Agua “enturbiaría” final feliz de gestión planeado por Mestre

Mestre inaugura periodo se sesiones en CPC Colon
Ramón Mestre

[dc]V[/dc]oces autorizadas del Panal salieron rápidamente al cruce de las opiniones que vinculaban con una avezada maniobra de distracción la decisión de trasferir a la Municipalidad el control del servicio de agua potable, que a la actualidad la Provincia concesiona a la empresa Aguas Cordobesas.
El nuevo vocero del gobernador José Manuel de la Sota, Jorge Lawson, aseguró a La Voz en su edición dominical que es una “firme decisión política”. Posiblemente, soliciten una reunión al intendente Ramón Mestre apenas regrese de sus vacaciones, según trascendió, el viernes.
Mientras tanto, en la nebulosa están los alfiles del responsable del Palacio 6 de Julio y los ejecutivos de Aguas Cordobesas. Todos ellos prefieren reservarse la opinión hasta que se aclare un poco más el panorama. Comprensible. Por ahora, se trata de una determinación política que invitará a concejales y legisladores, empresarios y representantes de los dos niveles de gobiernos a meterse de lleno en las rispideces de la negociación y sus tiempos asociados.
Pese a las indefiniciones, en el municipio se sienten los coletazos del sorpresivo anuncio de De la Sota en el punto más álgido de las deficiencias del servicio de agua. Por lo bajo, los hombres de confianza del intendente Mestre observan como una carga muy pesada el hecho de tomar a su cargo una prestación básica que califica dentro de los “servicios sensibles”.
Como muchas otras comunas, la ciudad de Córdoba bien podría controlar o prestar el servicio de agua a sus vecinos. Ni en sueños, la actual gestión se imaginaba que llegaría el momento. Lo cierto es que si la determinación de De la Sota se concreta, peligraría el esquema de gobierno de Mestre que contemplaba un “final feliz” de gestión.
Los servicios públicos centrales que presta el municipio, transporte e higiene urbana, deberían estar correctamente licitados y renovados antes de que el 2014 marque su salida. Como se evidencia, no habría elementos que indiquen que los plazos se extiendan. El sistema de traslado de pasajeros debería estrenarse en marzo y lo mismo debería ocurrir con la basura y barrido. Si es posible con el añadido que representa Cormecor en su rol procurador de la deposición y enterramiento final de los desperdicios.
Si todo se desarrolla tal cual estaba previsto en el tercer año de mandato, Mestre podría encarar su último año de gestión con políticas que oficiarán de trampolín para un segundo período o, mejor, la gobernación. Con sus principales dolores de cabeza resueltos, nada impediría aquellas acciones de gobierno que tienen buena acogida entre los vecinos. El desenlace de gestión sin sobresaltos que todo mandatario con más apetencias políticas desea.
Aquí es donde la llamada “municipalización” del agua genera una cuota de preocupación. Si bien no han trascendido tiempos, semejante empresa requerirá no sólo un plazo para su traspaso, sino también de adaptación (sinónimo de problemas).
Las interrupciones del servicio de transporte o los problemas de recolección de residuos, suelen ser tan molestos como los cortes de agua. O quizás peor, porque afectan la cotidianidad de la vida doméstica de todo un grupo familiar. Al fin y al cabo, por más injusto que sea, los dos primeros servicios tienen alternativas. Si no hay agua, no hay paliativos hasta que se reanude el servicio.
El pataleo existe. Igual, la decisión final la tiene el intendente Mestre. Habrá que esperar hasta que la reunión solicitada por De la Sota se concrete. Por ahora, son sólo expresiones de deseos.