuesta.
Lo único que se sabe con certeza, es que mientras tanto, radicales y peronistas rezan para que la ola de calor anunciada llegue después que el intendente de su receso.

El rol de los vice
Desde que se creó la figura del viceintendente, no se registraron casos en que quienes ocupaban tal cargo electo tuvieran un rol principal en sus respectivas gestiones, aportando al intendente.
Adán Fernández Limia fue el primer vice. Poquísimo tardó en enfrentarse a Germán Kammerath, e inclusive a fogonear un juicio político contra él.
Daniel Giacomino fue el segundo vice. A mitad de mandato el entonces jefe comunal, Luis Juez, lo hizo votar como diputado nacional. Nadie ocupó su lugar.
Posteriormente Carlos Vicente llegó como segundo del propio Giacomino, que había dejado su banca en el Congreso. El radical “transversal” se peleó con Juez, y Vicente, siempre tibio, armó entre medio un juego propio y hasta terminó oponiéndose en el Concejo Deliberante al intendente.
Mestre fue votado junto a Cossar. Nada augura que termine distanciado como sus antecesores con sus intendentes. Claramente juega en el mismo esquema. Sin embargo, en el primer año tuvo una trascendencia que por el momento ha declinado.