Flaco aporte de Nicolás atenúa interna con Mestre

_MG_6694[dc]E[/dc]n las internas obligatorias (PASO) que se realizaron el pasado 11 de agosto, la UCR sacó 143.475 votos en capital, o sea, el 19,13% del total. En ese momento, el intendente Ramón Mestre no jugó en la campaña. El otro referente radical de la ciudad, Miguel Nicolás, tampoco. Uno por decisión propia, el otro porque lo dejaron afuera.
En las elecciones legislativas del 27 de octubre pasado, la UCR sacó 154.387 votos, el 20,07% del total. O sea, creció poco menos de 1 punto porcentual (10.912 sufragios más). En ese momento, Mestre jugó, y a Nicolás le dieron parte de la conducción de la campaña en este distrito.
Eso significa entonces, cuantitativamente, que ninguno de los dos puede ostentar internamente que sus respectivas participaciones le aportaron gran cantidad de votos a la lista 3 en los comicios del mes pasado respecto.
Y eso tiene consecuencias legislativas que ya se observan. Véase.
Mestre manda a 9 concejales de los 16 del radicalismo en el Concejo Deliberante. Nicolás, a 5. Durante estos casi dos años de gestión, cada tema álgido, controvertido u oneroso implicó roces y rispideces entre los grupos. A veces los pleitos fueron importantes (como en los recurrentes subsidios para las empresas privadas del transporte), a veces menores (como en las elecciones internas partidarias).
Con el flaco hándicap, no sincerado para las afueras (la UCR festejó con fuegos artificiales como si el triunfo hubiera sido holgado) pero inocultable hacia adentro, ambos dirigentes parecen dar cuenta de que la situación de la UCR en capital a mitad de gestión municipal -luego de 12 años de ausencia- no da para avivar internas y dividir militancia.
Y en ese contexto, se entiende, observa y explica la paz reinante en el bloque radical, que se proyecta hacia fin de año a votar con mínima discusión dos temas de relevancia en el plan de gobierno municipal.
La primera, es la extensión de los “superpoderes” del Poder Ejecutivo. La prórroga de las facultades especiales que se le otorgaron al intendente Ramón Javier Mestre en el primer mes de su gestión a través de la ordenanza Nº 12.009, denominada “Reordenamiento económico, financiero y administrativo”, será apoyada sin más por el nicolacismo.
La misma prevé, entre otras cosas que el jefe comunal pueda continuar revisando contratos de servicios y obra pública de todo tipo, sin tener que refrendarlos por el Concejo Deliberante y por lo tanto, sin necesidad de contar -en los casos requeridos- con la mayoría absoluta de 21 miembros sobre los 31 que tiene en cuerpo.
La segunda es el paquete presupuestario e impositivo para el 2014 que recientemente llego al edificio de Pasaje Comercio y que contempla un gasto de 3.000 millones de pesos para pagar sueldos y una suba de tasas a la población que ronda el 29%.
Eso también será votado sin chistar por el nicolacismo, en acuerdo sui generis con el mestrismo.

¿Y el boleto?
Sea en diciembre, en enero, o luego de las vacaciones, es inminente como todos los años un aumento de pasaje del transporte urbano de pasajeros. Algo bastante impopular, por más que algunas veces sea justificable.
Voces del mestrismo que tejen relaciones en el Concejo, avisaron jocosos que esta vez las costará menos trabajo convencer al nicolacismo de acompañar. En los aumentos radicales anteriores se habían quejado de sus correligionarios de bancada por la gran vocación recaudatoria. Ahora no hay margen para chistar demasiado.