Desesperados: a gremios sólo le quedan 10 días hábiles para cristalizar reclamos

KD9L5526Las palabras del gobernador José Manuel de la Sota, luego de reunión con el Jefe de Gabinete de la Nación, Jorge Milton Capitanich, cayeron como un baldazo de agua fría sobre los dirigentes gremiales cordobeses que esperaban, al menos, un guiño desde la administración provincial que atienda a sus reclamos salariales.
La negativa del mandatario aumentó la tensión de algunos sectores, que tras la crisis policial incrementaron su efervescencia de manera progresiva. El arco sindical público sabe del límite temporal que tiene en frente, las fiestas y los posibles asuetos de fin de año acotan su margen de acción. Se trata de un reclamo condicionado por el calendario y sus accidentes.
La iniciativa de la provincia, por su parte, es arriesgada. Un nuevo “no” a las pretensiones de los estatales aumenta el clima de ebullición. Con 9 hospitales tomados; la administración pública paralizada; delegados reclamando en las puertas del Panal y la conflictividad latente en tribunales, el escenario se complejiza. Por lo pronto, anticipando el fin de ciclo lectivo, las autoridades desactivaron el poder de presión del sector docente, que de todas formas se plegará a las próximas medidas de fuerza.
Una posible estrategia sería “aguantar” este conflicto hasta las fiestas. El receso estival lo neutralizará. Mientras se retiraba de la Casa Rosada, De la Sota reafirmó la voluntad de discutir la pauta salarial en febrero, negando, de esta manera, cualquier tipo de plus salarial. Una explicación para esta estrategia sería el impacto que tendría en las arcas provinciales una nueva erogación extraordinaria. Ya el aumento a las Fuerzas de Seguridad complicó el gasto previsto por Hacienda.
De todas formas, dilatar la negociación también puede ser contraproducente. En todo caso, calmará la conflictividad hasta febrero, pero las demandas de los trabajadores se mantendrán, y es posible que ante la negativa vayan acumulándose.
Lanzar un reclamo a esta altura del año supone varias complicaciones. Amén del límite temporal, los descuentos, en una fecha tan sensible, pueden ser contraproducentes. Una apuesta arriesgada. Por lo bajo, las bases pretenden un salario similar al que ahora goza la Policía.
Obviamente la respuesta del gobernador no cayó bien en el gremialismo que esperaba que desde el Panal le asignaran un nuevo interlocutor. Anticipándose a esta contestación, el SEP decidió el lunes en comisión directiva extender su huelga toda la semana.
Ayer, tras un plenario que ratificó la medida, los trabajadores provinciales marcharon hasta Humberto y Cañada. El viernes volverán a movilizar; mañana y el jueves paro con asistencia a los lugares de trabajo.
La partida de Oscar González del gabinete dejó, de alguna manera, acéfala la relación con los trabajadores de la provincia, que aguardan a que el Gobierno reacomode su orgánica y asigne al sucesor del ex premier.
El SEP, es quién, ante estas medidas, se siente desamparado. Antes de la crisis policial, el gremio que conduce el delasotista José Pihen, mantenía reuniones informales con funcionarios para evaluar la factibilidad de un bono de fin de año. Tras los saqueos, las pretensiones aumentaron y también la presión de las bases
El sector hospitalario es uno de los más belicosos. ATE encabeza aquí el reclamo. Mientras mantiene a 9 hospitales tomados (Transito Cáceres de Allende, Córdoba, Misericordia, de Niños, Rawson, Materno Neonatal, Maternidad Provincial, San Roque y Neuropsiquiátrico), hoy los trabajadores hospitalarios marcharán desde el Polo Sanitario hasta el Panal.
Por su parte, los docentes también realizarán medidas de fuerza. La UEPC está convocando a diferentes actores sociales para una marcha multisectorial para la semana próxima. La movilización excedería el reclamo salarial y también a apunta a expresar su repudio por los hechos ocurridos la semana pasada. Aún no está definido el día, sería la semana próxima.