Los tropiezos del PJ capital en los últimos 12 años

p06-1El peronismo de Córdoba capital sabe lo que es chocarse contra una pared, reordenarse, recomponer su línea, e intentar de nuevo. El domingo pasado Unión por Córdoba volvió a ganar una elección en la provincia, pero la mala performance en la ciudad opacó en cierto modo los festejos organizados el domingo último, pasadas las 18.
Es difícil explicar cómo se pueden triunfar en las 14 seccionales y dos meses y medio después perder en todas. Las denuncias de posibles vinculaciones de la policía con el narcotráfico puso un manto de duda del electorado hacia Unión por Córdoba tras las PASO, pero otros de los problemas estructurales fue cierto abandono al que fue sometido el PJ de la ciudad. Al menos eso dicen por lo bajo más de un dirigente.
Para las PASO, hubo un triunvirato que en cierto modo comandó la campaña en la ciudad: el ministro de Desarrollo Social Daniel Passerini, la concejal Alejandra Vigo y el Secretario de Integración Regional y Relaciones Internacionales Herman Olivero. Ellos mantuvieron un vínculo directo con los militantes territoriales, pero no se registraron actividades con dirigentes o agrupaciones intermedias. Así, el tejido partidario fue desaprovechado.
La inacción de buena parte del PJ capitalino en las PASO se disimuló en cierto modo por la victoria que consiguió en ese primer turno electoral. Pero en las legislativas del domingo pasado, al caer el justicialismo al tercer puesto del podio en la ciudad, todo quedó a la vista. Un detalle no menor: en la campaña previa al 27 de octubre los hilos lo siguieron manejando Vigo y Olivero, pero con cierta ausencia de Passerini.

La Junta Capital

Hace dos años se realizó una elección interna para elegir autoridades partidarias en el PJ Capital de la que participaron tres listas: Una oficialista (acuerdo delasotista-schiarettista) que encabezó Dante Heredia y que ganó la compulsa, luego siguió la boleta de Diego Hak y tercera Olga Riutort.
Las autoridades elegidas sólo se reunieron en tres oportunidades “oficialmente” y las dos últimas actividades fueron sólo para organizar el locro del pasado 1 de mayo. A eso hay que agregarle las denuncias de supuestos hechos de corrupción en el Ministerio de Transporte que le costó la cabeza al propio Heredia y también a dos referentes territoriales de seccionales populosas como su hombre de confianza Ramón Sánchez (décima) y el llaryorista Martín Aráoz (once). Esta fue otra herida importante que afectó a la Junta Capital.

Un poco de historia

En los últimos 12 años el peronismo cordobés viene soportando situaciones delicadas que lo lastiman en la ciudad. Todavía se recuerda aquella calurosa jornada del 31 de enero de 2002, cuando desde Río Cuarto, el gobernador José Manuel de la Sota le bajó el pulgar a su sociedad política con el entonces intendente ucedeista Germán Kammertah. La crisis profunda que vivía el país, los ingresos que la provincia desde entonces dejó de mandarle durante los dos años siguientes al titular del Palacio 6 de Julio, y la mala gestión que el exsocio de Unión por Córdoba terminó haciendo, lograron que los vecinos le dieran la espalda a De la Sota y por ende al PJ.
Inmediatamente asomó en aquel escenario político en tiempos del cacerolazo, la renuncia de Luis Juez de la Fiscalía Anticorrupción provincial, su enfrentamiento directo con De la Sota, la conformación del Partido Nuevo, y la paliza electoral que el verborrágico dirigente criado en el peronismo de la seccional once le terminó propinando no sólo al PJ sino también al radicalismo en la capital.
Y por último el divorcio matrimonial y político de la exsecretaria General de la Gobernación Olga Riutort, que no tardó demasiado en enfrentarse políticamente a De la Sota.
Muchas trompadas duras soportó el peronismo de la ciudad que, probablemente por capricho del actual mandatario provincial y también por Juan Schiaretti, en los últimos tiempos tuvieron como candidatos a intendentes a dirigentes que no tienen raíces dentro del justicialismo como el propio Kammerath (aunque ganó) Alfredo Keegan, Roberto Chuit y Héctor Campana.
Habrá que ver cómo recompone sus piezas el partido en el mayor distrito electoral de la provincia, le quedan dos años para prepararse si es que quiere intentar ganar en la ciudad, como lo consiguió en las PASO, algo que no ocurría tras doce años, y para soñar que un dirigente peronista pueda llegar al sillón máximo de la municipalidad.
En los últimos tiempos Juez y Riutort fueron escollos, pero ambos, por esas cosas del destino, fueron duramente apaleados tanto en las PASO como el domingo pasado, y ni siquiera deben imaginar de qué manera pueden recomponer sus estructuras desvencijadas a esta altura.
Juez ya dijo que lanzará su tercera postulación a gobernador en 2015 y Riutort quizá se ilusione con su última chance de ser intendenta. Nadie duda de que la exPrimera Dama este capacitada para ocupar ese cargo, pero políticamente jamás quizo negociar con el peronismo y sin esa alianza difícilmente pueda llegar a esa meta.
Todavía no se conoció si hubo reuniones de los altos mandos peronistas para analizar lo ocurrido electoralmente, más allá del encuentro entre De la Sota y Schiaretti en el amplio despacho de la Casa Espejada el domingo pasado al atardecer, antes de que los dos fueran juntos al búnker para saludar a la militancia y festejar esta victoria que tuvo menos brillo que el esperado.
Para cambiar su imagen en la ciudad, el peronismo deberá apelar a su capacidad histórica de sobrevivir y de reinventarse luego de cada combate.