La diosa del verano

Por Ricardo Cabral
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10 cucusa 15-1258Desde octubre comenzaron a adelantarse con mayor énfasis los espectáculos ‘para toda la familia’ que prometen hacer estragos en taquilla: “Mansión imposible”, que reúne a la tríada cercana al Cabezón Tinelli, conformada por Iúdica, Alfonso y Villareal; la renovación de “Stravaganza – Water in art” de Flavio Mendoza; “Los locos Grimaldi” de Naza Vélez; “Familia de mujeres” de José María Muscari y la lista sigue con marquesinas excedidas en neón.
Más allá de los pronósticos, habitualmente la competencia se transforma en una contienda que podremos seguir palmo a palmo por los principales canales de tevé y en el minuto a minuto de las redes sociales. Ya se perfilan las primeras disputas antes de que Alejandro Lerner dé por iniciada la temporada el miércoles próximo en los jardines municipales. Muchos fans ya dispusieron su fixture con resaltador al lado del acopio de revistas de crucigramas.
Sin duda, una de las disputas más atractivas para el mundo del espectáculo será la pelea por el podio de la diosa más adorable del verano 2014. La última temporada hubo unanimidad hacia Virginia Gallardo y se amplió el cartel para la revisión: un repaso pormenorizado por las favoritas de otros años colmados de bellezas prototípicas, entre las que destacaba Coki Ramírez sonriendo para los flashes junto a Silvia Süller.
Entre las chicas que insisten para reafirmar su condición de la más deseada por los argentinos lleva la posta Alexandra Larsson. La sueca no ha escatimado en ocultar su imperiosa necesidad de ocupar el máximo puesto y la pantalla le ha dado con qué durante 2013. Su inclusión en “Mansión imposible” hará que durante el estío conozcamos todos sus perfiles posibles.
En una arista que podemos considerar opuesta en resonancia y que pasó desapercibida para la gran mayoría, hace un lustro Córdoba tuvo un hit en el underground musical: un grupo de rock furioso llamado Ailoviu/Aijeichu lanzaba el video de la canción ‘La Diosa del Verano’. Una rareza en donde las escasa bellezas aparecen intervenidas comiendo choripán, a merced de dos bailarines contorsionando la cintura de manera pausada y que cualquier vecina hubiese denunciado por irreverente. Un tema que hoy bien podría funcionar para la hora del paneo por las mejores candidatas.
Siguiendo en la ruta musical subterránea vinculada a la taquilla, una banda de jóvenes pertenecientes al sello de La Docta Ringo Discos, Anticasper, acaba de ser seleccionada por el ícono del rock en gris, Richard Coleman, para integrar la compilación de Geiser Discos en Capital Federal. En su álbum debut “Armonicus Daltónicus” le cantan afanosamente a una figura que no dejará de descollar en bikini… ¡Zaira Nara!
Aunque vamos, no es el primer antecedente de cruces curiosos entre el mundo de lo desconocido y las marquesinas. Promediando los ‘00 el platense Javi Punga le declaraba su amor incondicional a Leticia Brédice. Aunque dudamos de que la ex de Alan Faena haya tomado conocimiento o brindado su beneplácito al joven cantautor, la perspectiva no deja de resultar al menos curiosa.
El cambio de sexo del Cucú de Carlos Paz tal vez pueda resultar una base de inspiración en torno al canon de belleza que regirá el concurso este verano. Cabe recordar que el escultor Enrique “Chiche” López realizó el año pasado una readecuación de sexo al emblemático pájaro, con el objeto de erigir un “homenaje a las mujeres”. Sólo sabemos que la próxima chica además de ser generosa en curvas deberá mostrar sus garras de verborrea para regar con champán el primer puesto.
Un dato curioso: en la noche de Carlos Paz en el hotel Panamericano de Capital Federal, un cronista despistado arriesgó una apuesta con sus colegas consistente en cambiar las convencionales tendencias en la competencia. Sin chistar sugirió a Lucila Juárez, la hija del gran Rubén y voz de Stravaganza, como el punto de inflexión entre tanta silicona. Es que el vestido de la cordobesa Chris Tillard dejaba a la diva exhibiendo una espalda a pedir de boca. Aunque gane la voluptuosidad, vale la pena la ilusión por demoler los hábitos inconmovibles.