Empresarios aseguran que los impuestos los están ahogando

Por Gabriela Origlia

10875767354_7a8f91dd1d_o[dc]D[/dc]espués de las elecciones cada reunión empresaria está marcada no sólo por la expectativa que genera qué medidas puede anunciar la presidenta Cristina Fernández a partir de hoy, cuando regresa a sus funciones, sino que se generalizan los reclamos a los gobiernos de la Provincia y de los municipios (encabezados por la ciudad de Córdoba) respecto del alto nivel de la presión impositiva. Descuentan que habrá nuevos ajustes de cara al próximo año y subrayan que, con una actividad amesetada, cada vez es más difícil cargar con ese peso.
La presión impositiva argentina –coinciden los economistas de distinto sesgo ideológico- es récord. Está en torno al 41% del PBI y no sólo es la más alta en la historia del país sino que está entre las más elevadas del mundo, dato que cobra más importancia si se tiene en cuenta la calidad de servicios que ofrece el Estado en sus distintos niveles. No es el caso de Noruega, donde los ciudadanos dejan el 60% de sus ganancias al Tesoro pero tienen salud y educación públicas de excelencia, un sistema de transporte ejemplar y jubilaciones garantizadas por años.
En el caso argentino si bien la Nación no creo nuevos impuestos en los últimos años, subió su presión tributaria al no aplicar el ajuste por inflación en los balances. “Es una manera implícita de cobrar más”, explica José Arnoletto, presidente del CPCE Córdoba, quien subraya que el Gobierno central no quiere instrumentar cambios –reclamados por entidades profesionales y empresarias- por fines recaudatorios. Algo parecido a lo que sucedió con Ganancias hasta que se hizo difícil sostener la situación frente a las elecciones, aunque se mantienen sin cambios las escalas.
En el caso de las provincias y los municipios, desde 2008 empezaron a subir su presión impositiva en parte por la necesidad de cubrir bajas en las transferencias nacionales que cada vez se manejan por más arbitrariedad y, en parte, por la ineficacia en la gestión de su propio gasto. En Córdoba, por caso, en los últimos diez años Ingresos Brutos (IB) subió cuatro veces. Un estudio del Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (Cippes) señala que desde 2003 en la recaudación cordobesa perdió peso el Inmobiliario (urbano y rural) y creció la importancia de IB. En el 2012 el primero representó el 7,6% del total de recursos impositivos y el segundo cerca del 80%. Para el 2014 el ministro de Finanzas, Angel Elettore, dijo que los retoques son a tono con la inflación (Ver aparte).
Sectores como el comercio advierten que semejante peso de impuestos termina por ahogar la economía formal y empuja a la elusión, evasión y –por supuesto- a moverse en la informalidad. “¿Cómo competir de esta manera”? se pregunta Luis Viale, asesor de la Cámara de Comercio de Córdoba. En ese marco los empresarios advierten la necesidad de avanzar en reformas para luchar contra la ilegalidad y para que pueda recuperarse rentabilidad. Un caso concreto es el de las concesionarias de autos que con un año de ventas récord aseguran que están en niveles mínimos de ganancias porque los costos crecen a pasos agigantados.
Por supuesto, el récord de la presión impositiva es la contracara del crecimiento del Estado que, según un estudio del Iaraf, entre 2002 y 2011 aumentó el 60% (incluye los tres niveles). Hoy es de alrededor del 42% del PIB. La principal explicación de ese incremento pasa por las Transferencias Corrientes al Sector Privado, que le aportaría la cuarta parte del aumento. La elección de determinados rubros para proteger por parte del Estado es otro tema que cada vez genera más quejas entre los empresarios. Emilio Echegorry, titular de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, sostiene: “Hay algunos sectores que están felices, por supuesto. Hacen las mismas planchas que en los ’80, con la misma tecnología y viven. Pero eso no es negocio a largo plazo porque el mundo no funciona así”.
Las proyecciones de una actividad económica amesetada en los próximos dos años es lo que acelera los reclamos empresarios porque temen no poder seguir acomodando los números a través del volumen. Además, con los actuales niveles de inflación el traslado a precios de los mayores costos es cada vez más limitado porque los consumidores también tienen su capacidad de gasto acotada. De hecho, este año cerrará sin que el poder adquisitivo registre crecimiento.

Elettore justificó subas por la inflación

[de]E[/dc]l último viernes el ministro Angel Elettore presentó a la Unicameral el proyecto de Presupuesto 2014 y el paquete impositivo para el año próximo, que incluyen un aumento promedio del 29% en el Inmobiliario Urbano y de entre 25 y 35% en la Tasa Vial: “La modificación es consecuencia directa de un proceso inflacionario no reconocido y abordado como corresponde a nivel nacional. La Nación nos impone el impuesto inflacionario y apela de manera irresponsable a la maquinita de emitir generando más inflación y obligando a las provincias a corregir impuestos”, dijo el funcionario.
Los gastos estimados suman $ 44.614 millones (26,14% más que el cierre de este año) y la previsión es de un alza del 20% en gastos corrientes y del 85,05% para los de capital. El resultado financiero estipulado es de $943 millones, un resultado primario de 1.475 millones de pesos y un resultado corriente de 5.425 millones de pesos, consolidando los resultados positivos y superavitarios de las cuentas públicas de la Provincia.
Según Elettore, siete de cada diez contribuyentes del Inmobiliario Urbano (656.073 en total) pagarán incrementos de entre un peso y 20,83 más por mes, mientras que el 25,76% de los tendrán un aumento de hasta 50 pesos en todo el año. El 14,8% tributará entre 4,16 y hasta 8,33 pesos más por mes y el 12,13% del total del padrón, entre 8,34 y 12,50 pesos más mensualmente. El promedio del incremento es de 28,93%. Para el Inmobiliario Rural 2014, sobre 197.316 cuentas, el 26,33% del total abonará subas de hasta 8,33 pesos más por mes y el 40,18% afrontará alzas de hasta 16,66 pesos por mes.
Para defender el aumento de la Tasa Vial, el Ministro explicó que desde setiembre de 2012 –cuando fue creada- está congelada mientras que el precio de los combustibles subió. La alícuota que se aplica sobre el gasoil pasará de 20 a 25 centavos por litro; en el caso del GNC, de 15 a 20 centavos; en la nafta súper, de 30 a 40 centavos; y en la Premium, de 40 a 54 centavos.
También Epec, como ya se había adelantado, presentó ante el Ersep un pedido de ajuste tarifario que, de ser aprobado, será aplicado en dos tramos a partir de diciembre y en febrero de 2014. Para el caso de los clientes residenciales, el ajuste es del 26% promedio, aplicándose 13,5% en el primer tramo y 12,5% en el segundo tramo. Alrededor del 15% de los usuarios residenciales –que son quienes consumen entre 400 y 600 kilowatios/ h por bimestre- tendrá un incremento de entre 30 a 55 pesos por mes y los que gastan entre 600 y 1.000 kilowatios/ h por bimestre, pagarán entre 55 y 95 pesos más por mes.
Para los clientes comerciales y de servicios el ajuste tarifario representará incrementos del 22 al 27 por ciento, los que variarán de menor a mayor consumo de energía. Este universo de clientes representa 90 mil cuentas. El ajuste también se aplicará en dos tramos y en los mismos porcentajes que las cuentas de usuarios residenciales.