Treinta años de democracia

Por Rosendo Fraga
por nuevamayoria.com

DYN69.JPG[dc]L[/dc]os partidos políticos son un instrumento esencial para el buen funcionamiento de la democracia: a mayor calidad de los partidos, mejor institucionalidad. Por el contrario, la carencia de un buen sistema de partidos hace más difícil el funcionamiento de la democracia real y complica o deteriora la institucionalidad. La reforma constitucional de 1994 los incorporó al texto constitucional, estableciendo que sin partidos no hay democracia.
Desde el punto de vista de la teoría política, suele plantearse que hay tres modelos de sistema de partidos. Están aquellos que garantizan o permiten la alternancia, en función de la cual dos fuerzas o coaliciones estables se alternan en el ejercicio del poder. Es el caso, por lo general, de las democracias más desarrolladas y estables. Luego está el modelo de partido dominante, en que entre dos fuerzas, una gobierna la mayor parte del tiempo -dos tercios o tres cuartas partes-, pero la otra tiene posibilidades ciertas de llegar al poder. Por último, está el modelo de partido hegemónico por el cual una misma fuerza política se sucede siempre a sí misma, gobernando el 90 ó el 100% del tiempo.
Planteado este modelo teórico, a comienzos de la década pasada el país parecía vivir un modelo de alternancia. La elección de Fernando de la Rúa lo confirmaba. Había sido electo para el período 1999-2003. Hasta ese momento el Radicalismo había ganado dos elecciones presidenciales (1983 y 1999) y el Peronismo otras dos (1989 y 1995). Si De la Rúa hubiera terminado su mandado, en los veinte años que siguieron a 1983, los dos presidentes de la UCR habrían gobernado diez años y un presidente del PJ (Menem) otros diez. Parecía entonces que Argentina, desde el retorno de la democracia en 1983, había logrado una alternancia perfecta.
Pero la interrupción del gobierno de la Alianza y la crisis 2001-2002 que la motivó, produjeron un drástico cambio en el sistema de partidos de la Argentina, que bien o mal había sido bipartidista durante todo el siglo XX. Primero entre radicales y conservadores y después entre los primeros y los peronistas. El Radicalismo no volvería a ganar ninguna elección presidencial desde entonces. En cambio, el Peronismo ganó las tres siguientes (2003, 2007 y 2011).
Puesto en la perspectiva de los treinta años de democracia que se cumplen el 10 de diciembre de este año, la Argentina parece haber pasado de un sistema de alternancia a uno de partido dominante. Es que el PJ ha ganado 5 de las 7 elecciones presidenciales realizadas desde entonces y ha gobernado 22 de los 30 años transcurridos, mientras que el Radicalismo y sus aliados sólo han gobernado sólo 8 de esos 30 años, es decir casi la cuarta parte del tiempo.
Es así como la fotografía de hoy muestra la evolución de un sistema de alternancia o uno de partido dominante. Pero la visión hacia el futuro muestra que se está gestando un nuevo cambio. Si en 2015 fuera electo otro candidato de origen peronista, tendríamos que en los 30 años que van de 1989 a 2019 el Peronismo habría gobernado 28 en las tres décadas. Sólo los dos traumáticos años que gobernó la Alianza quedan fuera de gobiernos de esta fuerza política Nada más que el 6,66% del tiempo transcurrido en esas tres décadas no habría sido gobernado por el PJ.
De acuerdo a ello, si dentro de dos años gana otro peronista, la Argentina habrá pasado de un modelo de partido dominante a otro de partido hegemónico. Esta situación ya se ha anticipado en la primera década del siglo XXI, en la cual en las tres elecciones presidenciales realizadas, el Peronismo en todas ellas se ha desplegado con tres candidatos, ocupando el espacio del oficialismo y parte del opositor, con un piso del 63% y un techo del 71% de los votos.
Frente a estos tres candidatos peronistas, el Radicalismo sólo obtuvo 2,6% en las presidenciales de 2003. En las siguientes no llegó a presentar candidato a Presidente y sólo ocupó las candidaturas a Vicepresidente en dos alternativas encabezadas por peronistas: Cobos con Cristina y Morales con Lavagna. Finalmente en 2011 la UCR compartió el tercer lugar con Duhalde, cuando Binner quedó segundo. Las elecciones realizadas recientemente en la provincia de Buenos Aires mostraron una situación análoga. El Peronismo se desplegó con tres listas encabezadas por Massa, Insaurralde y Narváez, los que en conjunto sumaron más del 70% de los votos.
Si bien muchas cosas pueden cambiar en los dos años que transcurrirán hasta la nueva elección presidencial, en la foto de hoy los sondeos muestran que dos figuras provenientes del Peronismo -Massa y Scioli- encabezan la intención de voto para la presidencial de 2015. En el caso de que hipotéticamente se dé una segunda vuelta entre dos candidatos provenientes el Peronismo, sus candidatos habrían llegado a reunir el 100% de los votos.
En conclusión, a lo largo de las últimas tres décadas la Argentina fue evolucionando de un sistema de alternancia política a otro de partido dominante y quizás ahora se encamine a uno de partido hegemónico, si es que el no peronismo no logra crear una alternativa electoral competitiva.