Se acerca fin de año y las expectativas económicas no mejoran

Una peor evaluación sobre la situación actual de la economía del país y sobre las perspectivas a mediano plazo es lo que motivó una baja de2 por ciento en las expectativas económicas respecto al mes anterior. Sin embargo, hay que decir que el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE) registró una suba de 2,7 por ciento cuando la comparación se realiza con igual mes del año 2012.
Básicamente, el empeoramiento de las expectativas está vinculado con la percepción de la mayoría de los argentinos sobre el excesivo aumento de precios durante el año, según surge de una encuesta de alcance nacional que la Escuela de Economía de la Universidad Católica Argentina y TNS Gallup Argentina realizan mensualmente con el objetivo de registrar la opinión de la población acerca de la situación económica actual y futura, así como su percepción sobre el empleo, el ingreso familiar y la capacidad de compra.

Situación actual
La medición sobre la situación actual de la economía representó una baja del 4,9 por ciento
con respecto al mes anterior y del 2,9 por ciento en relación a un año atrás. Por su parte, el subíndice de Situación Futura representó una baja del 2,1 por ciento respecto del mes anterior y una suba del 4,5 por ciento en relación al mismo período del año pasado. Finalmente, el subíndice de Compra es el único que presenta variaciones positivas respecto de la medición anterior, ubicándose un 1,6 por ciento por encima del valor del último mes y un 8 por ciento por encima del mismo periodo del 2012.

Resultados de la encuesta
Situación Económica. El 14 por ciento de los argentinos considera que la situación económica actual del país es muy o bastante buena, mientras que el 36 por ciento piensa que no es ni buena ni mala y un 46 por ciento opina que es bastante mala o muy mala. Las opiniones negativas prevalecen en todos los segmentos, y se destacan particularmente en los niveles altos (66 por ciento).
Las visiones optimistas se reducen considerablemente respecto del mes anterior, pasando del 22 por ciento al 14 por ciento. En cuanto a las perspectivas para los próximos seis meses, el 25 por ciento de los entrevistados considera que la situación económica mejorará, en tanto que un 37 por ciento opina que permanecerá igual y un 28 por ciento que empeorará. Predominan las opiniones intermedias en todos los segmentos.
Empleo. El 22 por ciento de los argentinos considera que hay muchos o bastantes puestos de trabajo disponibles actualmente, mientras que un 33 por ciento opina que no hay ni muchos ni pocos y el 40 por ciento afirma que hay pocos o muy pocos. Las opiniones negativas crecen en las mujeres (43 por ciento vs. 36 por ciento en los hombres), en los más jóvenes (44 por ciento), en sectores altos (44 por ciento) y en el Gran Buenos Aires (45 por ciento). En lo que respecta a las perspectivas del empleo para los próximos seis meses, el 23 por ciento de los entrevistados estima que el empleo crecerá, mientras que el 43 por ciento opina que habrá la misma cantidad de puestos de trabajo disponibles que hasta ahora y un 23 por ciento considera que habrá menos. Las opiniones intermedias predominan en todos los segmentos.
Ingreso y Compra. A la hora de estimar el ingreso del hogar para los próximos seis meses, el 25 por ciento de los argentinos sostiene que aumentará, mientras que el 50 por ciento considera que éste será igual que el actual y un 17 por ciento que disminuirá. Las visiones intermedias también son predominantes en todos los segmentos poblacionales. En cuanto al momento para la compra de bienes durables, el 23 por ciento de los entrevistados opina que es un buen o muy buen momento, el 38 por ciento opina que no es ni un buen ni un mal momento y otro 30 por ciento considera que es un mal o muy mal momento.
Las opiniones más pesimistas crecen en los niveles bajos (36 por ciento vs. 18 por ciento en los altos) y en el Interior del país (33 por ciento vs. 27 por ciento en el Gran Buenos Aires y 22 por ciento en Capital Federal).

Evolución del índice
Desde que comenzó la medición, en el año 2004, el indicador ha experimentado importantes fluctuaciones. En 2005, por caso, el índice exhibió una suba del 4 por ciento. En 2006 tuvo lugar una significativa mejora de las expectativas (11 por ciento). El año 2007 estuvo marcado por una persistente tendencia a la baja aunque, debido a la recuperación observada tras las elecciones presidenciales, el índice terminó el año con una caída de sólo un 2 por ciento. En 2008 las expectativas se vieron fuertemente afectadas por el conflicto del campo y el estallido de la crisis financiera internacional, por lo que el índice registró una caída del 11 por ciento. El índice continuó con esta tendencia a la baja en 2009 terminando con una variación anual negativa de 15 por ciento. En 2010 el índice revirtió la tendencia observada en los dos años anteriores y alcanzó una mejora del 16 por ciento respecto a 2009. En 2011, exhibió una mejora del 22 por ciento, mientras que en 2012 retrocedió 9 por ciento respecto al 2011. En lo que va de 2013, el indicador acumula una variación negativa del 2 por ciento con respecto al promedio de 2012.